BIOKO (2013) – Marc Pastor

Autor: Marc Pastor
Título: Bioko
Editorial: Planeta
Año: 2013
Páginas: 448
ISBN: 9788408112006
Valoración: ★★★

 

Tenía muchas ganas de leer algo de Marc Pastor, uno de los autores catalanes de género fantástico más interesantes hoy en día. El éxito de sus novelas La mala mujer (2008) y El año de la plaga (2010) avalan su trayectoria. Además, características como un sentido del ritmo narrativo poco habitual en nuestras letras, cercano al lenguaje cinematográfico, y una prosa fluida pero eficaz, que engancha, lo singularizan en un panorama literario donde, cada día más autores, claman por una voz propia. Sin olvidar una ambición literaria que ha llevado algunos críticos a hablar sin tapujos de un auténtico “corvoverso” (escuchad esta videoentrevista de los compañeros de Fantastik -en catalán-), el particular universo literario (y intereferencial) en el que Moisés Corvo, el protagonista precisamente de esta Bioko, se desarrolla.

Bioko es su última novela, aunque son varias voces las que apuntan que no es la mejor. Quizás tengan razón, pero como primera toma de contacto con este autor y su mundo me ha hecho el efecto que es una opción muy adecuada. La novela se estructura en dos líneas cronológicas diferentes, que en un momento determinado acaban conectando. No descubrimos ningún gran secreto (son muchas las reseñas y comentarios que se han hecho eco en la red del argumento del libro, desde que se estrenó hace un par de años) si decimos que buena parte de la gracia del relato son precisamente las alteraciones temporales. Por un lado, está el grueso de la acción, la protagonizada por Moisés Corvo, que ocurre a finales del siglo XIX, en la isla de Bioko; por otro, la protagonizada por el ex capitán de la RAF Finnley MacQuarrie y un grupo estrafalario de hombres con una misión particular, que se nos va desgranando con cuentagotas, de vez en cuando, y que están situados en el siglo XX.

El comienzo del libro es potente, en la mejor tradición de las peripecias del arqueólogo y aventurero Indiana Jones. Un terremoto para empezar y a partir de ahí… ¡ir in crescendo! Moisés Corvo es un joven soldado español (de Barcelona) destinado en África. La época es la del declive de España como potencia colonial, poco antes de la pérdida definitiva de las colonias ultramarinas. Una época de crisis y de muchos cambios. Es allí y entonces que conocemos a Moisés Corvo (que lleva sobre los hombros esta crisis de todo un país que se desmorona), bebedor, crápula y follonero. Corvo se dedica a traficar con armas y a ser un auténtico quebradero de cabeza para todos sus jefes. Debido a sus insubordinaciones, precisamente, será enviado al culo más profundo y perdido del continente, a cumplir sentencia. A Fernando Poo. Bioko, para los nativos.

Lo que trato de decirle, señor Corvo, es que estamos dejando atrás su mundo. Físicamente, incluso, poco a poco, nos alejamos de su vida, de la vida de todos nosotros. Cuando lleguemos a Fernando Poo no seremos los mismos que cuando salimos de nuestro puerto. No tiene que ser el que está condenado a ser, si no quiere.

Todo tiene muchos nombres, muchas caras, en África. Los nombres nativos, los nombres de los descubridores portugueses, los nombres con que lo rebautizaron todo los ingleses, los nombres que le pusieron los españoles. Nada es lo que parece. Pastor usa hábilmente este hecho para introducir la sorpresa, el imprevisto y un moderno sentido del vértigo que nos hace esperar lo inesperado a cada página. Se puede relacionar también todo esto con la figura paterna, que aparece en la novela en forma de trauma psicológico de la infancia de Moisés Corvo. El padre es quien lo ha forjado como es. El padre y sus vejaciones son quienes le han condenado a ser quien es. Podría parecer trillado, pero resulta eficaz, este recurso, y el autor hace uso de él sólo cuando la ocasión lo requiere, de tal manera que funciona muy correctamente. Paradójicamente, la alienación que provoca ese lugar será entendida por el protagonista como una segunda oportunidad para dejar de ser quien es y convertirse en otra persona mejor. Cuando se creía perdido, en este aspecto al menos, Corvo parece encontrarse a si mismo. Es lo que tienen los viajes…

En cierto modo, esta isla es el lugar más lejano donde se puede esconder de él mismo. Y, por ello, es donde puede encontrar un nuevo Moisés Corvo.

Sin abandonar su apariencia chulesca, sin embargo. ¡Esto nunca! Hasta el fin de la novela las maneras arrogantes y desafiantes acompañan al protagonista, uno de esos antihéroes tan de moda hoy en día y con los que es tan difícil no empatizar desde el primer momento. Me ha recordado en ello al Martín Zuviría de Albert Sánchez Piñol en su Victus (2012), una obra con la que (inconscientemente muchas veces) me he encontrado comparándola. Quizás sea porque ambas juegan a modificar la realidad en aras del espectáculo. Y ambas salen airosas, cabe decir. También me ha hecho pensar en los antihéroes de Arturo Pérez-Reverte, como no, en especial en aquel su capitán canalla de nombre Alatriste.

La novela respira el exotismo de los mejores relatos de aventuras: Stevenson, Doyle, Kipling y, por supuesto, un poderoso aliento a El corazón de las tinieblas (1902) de Joseph Conrad. Será por aquello del horror… Aparte, en Bioko también hay referencias explícitas a muchas otras obras literarias, clásicos de la literatura universal: desde el Nemo de Verne hasta El conde de Montecristo (1844) de Dumas (atención a este título, fuente de inspiración de la primera aventura de Pastor con la pluma y de las tempranas peripecias de nuestro Corvo); desde Las minas del rey Salomón (1885) de H. Ridder Haggard hasta las aventuras del inspector Dupin de Edgar Allan Poe.

Todo tiene cabida en esta Bioko de manera bastante armónica. Si acaso, una única disonancia: da la impresión de que Pastor está preparando el terreno para hacer varias incursiones más en el “corvoverso” en el futuro, de ahí que proliferen muchas referencias que dan la impresión de quedar colgadas (no son ni tan sólo cliffhangers). Por ejemplo: ¿Qué pasa con el libro de Veinte mil leguas de viaje submarino que lee Corvo? ¿Qué esconden las referencias a la Atlántida que aparecen en un par de momentos de la novela? Tendremos que esperar, se supone.

Marc Pastor se mueve hábilmente en el terreno de la novela policíaca y de misterio. De hecho, La mala mujer ganó el I Premi Crims de Tinta, y se nota. ¡Algo tendrá que ver con su profesión! Por eso le gusta jugar al gato y al ratón, y en este punto da la impresión de ello. Ahora bien, quizás haya demasiados cabos sueltos al final de la novela lo que, sumado a la gran cantidad de personajes que van apareciendo y a las paradojas propias de la literatura de saltos en el tiempo, puede darnos la impresión de que nos hemos perdido algo. De que se nos ha escapado algo, vaya.

Otro “pero”, en este caso atribuible más a la editorial que al autor, sería la falta de un último repaso al manuscrito (al menos en la versión catalana), que hubiera permitido corregir algún error ortográfico, que clama al cielo. Pero a pesar de estas cositas, no podemos estarnos de recomendar esta novela, extraordinariamente bien documentada, brutalmente violenta y salvaje y con un final que te deja con la boca abierta, sobre todo si has leído Montecristo (2007) y La mala mujer. Sin olvidar las ilustraciones de Oriol Malet que acompañan al texto. Muy correctas.

Marc Pastor promete muchas alegrías a nuestra literatura de género. Desde aquí, prometemos seguir con atención las noticias del “corvoverso”.

lectura patrocinada por:

logo_LLC_color

Daniel Genís

Daniel Genís

Doctor en literatura. Profesor de lengua en secundaria. Culturalmente disperso. Es el fundador y conservador de esta web. También en @fantastik_cat

dgenis has 204 posts and counting.See all posts by dgenis

Deja un comentario