MATAR A UN RUISEÑOR (1960) – Harper Lee

Autor: Harper Lee
Título: Matar a un ruiseñor (To Kill a Mockingbird)
Editorial: HarperCollins Ibérica
Año: 2015 (1960)
Páginas: 352
ISBN: 9788468767024
Valoración: ★★★★

 

Los clásicos son clásicos y aunque pasa el tiempo, su lectura se convierte en conmovedora, no caduca y te sorprende de hasta qué punto te puedes acabar sintiendo atraído por ella. Esta entradilla, válida para cualquier obra canónica se puede aplicar a Matar a un ruiseñor, un clásico de la literatura norteamericana, que se puede encontrar en el mismo nivel que El guardián entre el centeno o las obras recientemente publicadas de Carson MacCullers. La novela fue premiada con el Premio Pulitzer y popularizada por la película homónima de 1962, dirigida por Robert Mulligan e interpretada por Gregory Peck, que ganó el Oscar a mejor actor por este papel.

La narración tiene un punto autobiográfico de la autora y se ambienta en el sur de Estados Unidos, en la ciudad y condado de Maycomb, recreación literaria de su Monroeville natal a partir de unos hechos que ella vivió en la década de 1930. La novela está narrada desde la óptica de los hermanos Jem y Scout Finch, con una ingenuidad amable, pero a la vez con una fuerza y una emotividad remarcables y es esta dualidad entre un punto de vista pretendidamente infantil con un contenido crudo, marcado por la injusticia y por un mundo de adultos que los niños no son capaces de entender, porque ellos ven la verdad, no las convenciones.

La primera parte es una larga introducción donde se explica la vida tranquila de la familia Finch, los hermanos son huérfanos de madre y viven con el padre, Atticus, un abogado imperturbable y legislador estatal, que ama a sus hijos y les da mucha libertad, a la que ellos corresponden aunque también serán protagonistas de alguna fechoría. Pese a lo que dicen familiares y amigos, Atticus sabe como subir a los niños. En esta primera parte se pone de manifiesto la cotidianidad de Maycomb, que a menudo lo acerca a una especie de Macondo estadounidense.

Al parecer, todo el mundo en Maycomb tenía una predisposición u otra: a la bebida, al juego, a la mezquindad, a la extravagancia.

En los juegos habrá un elemento que siempre estará en la mente de los niños, la casa de Boo Radley, un hombre que no sale nunca de casa y que ellos creen loco, si bien Atticus siempre lo defiende y pide a los niños que no jueguen con él. Irónicamente, saben que está dentro de casa porque:

Boo estaba por la explicación de siempre: nadie había visto todavía que se lo llevaran boca arriba.

Ya al final de esta parte aparece un tema que altera al padre, y de rebote a toda la familia, que será el protagonista de la segunda parte de la novela: La defensa de Tom Robinson, un hombre negro acusado de la violación de la Mayella Ewell, la hija de Bob Ewell y miembro de una de las familias más pobres, ignorantes y desgraciadas del pueblo, que no tienen ni oficio ni beneficio. Atticus Finch será el encargado de la defensa de Robinson, lo que le comportará el rechazo de gran parte del pueblo y también la incomprensión de algún familiar, hasta el punto de que hay algún momento de gran tensión y donde su vida corre cierto peligro. Con todo, es una figura respetada y consigue no sólo llegar al día del juicio, sino también superarlo con bastante más éxito de lo previsto. Los hijos de Atticus no conocerán esta situación hasta que los empiecen a insultar y a insultar al padre con el apelativo “amigo de los negros”, que según el Atticus:

Decir a alguien “amigo de los negros” es tan vacío como decirle “nariz de mocos”. Es difícil de explicar; la gente corta e ignorante utiliza esta expresión cuando se piensa que alguien favorece la gente de color desfavoreciéndolos a ellos.

Ahora bien, lo que es obvio y evidente a los ojos de unos niños, no es lo que ocurre en una sociedad marcada por la segregación racial, los niños son como un referente a todas las personas, todo el mundo sabe qué pasó, quién dice la verdad entre Ewell y Robinson, pero el racismo del sur de Estados Unidos es más poderoso que la verdad. Con todo, Atticus Finch conseguirá que el juicio contra Robinson no sea una farsa y pondrá en evidencia las contradicciones de Ewell y conseguirá que el jurado delibere durante una hora sobre el veredicto. Una hora parece poco, pero si leéis el libro entenderéis que es una eternidad. Robinson será el ruiseñor que no se debe matar, porque es pecado hacerlo, en cambio se pueden matar arrendajos, pero no ruiseñores.

Matar un ruiseñor es una novela valiente en el momento que fue escrita y que todavía conserva actualidad con un discurso cercano que quiere limpiar de prejuicios y hacer aflorar las contradicciones humanas, a través de la visión de unos niños que ven más claro que los adultos. Aquí es donde radica la maestría de esta obra, la capacidad de relatar la injusticia a través de la mirada de unos chicos, para de esta manera hacer que el alegado antirracista sea más potente.

Enric Bassegoda

Enric Bassegoda

Doctor en Filología. Profesor de lengua catalana en secundaria. Ha publicado varios relatos y ha ganado el Premi Ictineu 2016 a mejor cuento fantástico en catalán.

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