LA ISLA DE LA INFANCIA (2009) – Karl Ove Knausgård

Autor: Karl Ove Knausgård
Título: Mi lucha 3: La isla de la infancia (Min Kamp. Tredje bok)
Editorial: Anagrama
Año: 2015 (2009)
Páginas: 498
ISBN: 978-84-339-7924-7
Valoración:★★★★

 

Tras hablar de los años de adolescencia y de la muerte del padre en el primer volumen, de la familia que tiene en la actualidad en el segundo, el noruego Karl Ove Knausgård dedica el tercer volumen de Mi lucha a hablar los años de la infancia, vividos en la isla de Tromøya, en el sureste de Noruega. En español ha sido traducido por Kirsti Baggethun y Asunción Lorenzo y editado por Anagrama, como los volúmenes anteriores.

A diferencia de los dos volúmenes anteriores, este tercero es narrativamente más simple, ya que la historia es contada en orden cronológico, no hay flashbacks ni tampoco grandes partes temáticas que estructuran la novela. Aquí es simplemente la vida del autor desde que llega a la isla muy pequeño, dentro de un cochecito con su familia, hasta los 13 años, que es cuando con los padres se traslada a Kristiansand y entronca con lo que se explica en la primera parte del primer volumen. En el interior, ningún salto, simple narración cronológica y lineal, quizás algún excurso, quizás algún recuerdo simple que no altera esta concepción de la novela.

En cuanto al contenido, el autor continúa con la introspección personal, pero intenta ponerse en la piel de un niño de 7 años, que empieza la escuela, que quiere ser bueno con los padres, con los amigos y con Dios, pero que se sorprende porque los demás no actúan como él esperaría y eso le causa frustraciones y ciertas inseguridades. La mayor es con su padre, que durante la novela se presenta como una persona autoritaria y violenta, que atemoriza a sus hijos y a pesar de todo, a quien el pequeño Karl Ove quiere y se siente contento cuando puede hacer cosas con él, simples hechos cotidianos como ir a comprar con el padre se convierten momentos de felicidad para aquel niño que a menudo era zurrado por naderías. En cambio, la madre es más cercana, más amorosa, pero bastante despistada y despreocupada con los niños, lo que hace que esté llegando a estar ausente de la vida de los chicos y también de la narración. Hasta el punto, que les dejó un curso para ir a estudiar y sólo los visitaba durante los fines de semana, con todo, ella aserena al padre. El padre hizo lo mismo el curso siguiente, pero él se fue a Bergen y los veía escasamente una vez al mes. La tristeza de todo es ver cómo Knausgård toma su padre como antimodelo a la hora de cuidar de sus hijos.

Tengo mis propios hijos y con ellos sólo he intentado conseguir una cosa: que no tengan miedo de su padre. No tienen. Esto lo sé seguro.

Con su hermano Yngve sí tiene una muy buena relación, de hermanos y de amigos, ya que él es el pequeño, se siente atraído y lo admira, aprende música con él, a tocar la guitarra y conocer cantantes y grupos a través de casetes y discos. Un elemento éste, la música, que es un referente en el resto de volúmenes y que en este, a pesar de hablar de la infancia, tampoco lo deja de ser, como tampoco lo deja de ser la lectura. Sorprende ver cómo los dos niños leen mucho, primero cómics y luego libros y como esto los transforma:

Especialmente aterrador era cuando me adentraba en la lectura, porque entonces era como si no fuera a ninguna parte cuando elevaba la cabeza del libro y me levantaba. La sensación era que estaba solo, absolutamente solo, aislado por la oscuridad que formaba una pared fuera.

Dedica muchas reflexiones a los amigos, con los que Karl Ove intenta encajar, pero a menudo se siente marginado, a veces simplemente se siente, pero otros lo sufre porque como intenta ser siempre bueno, les dice qué deben hacer y qué no, lo que molesta sobremanera a sus compañeros. Por si fuera poco, siempre intenta dar su opinión, por encima de las opiniones de los demás, y eso le provoca conflictos. Y del mismo modo que a veces es marginado, él también se encarga de marginar a otros niños, con el disgusto de su madre en varias ocasiones.

Además de la música y las lecturas, otros intereses que muestra son la piscina, una ilusión pueril que se ve truncada por el autoritarismo del padre. El fútbol, un interés que ya se había visto en los otros volúmenes y que aquí profundiza con una doble vertiente, como practicante y como espectador en la televisión cada domingo en un acto que reúne su padre y su hermano. También explica un montón de anécdotas típicas de un niño y sus amigos, en las que se mezcla el autodescubrimiento con el conocimiento del mundo que le rodea, para bien y para mal. Muchas de estas te hacen sentir identificado ya que son las propias de los niños de su edad y en cierto modo las hemos vivido, si no las mismas, sí similares.

Y al final de la novela, aparece un nuevo tema que tendrá gran protagonismo, aquí y en otros momento del conjunto de Mi lucha, las chicas. Empieza a sentir interés hacia ellas y comienza también a tener las primeras experiencias, algunas de escandalosamente malas, otros de inmaduras… en medio de un rechazo cada vez más intenso que sufre en el instituto, con un insulto que le persigue: marica. Por eso, cuando los padres se trasladan, para él es una liberación, mientras que para Yngve es un trastorno tan grande que acabará con un enfrentamiento abierto con el padre. Es curioso como Knausgård habla de como el padre lo maltrató, pero no nos dice nada de cómo trataba a Yngve, sólo en un momento de la novela se dice que su hermano lo pasó mucho peor que él y no dice nada más, parece como si la intimidad de su hermano sea la única que quiere proteger.

De nuevo Knausgård es capaz de ofrecer una mirada a su biografía sin ninguna censura ni tabú, es capaz de narrar la cotidianidad de su infancia sin callar nada de lo que vivió con los nombres de los compañeros de juegos, a los que le insultaban y a quien hizo daño, como ya nos tiene acostumbrados, pero que todavía me sorprende. Cabe decir que de los tres volúmenes es en el que me ha costado más entrar, parecía como si las reflexiones de un niño que empieza la escuela me quedaran demasiado lejanas, pero poco a poco te adentras en la prosa de Knausgård, que te seduce, al igual que lo hace la simplicidad y a veces ingenuidad de todo lo que explica, pero a menudo con cargas de profundidad como esta:

Poco sabía que cada pequeño detalle de este paisaje, y cada pequeña persona que vivía estarían para siempre fijados en mi memoria, de manera exacta y precisa.

De nuevo, quinientas páginas que se hacen cortas y que son a la vez el epílogo y el prólogo de otra entrega.


Saga Mi lucha:
La muerte del padre ★★★★
Un hombre enamorado ★★★★
La isla de la infancia ★★★★
Bailar en la oscuridad
Tiene que llover

 

Enric Bassegoda

Enric Bassegoda

Doctor en Filología. Profesor de lengua catalana en secundaria. Ha publicado varios relatos y ha ganado el Premi Ictineu 2016 a mejor cuento fantástico en catalán.

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