LUZ (2017) – Elisabet Riera

Autor: Elisabet Riera
Título: Luz (Llum)
Editorial: Sexto Piso
Año: 2017
Págines: 224
ISBN: 9788416677368
Valoració: ★★★

 

La aparición de Luz en 2017 ha supuesto también que su autora, Elisabet Riera, que ya tenía una carrera literaria iniciada en castellano con tres títulos, haga una primera incursión en la novela en catalán. Y lo haga con una obra valiente y ambiciosa, escrita de manera exquisita, que enseguida atrapa al lector. Riera, además de escritora, no es nueva en el mundo de la edición, ya que hasta ahora tenía una dilatada carrera al frente de diferentes revistas y también ha sido ahora cuando ha fundado su propia editorial, Wunderkammer, dedicada a la edición de clásicos descatalogados. Lo que se puede decir, tras leer Luz, es que hay que celebrar esta obra y la persistencia de la autora en la escritura, además de la edición.

Lo primero que se puede destacar de la novela es la forma con la que está escrita, se trata de una carta que escribe la narradora a una chica, una niña casi, que la ha ayudado mucho en el último año y lo hace mientras se le dirige en segunda persona. En un primer momento esta forma narrativa, esta carta, que como lectores leemos e invadimos la intimidad de las dos protagonistas, hace que entremos en la historia y ya no seamos simples espectadores, sino casi protagonistas, como si el discurso se nos dirigiera nosotros. Y lo hace como un gran flashback con la capacidad de dosificar las informaciones que se nos dan, a la vez que capta enseguida nuestra atención.

La novela comienza con una ruptura, la de la narradora que después de una veintena de años en Londres con Kate, retorna a su pueblo de infancia, una vez toda su familia ha muerto. Este pueblo, que en ningún momento se menciona, es fácilmente reconocible con Terrades, en el Alt Empordà:

Me hubiera gustado, algo del todo imposible en el pueblo, que nadie supiera que en la casa volvía a haber gente. Y menos que se trataba de mí.

Allí, mientras reordena su vida acompañada simplemente de una perra, Noche, nos hará partícipes de sus recuerdos, en una serie de otros analepsis sobre su infancia y juventud, con una madre ausente, a quien intentará seguir la pista sin ningún éxito, y una familia bastante rústica que provoca su huida a los dieciocho años y como se asentó en Londres, con la chica que le permitiría descubrir qué era el amor, al igual que en el presente le hace vivir la dureza de las rupturas amorosas:

Todas las excreciones que suelta el amor cuando se muere.

En el pueblo, entre la ruina personal y familiar, llegará el otoño y una de las primeras cosas que le llamará la atención será Luz, una niña que pasa cada día por delante de su casa cuando vuelve de la escuela con el bus:

La siguiente vez que pasaste bajo mi balcón, levantaste los ojos un segundo hacia mí. Fue tan repentino que no reaccioné. […] Habías empezado a buscarme. Yo, dentro de casa, fui acostumbrándome al calor de tus ojos.

Así pues, entre el gris de las tardes de otoño, aquella niña será un rayo resplandeciente, como las farolas que se encienden cada tarde, que poco a poco entrará a su vida, tal y como indica el nombre de la chica, una luz en todos los sentidos y que no podía ser de otra manera, acaba dando nombre a la novela. El intercambio entre las dos comienza primero con paseos con Noche, luego con clases de inglés y finalmente con una formación literaria envidiable, donde destaca Virginia Wolf, y la biblioteca, que la narradora se hará traer de Londres para que Luz pueda disfrutar, en lo que es un acto de entrega absoluta. A medida que avanza el tiempo, la relación se hace más íntima con la llegada de la primavera y estallará como la fruta en verano.

La protagonista verá en Luz la chica que era ella cuando se fue del pueblo, mientras que la niña recibirá una formación vital envidiable, que puede sorprender a los lectores más conservadores. Y como buena alumna, Luz usará esta formación durante las vacaciones que las separarán durante unas semanas y a la vuelta, la niña habrá cambiado, será consciente de su poder y se comportará como una Lolita, el gran personaje de Nabokov, con despecho y sin miramientos hacia su mentora. Hasta que de nuevo, el otoño llega, con la constatación de que las cosas se han acabado, como el poema del poeta catalán Gabriel Ferrater, Cambra de tardor (Cámara de otoño). Y este nueva otoño será, quizás, más duro para la protagonista que no el de la llegada desde Londres, ya que se verá abocada a una nueva soledad en aquel pueblo donde no quisiera estar presente para nadie, excepto para Luz:

Irse de casa tan joven fue muy difícil. Nunca pensé que volver lo sería aún más. Volver a una casa tan vacía como el esqueleto de un animal muerto en el cielo raso, traspasado por el agua y el viento. Volver, más de veinte años después, con un juego de llaves colgadas en un alambre y un papel donde dice que la casa es mía porque no queda nadie más.

Con Luz se vuelve a constatar el gran olfato editorial de la gente de L’Altra, su editor catalán y también de Sexto Piso, que la ha publicado en castellano. Se consolida así una voz narrativa que en esta ocasión ha sabido trabajar una gran novela, con un lenguaje muy trabajado, con unas descripciones delicadas junto a unas escenas voluptuosas, con reflexiones precisas y preciosas que obligan a una lectura con lápiz, para marcar todos aquellos pasajes que marcan la belleza de esta novela. Del mismo modo que las letras han hecho un fichaje extraordinario con Elisabet Riera, capaz de narrar sin prejuicios una historia dura y sincera, agridulce, y además, hacerlo, como ya se ha apuntado, de una manera magistral.

Enric Bassegoda

Enric Bassegoda

Doctor en Filología. Profesor de lengua catalana en secundaria. Ha publicado varios relatos y ha ganado el Premi Ictineu 2016 a mejor cuento fantástico en catalán.

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