PÓRTICO (1977) – Frederik Pohl

Autor: Frederik Pohl
Título: Pórtico (Gateway)
Editorial: NOVA
Año: 2017 (1977)
Páginas: 352
ISBN: 9788466662031
Valoración: ★★★★

 

Siempre tiene algo de emocionante (mezcla de excitación y de temor) acercarse a un clásico por primera vez. Esta es al menos la sensación que suelo tener yo: excitación para constatar todo lo que he oído decir de bueno; temor por si al final las expectativas han sido exageradas. Pues bien, al coger Pórtico en esta nueva y extraordinaria reedición de la editorial NOVA, así es como me encontraba. Frederik Pohl no me era un desconocido. Ya hace un tiempo tuve ocasión de descubrirlo con Mercaderes del espacio, una novela que me encantó, así que más o menos intuía lo que me podía encontrar. ¿Y qué ha sido?

En primer lugar, debo decir que el inicio me desconcertó. No se parecía en nada a la novela que yo esperaba encontrar. Me refiero a la sesión de psicoterapia a que un androide llamado Sigfrido somete al protagonista, Robinette Broadhead, que en una especie de confesión catártica libera su dolor a través de la conversación. De hecho, el humor, fino e inteligente, era también una de las señas de identidad de Mercaderes del espacio. Es a través de estas sesiones que sabemos que hace 16 años el protagonista se fue de Pórtico. ¿Y qué es Pórtico? Pues un gran misterio para la Humanidad. Es un artefacto formado en el núcleo de un pequeño asteroide, descubierto por una raza alienígena desconocida hace muchos años, antes de la propia especie humana, los Heechee, que no han dejado ningún rastro.

El artefacto tiene la facultad de trasladarte a una velocidad inimaginable a puntos lejanos de la galaxia. Pero los humanos no entienden la máquina, y los rumbos están prefijados, por lo que los que se arriesgan a subirse tanto puede que terminen en un mundo donde encuentren fortuna y gloria como la muerte. Es el precio que hay que pagar: la propia vida. También en Mercaderes del espacio se jugaba con esta idea, la del precio.

Pohl nos ofrece una original manera de construir su mundo, que podríamos definir como de hechos consumados. Es decir, en vez de plantear una serie inacabable de capítulos encarados únicamente a explicar cómo es este futuro, decide sumergirse de lleno el y que sea él, como pueda, que vaya desentrañando cómo suceden las cosas. No sé si en una obra de ficción es pertinente, pero me parece que es un recurso “realista”, que también recuerdo en alguna obra de Dick, como Ubik. Lo de mostrar y no explicar. Me parece que en esto se nota que no es una obra actual: hoy en día me da la sensación de que los autores disfrutan tanto o más en la creación de sus mundos (detallados, ricos y extensísimos en páginas…) que en el auténtico desarrollo del argumento de la novela. Personalmente en eso me decanto por los clásicos.

En una Tierra sobrepoblada y sobreexplotada, el futuro está en el exterior. El libro es una distopía de un futuro que se vislumbraba (se vislumbra) como posible a medio plazo: el de un planeta exhausto y donde los recursos son insuficientes para mantener a las masas. En estos viajes, existe la posibilidad de descubrir cosas útiles para la humanidad, y eso se paga bien, pero el riesgo es grande, ya que todo está en manos del azar (el auténtico tema de la novela). El azar tiene un lugar muy destacado en la vida de todos los protagonistas (el propio juego de la lotería que lo desencadena todo, metáfora de los vuelos intergalácticos desde Pórtico) y la propia decisión que emprenden de embarcarse en uno de estos viajes es fruto de una serie de casualidades y de una acción impulsiva e irracional.

Quizás también debemos relacionar con esta irracionalidad que gobierna las acciones de los personajes del libro la sorprendente (para la época) desinhibición sexual. No es lo único, sino una cosa más, que me ha hecho pensar en leer esta novela con una saga que ha dado bastante que hablar los últimos tiempos en esto del fantástico (algunos tardaron poco en quererla convertir en un clásico), me refiero a la trilogía inconclusa de Luna de Ian McDonald. Tanto con Pórtico, como con Mercaderes del espacio. Lo cual me lleva a pensar que a veces puede que tendemos a juzgar el pasado con extrema dureza y ser demasiado indulgentes con el grado de apertura mental de nuestros tiempos. No dista mucho esta obra de otra que también desafiaba los convencionalismos de aquellos tiempos y de los nuestros, me atrevería a decir. Me refiero a Mundo anillo (1970), otro clásico rompedor en varios aspectos y también en este del tratamiento de la sexualidad.

A pesar de romper una lanza por la modernidad de sus puntos de vista, tengo que decir que no todo ha sido de mi gusto. Por ejemplo, he encontrado que a la novela le cuesta un poco arrancar (aunque cuando arranca, ¡vuela!) Y tampoco me ha gustado el recurso que usa el autor de intercalar fragmentos de anuncios y noticias en medio la acción de la obra, ya que a pesar de que pueda parecer original al principio, al final acaba siendo absolutamente anticlimático, destrempador. En cuanto a la propia historia a Pórtico, en más de uno y de dos momentos se me ha hecho un poco tediosa. Ahora bien, estos instantes de crisis son compensados ​​con creces por los hilarantes capítulos entre Robinette y Sigfried (magníficos) y, en especial, por el final. Resulta curioso, porque en ningún momento de la novela se esconde el destino de la misión espacial que emprenden Robinette y su grupo. Desde las sesiones de psicoterapia del principio sabemos qué le ha ocasionado al protagonista su neurosis, pero Pohl se encarga de demostrar por qué este libro se merece la etiqueta de clásico. No diré nada más, por no desbaratar el efecto, pero personalmente me resultó impresionante y maravilloso, por inesperado. Una auténtica obra maestra, digna de un genio.

Está por ver cuántos de los supuestos clásicos de hoy en día (cada año las editoriales nos quieren hacer comprar tres o cuatro, como mínimo) son capaces de acercarse al nivel de finales como este.

Daniel Genís

Daniel Genís

Doctor en literatura. Profesor de lengua en secundaria. Culturalmente disperso. Es el fundador y conservador de esta web. También en @CiFiCAT

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2 thoughts on “PÓRTICO (1977) – Frederik Pohl

  • 13 noviembre, 2017 at 10:41 am
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    Para mi también ha sido un descubrimiento fantástico. Ojalá se sigan reeditando en este formato tan atractivo, muchos lectores novatos lo agradeceremos. La obra me resulto muy interesante, divertida, amena, imaginativa, adictiva. Esas sesiones de terapia son oro en paño, mientras que el resto es una novela puramente sobre el ser humano y sus emociones. Un abrazo^^

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    • Daniel Genís
      13 noviembre, 2017 at 7:19 pm
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      Leí tu reseña, y estoy muy de acuerdo. Gracias por pasarte y comentar.

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