EL FERROCARRIL SUBTERRÁNEO (2016) – Colson Whitehead

Autor: Colson Whitehead
Título: El Ferrocarril Subterráneo (The Underground Railroad)
Editorial: Literatura Random House
Año: 2017 (2016)
Páginas: 320
ISBN: 9788439733348
Valoración: ★★★★

 

The Underground Railroad (o “El Ferrocarril Subterráneo”, el título de la traducción al español publicado en septiembre en Random House Mondadori) es un libro que llega con referencias poco menos que inmejorables: ganador del premio Pulitzer a mejor obra de ficción y del National Award a mejor novela de 2017, seleccionado como finalista en la lista larga del premio Man Booker del mismo año, y ganador del premio Arthur C. Clarke, premio ecléctico que pretende galardonar las obras más interesantes que ofrece la ciencia ficción cada año. Añadid las buenas críticas que recibió Zone One, la anterior obra de Whitehead, y que esta era una novela con zombis (no sé si “de” zombis), y os encontraréis ante un título con todas las papeletas para llamar mi atención y generarme unas expectativas considerables. ¿Se han cumplido estas expectativas? Me cuesta decirlo. ¿Se trata de un buen libro? No me cabe duda: resulta imposible dejar de leer y de pensar en —y de conmocionarse con— lo que cuenta. ¿Es una buena novela? No tanto como buen libro es… ¿Es ciencia ficción? Formalmente sí, pero en el sentido más laxo del término y todavía no sé qué me parece que le hayan dado un premio como Arthur C. Clarke. Esto último plantea cuestiones que me interesan sobre las posibles claves de lectura del libro, entendiendo que no todas piden el mismo grado de participación “activa” por parte del lector. Vayamos por partes.

El ferrocarril subterráneo es algo que existió históricamente en el sur de Estados Unidos durante la época de la esclavitud: era una metáfora que se utilizaba para designar una red de casas, sótanos y refugios que los abolicionistas usaban para ayudar a los esclavos fugitivos a llegar a territorio seguro atravesando los estados del sur, donde los esclavos eran legales y los negros no tenían ningún derecho. Se calcula que más de 100.000 esclavos recuperaron la libertad gracias a esta red a lo largo de más de medio siglo de actividad. Como realidad histórica es una idea de una gran potencia. En su novela, Whitehead literaliza la metáfora y la convierte en una serie de tramos de ferrocarril que atraviesan el subsuelo de los estados del sur de Estados Unidos con el mismo propósito que la red histórica: Este es el elemento fantástico de la novela, que se convierte en una especie de historia alternativa y sirve de escenario para la narración de la liberación de Cora, una esclava que huye de una plantación de algodón —digna de las peores pesadillas— utilizando el ferrocarril para intentar conseguir la libertad —una libertad, cabe añadir, que la novela convierte en una idea con más matices de lo que podría parecer en un principio. Si bien la existencia (o más bien el hecho de que se haya podido construir) de este ferrocarril es de una gran inverosimilitud, creo que la maniobra del autor es un acierto que le permite subrayar lo absurdo, al menos visto con ojos occidentales contemporáneos, de un sistema social basado en la posibilidad de poseer otro ser humano: es decir, hace falta algo absurdo para enfrentarse a una absurdidad.

En el plano narrativo el ferrocarril y la serie de estaciones subterráneas que veremos dan pie a algunas escenas memorables. De hecho, teniendo en cuenta que el tono de la novela suele ser más cercano al documental —sin voluntad de imparcialidad, pero que caray— que a la ficción, ese punto de exageración provoca una disonancia que, de alguna manera, empuja al lector a hacer una lectura imaginativa de unos acontecimientos en el fondo realistas y espeluznantes. La lectura inmediata es la del racismo inherente al origen de los Estados Unidos tal y como los conocemos, pero también permite una reflexión más universal sobre la naturaleza del racismo, los prejuicios, a quien le asignamos o no la etiqueta de humano y qué significa la palabra libertad. Mi impresión es que el texto funciona mejor en este sentido documental, o reflexivo, que como novela; es aquí donde radican algunas (no todas) de sus principales virtudes. El elemento fantástico, por otra parte, tan específico y delimitado, funciona como una especie de multiplicador o piedra de toque para cambiar la clave de lectura; es un recurso bien utilizado e interesante, pero el “cuento” que explica queda un poco diluido en el escenario.

Dicho esto, la novela como tal tiene algunos rasgos muy interesantes y lo cierto es que es una lectura que puedo recomendar sin reticencia alguna. Cora, la protagonista, es un gran personaje magníficamente caracterizado. Es alguien que ha sufrido y le quedan las cicatrices emocionales (y corporales) que lo demuestran, y Whitehead lo refleja con sutileza, la describe como una persona fuerte pero que rehuye el contacto con la prudencia de quien ha sido castigado repetida e injustamente. Es un vehículo inmejorable para los ojos del lector y sirve perfectamente para darle una dimensión personal a la historia. La narración está dividida en una serie de episodios más o menos extensos que se corresponden con diferentes etapas de la fuga de Cora, separados por interludios breves protagonizados por algunos de los principales personajes secundarios: desde la mujer reticente que la esconde en su casa hasta el cazador de fugitivos que la persigue durante buena parte de la novela, entre otros. Estos interludios son importantes para introducir variedad y para dar profundidad a algunos personajes que de otra manera quedarían eclipsados por la profundidad de Cora. También, claro, contienen algunas revelaciones que completan la narración y que están fuera del alcance de la historia de la protagonista. Más allá del material histórico que justifica la novela es en estos dos elementos, la construcción (y deconstrucción y reconstrucción) de Cora y la estructura de la novela, donde radican los principales atractivos de la novela, y no es poca cosa.

Así pues, The Underground Railroad es una historia dramática, no podría ser de otra manera teniendo en cuenta de donde surge, y aunque creo que su interés en clave de género fantástico es limitado —una información relevante en una web como esta—, se la recomiendo a todo aquel que tenga un horizonte lector mínimamente amplio: es un texto sugerente, emotivo y que hace pensar. Lo raro sería que de aquí no surgiera alguna película…

Miquel Codony

Miquel Codony

Su «hogar digital» es La Biblioteca de Ilium. También participa en los podcasts Los VerdHugos y Neo Nostromo, y en el club de lectura en formato de videopodcast The Spoiler Club. Es uno de los impulsores de Fantastik y colaborador de la revista SuperSonic Magazine.

mcodony has 1 posts and counting.See all posts by mcodony

3 thoughts on “EL FERROCARRIL SUBTERRÁNEO (2016) – Colson Whitehead

  • 25 septiembre, 2017 at 10:16 am
    Permalink

    Ya he leído varias reseñas y tengo claro que tengo interés en leerlo. Se que su clave fantastica es bastante limitada, pero me interesa como lector que intenta salirse un poco de sus barreras tocar esta novela, su historia y conocer a Cora. Gran reseña y fichaje para la web 😉

    Reply
    • Miquel Codony
      25 septiembre, 2017 at 10:46 am
      Permalink

      ¡Gracias Daniel! Ahora voy a tener que trabajar o no me dejarán seguir por aquí, que el nivel es muy alto 🙂

      Y sí, lo del componente fantástico es un poco lo de menos: ¡a por el libro!

      Reply
    • El Biblionauta
      25 septiembre, 2017 at 8:53 pm
      Permalink

      Gracias por comentar, Daniel. En cuanto a Miquel, por supuestísimamente que el gusto es nuestro (cómo decían aquellos) 😉

      Reply

Deja un comentario