LAS TRES MUERTES DE FERMÍN SALVOCHEA (2017) – Jesús Cañadas

Autor: Jesús Cañadas
Título: Las tres muertes de Fermín Salvochea
Editorial: Roca
Año: 2017
Páginas: 413
ISBN: 9788416700851
Valoración: ★★★

 

Descubrí un Jesús Cañadas hace unos años, con Los nombres muertos. Más tarde, descubrí otro Cañadas, el de Pronto será de noche. El primero era un joven autor con muchas cosas que contar, y muy bien. No todo me gustó de ese libro, es cierto. Ya comenté en su momento que algunos pasajes eran excesivamente exagerados para mi gusto, pero esto, a mis ojos un defecto, también he de reconocer que podría ser debido a la pasión con la que vive la escritura su autor, ¿y esto no puede ser nada malo, verdad? En líneas generales, debo decir que agradezco a la lectura de aquel libro sobretodo el haberme hecho conocer el nombre de Jesús Cañadas, porque desde entonces figura en mi lista de autores a tener en cuenta. Así pues, cuando apareció Pronto será de noche, no pude evitar comprármelo. Fue en la lectura de este otro libro que descubrí el segundo Cañadas, un autor mucho más maduro y medido con la pluma, que economizaba las escenas de acción y había aprendido a alternar la casquería con la sutilidad de la violencia no explícita.

Pues bien, con Las tres muertes de Fermín Salvochea (que sale a la venta el próximo día 5) volvemos a encontrar el Cañadas desbocado de Los nombres muertos, sí, pero pasado también por el tamiz que conforman los años y la experiencia, como ya habíamos podido leer en Pronto será de noche. En definitiva, que en este libro, como quien dice, encontramos las dos mejores caras del autor en una sola. Como si el dr. Jekyll hubiera conseguido domesticar al desinhibido Hyde hasta poderse aprovechar de lo mejor de él. Pero no sólo Cañadas. El propio Fermín Salvochea tiene dos caras en el libro.

Salvochea aparece como el personaje histórico que fue (1842-1907), el mítico político andaluz que llegó a ser alcalde anarquista de la ciudad de Cádiz (ciudad natal del autor) y defensor del federalismo. Pero también tiene un reverso oscuro, y aparece en la novela como un cazador de vampiros, al más puro estilo de Abraham Lincoln cazador de vampiros. Un acierto mayúsculo, que casa perfectamente con la personalidad de un personaje mitificado por la historiografía y perfectamente “fantaseado” por el autor, que como nos demostró en Los nombres muertos, cuenta como una de sus mejores virtudes la de coger hechos y personajes históricos e irlos desfigurando poco a poco, como el barro en manos del alfarero, hasta hacer elementos de ficción. Además, hay que destacar especialmente el retrato de Salvochea, configurado a partir de historias indirectas tejidas por personajes que lo trataron.

El cuerpo de Fermín Salvochea ha desaparecido. No sabemos dónde está. Sólo sabemos que algo está matando a los niños del Hospicio y que de algún modo todo tiene que ver con Salvochea, con una tijera de plata partida en dos y con un secreto que está escrito aquí dentro.

Aquí cobra especial importancia el papel de Juaíco. A través de un relato fragmentado en el tiempo, este personaje carismático y representativo de aquellas clases populares que tan bien retrata el autor, teje un Salvochea a medio camino de la realidad y la mentira, siendo imposible de discernir dónde acaba uno y comienza el otro. Excelente el pintoresquismo dickensiano de muchos puntos de la obra, así como el estilo folletinesco: amores, sorpresas, risas, etc. Mención aparte, con respecto a esto, la extraordinaria tarea lingüística llevada a cabo por el autor. En primer lugar para lograr imprimir en la mente del lector la fantasía que se trata de un texto de época y, en segundo lugar, por regalarnos esta retahíla de expresiones gaditanas tan extraordinarias y numerosas que han sido merecedoras de un glosario al final del libro. ¡Un placer leerlas! Y quien no lo entienda así es que no sabe que la pluralidad de lenguas y giros y expresiones y registros no son ningún problema, sino una riqueza que las gentes y los pueblos deberían esforzarse en conservar y amar.

La mentira, en este proceso de transfiguración que decíamos de Salvochea, además, toma auténtica categoría literaria y, en un estilo que me ha recordado una película genial (aunque no es de las más populares) de Tim Burton, Big Fish, nos enfrentamos al dilema de si tras la miseria de la vida de los desheredados puede haber misterio y belleza. Me gusta la reivindicación y la crítica social en la literatura fantástica, lo reconozco. La aproximación a la realidad cruda de nuestros días desde el amable distancia de un relato de ficción resulta enormemente pedagógica y esclarecedora. ¡Y quien lo desee y se atreva, que les ponga nombre y apellidos a estos vampiros de casa buena chupadores de las ilusiones de la gente humilde del pueblo!

-Esas tonterías, como usted las llama, se las inventa para protegerle, Sebastián.
-Pero ¿para protegerme de qué?
-De todo, zagal, de todo. El mundo de ahí fuera es muy feo. A veces es mejor una bonita mentira que la más descarnada de las verdades.

Cañadas cree que sí, evidentemente, que los desheredados bien se merecen soñar con un mundo mejor. Fantástico. De la mano del anarquista Salvochea, que viene a dar la vuelta al mundo real y les descubre que hay otro de terrorífico, pero donde ellos pueden ser los héroes. Ahora bien, no nos ofrece una obra introspectiva, el autor, de reflexión sobre esta temática, sino que él prefiere profundizar en la vertiente más cercana a la acción y nos encontramos que este Salvochea del libro dispone de un auténtico elenco de gadgets al más puro estilo James Bond para hacer frente a las hordas de vampiros y elementos sobrenaturales que azotan la ciudad andaluza.

Violencia, mucha violencia, acción trepidante, muchísima, dosis de misterios paranormales in crescendo, un investigador de lo oculto llamado Edgardo A. Poe, malos muy malos, buenos no muy buenos… ingredientes que, mezclados en su justa medida, hacen del libro un producto adictivo y que demuestra una vez más que su autor, Cañadas, tiene un enorme sentido del espectáculo cuando escribe, lo que es un mérito grandioso, porque la literatura también debe ser espectáculo y este libros es, sencillamente, espectacular.

Daniel Genís

Daniel Genís

Doctor en literatura. Profesor de lengua en secundaria. Culturalmente disperso. Es el fundador y conservador de esta web. También en @CiFiCAT

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2 thoughts on “LAS TRES MUERTES DE FERMÍN SALVOCHEA (2017) – Jesús Cañadas

  • 5 octubre, 2017 at 10:47 am
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    Personalmente me ha gustado mucho. He disfrutado de los giros que ha dado Cañadas para envolver esas leyendas en un paño de realidad. Las aventuras desbocadas, los giros sin parar en el tramo final. Si bien es cierto que algunos momentos tanto suceso continuo se vuelve algo confuso, aunque todo quede finalmente claro. Mi mayor satisfacción ha sido seguir la investigación de la mano de Sebastián, el Pani y Candela, tal como la magia de cualquier película de estas ochenteras nos recuerda tanto actualmente. Y después la figura de Salvochea, como practicamente un “Hellsing”, era muy divertida de leer. Un abrazo^^

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