TRANSCREPUSCULAR (2017) – Emilio Bueso

Autor: Emilio Bueso
Título: Transcrepuscular
Editorial: Gigamesh
Año: 2017
Páginas: 280
ISBN: 9788416035601
Valoración: ★★★★

 

¡Válgame Dios! Acabas Transcrepuscular, la última chifladura de Emilio Bueso, y te quedas sin saber qué decir. Lo cual es bastante comprometido si tienes que escribir una reseña… En cualquier caso, lo que está claro es que no había leído nada así. ¿O sí? Vayamos por partes.

Transcrepuscular nos adentra en un género que, personalmente, desconocía que existiera: el biopunk. Una mezcla entre las distopías ecofuturistas y el ciberpunk. ¿Que cómo se casa, todo esto? Muy sencillo (o muy complicado, según se mire): a través de una bizarra fábula de fantasía épica (más o menos) en un mundo que parece la evolución, o la involución, del nuestro (a veces incluso parece estar situado en un plano paralelo al nuestro). Allí habitan seres humanos, pero que para adaptarse al medio han tenido que evolucionar a través de la simbiosis con todo tipo de bichos repugnantes: caracoles, babosas, etc. ¿Tenéis presente a Alicia en el país de las maravillas, con la oruga fumando con el narguile? O el jinete del caracol gigante de La historia interminable? Pues en Transcrepuscular encontraremos cosas por el estilo, pero mucho más pasadas de vueltas.

El hombre no pertenece a este lugar, no encaja. Somos una especie superpuesta, invasora, implantada. El medio nos adapta, nos asimila poco a poco, se asocia con nosotros en vínculos simbióticos; pero lo cierto es que venimos de otro sitio.

En este escenario armonioso (a pesar de lo grotesco que nos pueda parecer al principio) ocurre nada más comenzar la novela una alteración, el elemento desencadenante de la peripecia: una sombra llegada de un lugar imposible, inimaginable, casi inalcanzable, se apodera de una reliquia preciosa, un cristal de naturaleza mágica, y se lo lleva al Agujero del Mundo, sin que el Alguacil, un antiguo monje guerrero, el protagonista principal del libro, pueda evitarlo. Este robo precipitará la formación de una extraña compañía de personajes (cada uno más estrafalario y contradictorio que el anterior) dispuestos a ir literalmente al fin del mundo para recuperarlo: la Regidora, el Astrólogo, el Explorador y, más adelante, un bandolero y una minera.

A lo largo de este viaje a lo imposible, a la tierra ignota (aquel paraje tan querido a Bueso, que ya habíamos encontrado también en otras historias anteriores suyas, como Extraños eones) los integrantes de esta parada de monstruos se las deberán haber con todo tipo de problemas y situaciones comprometidas: escorpiones monstruosos, casas en setas gigantes, pastores de saltamontes… También aparecen las ruinas de una extraña civilización enterradas en la arena, muy en la línea lovecraftiana de los Antiguos primigenios a que tan acostumbrados nos tiene el autor. Hasta llegar al tren transcrepuscular… Un nuevo medio de transporte hacia el horror y lo inconcebible. ¡Esta vez a la locura no se llega en taxi, sino en tren!

Sabíais que este momento llegaría, que estas expediciones no son para los que se arrugan y que es territorio desconocido, pero se puede recorrer.

Los cabos sueltos disparan únicamente nuestra mente hacia especulaciones, elucubraciones respecto al origen y la formación de aquel mundo tan extraño, pero sin llegar a ninguna parte. No hay tierra firme, todo son arenas movedizas. No olvidemos que es el primer acto de una trilogía. Hay que demorar el clímax al máximo, explicar lo justo para generar expectativas, pero sin dejar nada en claro, todavía.

Transcrepuscular va de menos a más, te atrapa poco a poco. La forma, el estilo, contiene el personalísimo ADN Bueso: frases cortas, sentenciosas, asociaciones de ideas magníficas y gráficas. El wordlbuilding es uno de los puntos fuertes de la novela, ya que Bueso sabe explotar con maestría las posibilidades que ofrece esta unión biológica entre los hombres y los bichos. No lo dudéis: el castellonense le saca mucho jugo al tema de los simbiones y es este aspecto lo mejor del libro.

El resto, en cambio, si lo despojamos de la máscara grotesca y esperpéntica de este mundo de espanto, tampoco es tan original: el libro discurre plácidamente por la tradicional estructura del viaje del héroe, en la línea del maestro Tolkien o Le Guin. De hecho, y a falta de ver por donde discurren los libros segundo y tercero, los paralelismos entre esta novela y Los libros de Terramar o El señor de los anillos son más de los que podríamos pensar fijándonos sólo en la forma: la existencia de una poderosa reliquia de la cual parece depender la propia supervivencia del mundo; la confección de una compañía de valientes encargados de encontrarla; la persecución por todo el mundo de una sombra; los enfrentamientos personales entre todos los miembros del grupo que, al fin, los harán superar su individualismo en aras de algo mayor, la comunidad; la muerte, el amor y, en último término, el sacrificio personal y redentor…

-Soy… un mar de dudas.
-Todos lo somos.

Fondo y forma. No me he olvidado de la polémica sobre la portada, no. Es sólo que me parece tan secundaria e insignificante que no le he querido dar protagonismo hasta ahora, al final de la reseña. Transcrepuscular es el primer libro de la nueva colección dedicada al fantástico hecho por autores españoles Novum, de la editorial Gigamesh. ¿Que la editorial quiso convertir el libro-objeto en protagonista de su campaña de marketing, jugando con diferentes ediciones y portadas… y precios? Me parece magnífico. Están en su derecho, y al parecer les ha salido de maravilla. Se ha hablado de ella, se ha discutido. Y la gente ha comprado un montón. Pero personalmente, me sabe mal haber leído más (sobre todo los primeros días) a propósito de la dichosa portada “oro” (como si fuera el jodido billete dorado de Willy Bonka) que de la valía del libro-idea. Me ha parecido un poquito un circo de booktubers, todo ello, con tanto recuento de libros vendidos y edición “oro” y portadas con libélula, avispa o mosca cojonera…

Como dijo aquel sabio que era José María Valverde: “Nulla estetica sine ética, ergo apaga y vámonos”. Fondo y forma. Un libro no es sólo una portada. Por suerte, Transcrepuscular tampoco.

 

Transcrepuscular ★★★★
[pendiente]
[pendiente]
Daniel Genís

Daniel Genís

Doctor en literatura. Profesor de lengua en secundaria. Culturalmente disperso. Es el fundador y conservador de esta web. También en @fantastik_cat

dgenis has 201 posts and counting.See all posts by dgenis

3 thoughts on “TRANSCREPUSCULAR (2017) – Emilio Bueso

  • 28 Junio, 2017 at 6:43 pm
    Permalink

    Hola…! por supuesto…no es sólo la portada. Pero la portada és el primer contacto visual que tienes con un libro, y ha de ser tan seductora como el contenido. Lo suficiente como para que, cuando no conoces al autor, te llame tanto la atención que te empuje a echarle un vistazo al libro.

    Reply
    • Daniel Genís
      28 Junio, 2017 at 10:24 pm
      Permalink

      El mejor libro que he leído en mi vida tenía simple y llanamente una portada negra.

      Reply
  • Pingback: Transcrepuscular | Origen Cuántico

Deja un comentario