SOLARIS (1961) – Stanislav Lem

Autor: Stanisław Lem
Título: Solaris (Solaris)
Editorial: Minotauro
Año: 1997 (1961)
Páginas: 240
ISBN: 9788445076828
Valoración: ★★★★★

 

Del polaco Stanisław Lem se ha dicho que si su nombre nunca ha sido propuesto para el premio Nobel, ha sido precisamente porque alguien dijo a los jueces que escribía ciencia ficción. En contra de lo que podría pensarse, el establishment (sobre todo estadounidense) de la ciencia ficción nunca ha apreciado excesivamente su contribución al género, tal vez influenciados por las acusaciones de comunista que le lanzó, en plena Guerra Fría, Philip K. Dick (el autor de éxitos tan sonados como ¿Sueñan los androides ovejas eléctricas?). Es innegable, sin embargo, que Lem, autor de docenas de relatos y novelas de ciencia ficción traducidos a innumerables lenguas, es uno de los nombres que más ha aportado a la historia de este género. Sin duda su originalidad (fundamentada por encima de cualquier otro rasgo característico en su peculiar sentido del humor) ha sido, a la vez que su principal seña de identidad, uno de sus peores enemigos y lo que muchas veces lo ha postergado a la marginalidad. Las dos adaptaciones cinematográficas que se han hecho hasta ahora de su obra maestra, Solaris (la del ruso Andrei Tarkovski primero y, después, la menos apreciable de Steven Soderbergh), seguro que han contribuido a paliar este aterrador desconocimiento general.

Solaris nos narra la historia de un planeta que es a la vez la primera muestra de vida extraterrestre y el misterio más grande que ha tenido que afrontar nunca la humanidad. La acción se sitúa en un futuro lejano donde los hombres, después de conseguir lo que habían anhelado durante tanto tiempo (el primer contacto con una forma de vida extraterrestre) parecen haber abandonado su entusiasmo inicial, ya que el hallazgo no ha respondido a sus expectativas: después de muchas controversias los científicos han admitido la existencia de vida en Solaris, aunque está limitada a un único habitante, que es el propio planeta, o mejor dicho, la masa oceánica que lo recubre. Cualquier intento de comunicarse con ella, sin embargo, ha fracasado, porque hasta ahora toda aproximación al misterio de Solaris se ha hecho desde una óptica humana, antropomórfica, del todo inadecuada al reto que representa esa forma de vida que nada tiene ver ni con los hombres ni con la Tierra.

Allí donde no hay hombres, no hay motivos humanos.

Lo apunta el doctor Gibarian, insinuando el error de base que ha cometido la ciencia. Y prosigue:

Si deseamos seguir investigando, deberemos destruir nuestros propios pensamientos.

Esta es la premisa a partir de la cual se teje todo el argumento de la novela: Gibarian, Snaut y Sartorius, tres eminentes científicos confinados a la estación espacial que orbita Solaris con la misión de estudiar el planeta ocasionan, con una arriesgada descarga de rayos X, una respuesta que no esperaban. La muerte de Gibarian en extrañas circunstancias (aparentemente un suicidio, fruto de un ataque de demencia) es lo que lleva al psicólogo Cris Kelvin, el protagonista de la novela, hasta la estación espacial. Allí constatará que las mismas alucinaciones que llevaron a Gibarian a suicidarse afectan también a los otros dos supervivientes, y poco después él mismo caerá víctima de estas extrañas visiones: su mujer, Harey, muerta tiempo atrás al suicidarse por despecho hacia él, se le aparece como un fantasma. No se trata, sin embargo, de ninguna alucinación convencional, sino que estos “visitantes” de ultratumba tienen auténtica consistencia física e interactúan con los vivos como si desconocieran su naturaleza fantasmal, como si no se supieran muertos hace tiempo.

El doctor Sartorius constata que las apariciones siempre tienen lugar a la misma hora:

Llegan siempre cuando uno se despierta.

Es como si el océano que cubre el planeta, aquella entidad de plasma viviente, se interesara principalmente por las horas de sueño de los habitantes de la estación y extrajera de su mente, como de un libro abierto, formas y modelos. Los pensamientos más angustiantes y profundos de los tres protagonistas, aquellos que más los atormentan, serán, pues, “leídos” y materializados por el planeta, siendo la causa de las visiones. El planeta, en su afán de comunicarse, no tiene en cuenta las implicaciones emocionales, psicológicas, que el método que usa puede comportar a los humanos. Ahora sí, más que nunca, se hará necesario destruir los pensamientos para discernir qué es real y qué no.

¿Quién no ha tenido nunca un sueño despierto?

Sueño y vigilia, realidad y ficción, se mezclan y se confunden en la novela de Lem como en los mejores cuentos de Borges (Ursula K. Le Guin ya ha señalado las similitudes entre ambos). Cris Kelvin, para el que lo único importante, real, es haber recuperado a su mujer, explica:

Al despertar pienso que acabo de abandonar el mundo de la vigilia, y todo lo que veo me parece entonces difuso e irreal.

 A Kelvin le pasa como al protagonista de aquel poema de Ausiàs March que se recrea locamente en el deleite de un sueño: “Pluguiera a Dios -dice el poeta de Valencia, pero lo podría decir también nuestro protagonista- que mi pensamiento estuviera muerto y que pasara mi vida durmiendo”.


(*) Publicado originalmente en la revista Míra’m en abril de 2005 en la sección La masmorra de l’androide / Traducción castellana online en SdCF desde abril de 2005.

Daniel Genís

Daniel Genís

Doctor en literatura. Profesor de lengua en secundaria. Culturalmente disperso. Es el fundador y conservador de esta web. También en @fantastik_cat

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2 thoughts on “SOLARIS (1961) – Stanislav Lem

  • 24 noviembre, 2015 at 1:00 pm
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    Descubrí este autor el año pasado con esta obra precisamente y, como sucederá a todos los lectores, me sorprendió su originalidad. Me encantó el concepto de que la única vida extraterrestre que se haya encontrado sea una y un mar que recubre un planeta. Además, la historia de amor me pareció preciosa, aunque creo que eso es lo que se potencia en sus adaptaciones cinematográficas y es una forma equivocada de abordar esta obra.
    Buena reseña, ojalá este autor se vuelva más popular e Impedimenta siga trayendo más obras suyas, sus ediciones son fantásticas.

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    • Daniel Genís
      24 noviembre, 2015 at 4:25 pm
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      Es cierto que Impedimenta hizo un excelente trabajo traduciendo esta novela directamente del polaco (aunque yo me leí la edición de Minotauro). Muchas gracias por comentar ¡y ojalá tus deseos se hagan realidad!

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