Artículo: Jack Kirby, 100 años del Rey del cómic

Este pasado 28 de agosto se han cumplido cien años del nacimiento de Jacob Kurtzberg, más conocido como Jack King Kirby, para muchos el dibujante de cómics más importante de todos los tiempos. Creador de personajes como Silver Surfer, los Fantastic Four, Mr. Miracle, Thor, Orion, Hulk, Capitán América, Kamandi, Iron Man, Demon, Ant-man, Darkseid o Dr. Doom, dibujó tanto para Marvel como para DC. El lápiz de Kirby creó un estilo propio, dinámico, de músculos desproporcionados pero verosímiles, que fue imitado y absorbido hasta convertirse en una influencia innegable para todos los dibujantes de cómics de superhéroes.

Jacob Kurtzberg nació en el Lower East Side de Nueva York, un barrio conflictivo de bandas, peleas y delincuencia. Hijo mayor de una familia judía, Jacob se aficionó a los relatos pulp cuando encontró una revista tirada en un charco titulada Wonder Stories con un cohete dibujado en la portada.

A los dieciocho años, después de que su madre le quitase la idea de irse a Hollywood para probar con la carrera de actor, Kirby empezó a trabajar en diversos talleres de ilustración: el de los hermanos Fletcher, donde dibujó Popeye o Betty Boop; el Lincoln Newspaper donde comenzó a firmar con varios seudónimos (Jack Curtiss, Teddy, Richard Lee, Ted Grey …) hasta que se quedó con el de Jack Kirby; o en el taller de Jerry Iger y Will Eisner, donde además de trabajo encontró  a unos mentores excepcionales. Will Eisner, de quien también se cumple su centenario este 2017, será el otro gran innovador y piedra de toque para entender el cómic americano. Tiene una vasta obra, encabezada por la serie The Spirit y la novela gráfica Contrato con Dios, reeditada en unas ediciones fantásticas no hace mucho por Norma Editorial. Entre Eisner y Kirby nació enseguida un respeto mutuo.

Eisner dibujó en 1985 The Dreamer, una obra sobre sus primeras experiencias como dibujante. En una de las páginas, Eisner rinde homenaje a Jack Kirby a través del personaje Jack King, un pequeño dibujante procedente del gueto. Eisner narra una anécdota en la que Kirby, haciendo gala del coraje que había aprendido en el barrio, salió de detrás de su mesa de dibujo para defenderle de un proveedor que le estaba amenazando: “Will, ¿te está causando problemas este tío? Porque si es así le clavo una paliza “. Aunque en la viñeta Jack es bajito y el proveedor bastante grande, este acaba marchando mientras Kirby insiste a su jefe: “¡Si vuelve a aparecer me avisas que le doy una paliza!”

Pero fue en el taller de Víctor Fox donde Kirby conoció a quien durante los 40 y 50 sería su tándem, compañero y amigo cocreador: Joe Simon. Fox era un empresario que, como muchos, acababa de llegar al mundo del cómic tras el éxito abrumador de Superman al inicio de la Era Dorada del cómic. Los dibujantes recuerdan que Fox caminaba de un lado a otro entre las mesas de dibujo de sus empleados, y repetía, pagado de sí mismo: “Soy el rey de los cómics“. Jack Kirby se volvió célebre imitando su tono de voz y repitiendo aquello de “Soy el rey de los cómics”. “I’m the king of comics!” Él no lo sabía, pero se acabaría convirtiendo en el Rey.

Simon y Kirby empezaron a trabajar en proyectos al margen de Fox hasta que entraron a trabajar para Martin Goodman, fundador de Marvel Comics que entonces se llamaba todavía Timely. La empresa de Goodman tenía personajes como la primera Antorcha Humana o Namor, el príncipe submarino que, con la tensión prebélica, dejaron de zurrarse entre ellos y comenzaron a luchar contra japoneses y alemanes. Simon y Kirby crearon en esta línea en 1941 a su primer gran personaje: el Capitán América. Un héroe con quien se podían identificar los adolescentes americanos y que en el primer número le propinaba un puñetazo a Adolf Hitler en la cara. El Capi fue enseguida un éxito, pero Simon y Kirby no cobraron royalties, ya que el personaje y todo lo que crearan era propiedad de Goodman. Kirby abanderará hasta su muerte la lucha por los derechos de los autores de una industria que, hasta bien entrados los noventa, los explotó y menospreció.

Kirby tenía 23 años cuando entró en Marvel, allí conoció al primo de la mujer del dueño, un jovencito de dieciséis años que hacía de chico para todo: borrar el lápiz, llevar café … se llamaba Stanley Lieber. Cuando Simon le ofreció que escribiera algunos relatos de los que acompañaban las publicaciones, protagonizados por el Capitán América, el joven Stanley aceptó encantado y los firmó bajo el pseudónimo de Stan Lee. Se reservaba su nombre real para cuando publicara una novela, la gran novela americana.

Al ver cómo los ingresos por las ventas del Capitán América enriquecían a Goodman pero ellos no veían ni un centavo de más, comenzaron a hablar con la competencia, Detective Comics, que con Superman y Batman, era la compañía del sector más importante del mundo. Kirby y Simon explicaron a Stanley sus negociaciones con DC y poco después Martin Goodman, enfurecido, los despidió al conocer sus intenciones. Este fue el primer conflicto entre Kirby y Lee, aunque Stan Lee continúa afirmando que él no informó a Goodman de la marcha de los dos dibujantes, las desavenencias entre Kirby y Stan Lee, por egos, autorías, royalities y fama han sido una constante y han dividido a los fans del cómic.

En DC, Kirby y Simon actualizaron títulos y personajes antiguos como Manhuter o Sandman y crearon títulos propios como Newboys Legion (La Liga de los Repartidores), chicos del barrio liderados por un adulto que recordaba al Capitán América; o ya en plena Segunda Guerra Mundial, también protagonizada por un grupo de chavales liderados por un adulto, publicaron Boys Comando.

En 1943 Jack Kirby es llamado a filas y en 1944 lo envían al frente de Europa donde luchará en la batalla de las Ardenas. El frío del campo de batalla, cubierto de nieve y hielo, hace que esté a punto de perder las piernas y es repatriado a Estados Unidos, donde se recuperará completamente de las lesiones.

¿Sabías que combatir en la Segunda Guerra Mundial le dejó un trauma que necesitaba sacar dibujando cómics bélicos?

Hasta mitad de los cincuenta continuará trabajando con su amigo Joe Simon, para DC, para Prize, e incluso para su propia empresa: Mainline Publications. Dibujarán cómics bélicos, del Far West, románticos, de ci-fi y policíacos. Pero después de la guerra las batallas de los héroes contra los miembros del eje malvado habían perdido interés, y el resto de cómics, con la aparición de la tele, habían perdido seguidores y ventas. Por si fuera poco, una nueva tendencia ideológica promulgada por el psicólogo Fredric Wertham en su libro Seduction of the Innocent acusaba al cómic de ser pernicioso y perjudicial para la salud mental de los jóvenes. Padres, madres y jóvenes “sanos” quemaron piras de ejemplares de cómics en unos actos que en poco o nada se diferenciaban de la quema de libros llevada a cabo por los nazis.

En este ambiente, el cómic entra en una crisis que de poco no lo condena a su desaparición. Los dos socios tuvieron que cerrar Mainline. Joe Simon abandonaría para siempre el mundo del cómic mientras que Kirby volvería otra vez a DC donde dibujará series como Challengers of Unknow o Kamandi (tira que luego recuperará en los 70).

Finalmente, en 1958 vuelve a Marvel Comics, donde se encuentra con un Stan Lee, que ha tenido que despedir a casi toda la plantilla.

¿Sabías que Simon y Kirby se dedicaban a dibujar los sueños que los lectores les enviaban por correo y estos aparecían en una serie que se titulaba Your dreams? ¿Y sabías que para reflejar el mundo onírico se inspiraban en diseños de Salvador Dalí?

Si veinte años atrás, en 1938, arrancaba la Era Dorada de los cómics con la venta de Siegel y Shutter de Superman a Detective Comics, es ahora cuando se superará la crisis y comenzará la Era de Plata con la aparición del nuevo Flash, Barry Allen, en 1956, de la Liga de la Justicia y del regreso de Kirby a Marvel.

Entre 1961 y 1963 el tándem Lee-Kirby entrará en un proceso creativo inverosímil. En menos de tres años crearán personajes tan importantes y relevantes como los Fantastic Four, Ant-man, Hulk, Thor, X-men, Iron Man, Nick Fury, los Avengers, Magneto, Dr. Doom o el Hombre Topo. Además, bajo el lápiz de Steve Ditko Marvel publicará las aventuras de Dare Devil, Dr. Extraño y de Spider-man.

Explica un dibujante de Marvel de la época que Stan Lee los arengaba con un: << quiero que Jack Kirby dibuje como Jack Kirby, que Steve Ditko dibuje como Steve Ditko y que el resto dibujéis como Jack Kirby >>.

La importancia de Kirby era tal que ilustradores de la talla de John Romita o Jim Steranko dibujaban a menudo sobre los bocetos del dibujante abanderado de la Casa de las Ideas.

¿Sabías que Stan Lee prefirió el diseño de Spider-man de Steve Ditko al de Kirby? ¿Y sabías que en cambio desestimó la portada de la primera aparición del Hombre Araña de Ditko y se la encargó a Kirby?

Marvel funcionaba de maravilla, las ventas eran buenísimas. Pero Kirby no estaba contento. A pesar de ser el creador de los diseños y hasta de personajes como Estela Plateada, la fama se la llevaba Stan Lee. Stan era un hombre simpático, que sabía hablar, gustaba a los medios de comunicación y daba conferencias en encuentros de fans. Kirby, en cambio, se encerraba en el sótano de su casa y se pasaba el día dibujando. Siempre preocupado por dar a su familia las comodidades de las que no había disfrutado de niño. La mala relación entre Stan Lee y Kirby junto con la falta de atención por parte de la compañía, que se negaba a proponerle un contrato en condiciones, hizo que Kirby se fuera a DC en 1970. Allí le dejaron escribir y dibujar sus cómics con bastante libertad. Parece ser que les dijo: “Dadme el personaje que peor funcione y lo convertiré en un superventas”. El premio fue la serie de Jimmy Olsen, el colega de Superman. Aquel número de Jimmy Olsen fue un superéxito de ventas, claro, porque lo firmaba Kirby, pero el gran maestro no estaba muy contento ya que le retocaban dibujos, le redibujaban los rostros de Jimmy Olsen y de Superman.

El cómic de Olsen fue el inicio del universo de El Cuarto Mundo, una saga ambiciosa con la que creó un nuevo universo cósmico y épico. Como un Thor 2.0, con nuevos personajes que ya había diseñado cuando trabajaba en Marvel, pero que en vez de publicarlos había preferido guardárselo para no perder los derechos. La trama se desarrollaba de manera simultánea en cuatro títulos: New Gods, Mr. Miracle, Forever people, además de la ya mencionada Jimmy Olsen.

En DC, durante los 70, también dibujó y escribió la serie Kamandi. Como no tenían los derechos para hacer la adaptación del Planeta de los Simios, Kirby repescó una serie los años cuarenta y dibujó su visión particular de animales personificados que dominaban a los humanos en un futuro postapocalíptico. La compañía todavía le pidió un personaje nuevo y creó Demon (sí, es de Kirby y no de Garth Ennis).

Las ventas de El Cuarto Mundo no funcionaban. La trama era compleja, los diálogos de los dioses eran afectados y contrastaban con el infantilismo de Jimmy Olsen (al que acompañaban los hijos de los miembros de La liga de los repartidores). En cambio, se vendían mucho mejor los números de Kamandi y Demon.

DC canceló tres de las series del Cuarto Mundo y sólo continuaron con Mr. Miracle. En 1975, cuando expiró su contrato, volvió a Marvel donde le dejaron dibujar y editar sus propios cómics.

Ahora Kirby se beneficiaba de dos nuevas políticas de empresa: los autores de los cómics que se reeditasen recibirían una pequeña compensación económica; y de la devolución de los dibujos originales a los autores, lo que daría la opción a Kirby más adelante de revender sus páginas.

Los primeros cómics de Kirby para Marvel se empezaron a publicar en 1976. Algunos eran totalmente nuevos, como los Eternos, una historia según la cual los alienígenas habrían visitado la Tierra en tiempos prehistóricos. Otras eran adaptaciones como el encargo aparentemente imposible de convertir el clásico de la ciencia ficción de Stanley Kubrick, 2001: Una odisea en el espacio, en una versión comic-book de 71 páginas a tamaño gigante. Y también viejos conocidos como el Capitán América o una serie protagonizada por Pantera Negra en 1977.

¿Sabías que Jack Kirby, en ocasiones, se basaba en sí mismo a la hora de crear personajes? Por ejemplo, La Cosa era como se pensaba que le veía la gente. Nick Fury, como le gustaría que lo vieran. Y uno de los chicos de La liga de los repartidores estaba inspirado en él de niño en las calles de Manhattan.

Kirby empezaba a notar seriamente los problemas de visión, los dibujos se resentían y las ventas tampoco acompañaban. Desanimado por las críticas, y temiendo que los problemas de vista no lo dejaran continuar, en 1978 abandonó el mundo del cómic y se fue a Hanna-Barbera a dibujar una serie de animación de los 4F. Como no tenían los derechos de la Antorcha humana, se inventaron a un robot llamado Herbie. También hizo storyboards para otros personajes de Hanna-Barbera como Scooby Doo.

Kirby echaba de menos crear y desarrollar historias, pero ya no quería volver ni a Marvel ni a DC. Una editorial llamada Pacific Comics le ofreció todo lo que siempre había querido (control creativo, royalties …) y allí creó a Capitan Victory and the Galactic Rangers, una historieta inocente y con un toque retro que estaba vinculada a El Cuarto Mundo. El protagonista era hijo de Orion, el personaje más importante de los New Gods.

DC le pidió en los ochenta que volviera para terminar El Cuarto Mundo, que se había convertido en una serie de culto.

¿Sabías que el héroe del Cuarto Mundo es Orion y que el clímax de la saga llega cuando el malo, Darkseid, le confiesa a Orion “You are … my son”? Sí, Star Wars es posterior al Cuarto mundo.

De sus últimos años se recordará sobre todo su lucha contra Marvel para recuperar derechos sobre sus personajes y sus dibujos originales. En el año 84 recibió algunos de los dibujos que había hecho en los 70, pero ninguno de los que había realizado para la compañía antes del 75.

Los últimos diez años, ya prácticamente retirado los pasó recibiendo halagos y premios. Se había convertido en El Rey de los Cómics y los fans se lo hacían saber. Estaba contento porque veía que no se olvidaría ni su nombre ni su trabajo, como alguna vez temió que pudiera pasar.

Murió en 1994, pero su legado y su influencia, no sólo en el cómic y en el cine de superhéroes, sino en la literatura pulp, en la serie B, en sagas estelares con conflictos filioparentales y la ciencia ficción en general, perdurará, aunque sea de manera indirecta, eternamente.

¿Sabías que Kirby experimentó con el pop art, con el collage, e innovó probando con todo tipo de viñetas y distribuciones de página?

 


Bibliografía:
J.J. Rodríguez, King Kirby. Jack Kirby y el mundo del cómic. Ed. T. Dolmen editorial. 2013
Howe, Marvel cómics. La historia jamás contada. Ed. Panini. 2013
Evanier, Kirby. El rey de los còmics. Ed. Autor-editor. 2009
VVAA. Marvel cómics, 75 años de historia gràfica. Ed. DK.2015

 

Jordi Casals

Jordi Casals

Licenciado en Filología. Profesor de Lengua y Literatura Castellana. Autor de las novelas Muerte por funky y Telecaster circus.

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