ANIMA (2012) – Wajdi Mouawad

Autor: Majdi Mouawad
Título: Anima (Anima)
Editorial: Destino
Año: 2014 (2012)
Páginas: 448
ISBN: 9788423347773
Valoración: ★★★★

 

Leer Anima de Wajdi Mouawad es enfrentarse a un tipo de literatura que pide un lector activo, que no se conforma con seguir una historia y ser un simple espectador de unos hechos, sino que se introduzca en la narración y sea parte de ella, que sea capaz quizás no de experimentar lo mismo que el protagonista, pero sí de darle la mano y acompañarlo en esta aventura y también que se atreva con todo lo que se explicará.

La historia comienza en Quebec, Canadá francófono, donde sucede un asesinato cruel y macabro, Léonide, la esposa del protagonista, Walch Debch, es apuñalada por Welson Wolf Rooney y posteriormente violada. Por si la crueldad no fuera poca, también mata al niño que estaba gestando. Un sorprendente inicio, por la crueldad, que le acerca al thriller, pero sobre todo por la voz narrativa, o voces, ya que quien nos lo cuentan todo son animales, muchos, más de treinta, que aparecen con su nombre científico (y con glosario a modo de apéndice). Los animales nos aportan la sucesión de los hechos desde su punto de vista, desde la óptica de su existencia, más simple o más compleja y serán los narradores durante las dos primeras partes.

Debch, profundamente trastornado y desorientado, inicia una persecución del asesino por una reserva de indios mohawk, de hecho Rooney es mohawk, ante la pasividad de la policía. No necesita venganza, simplemente quiere verle la cara, quiere conocer quién es capaz de hacer tanto daño. Y siempre con los animales, observadores de lo que pasa, lo que da un tono coral a la novela y a la vez totémica, ya que mientras Rooney encarna el mal, Debch es visto como uno de los suyos, cuenta con una aureola mágica que les atrae e incluso le ayudan de manera instintiva, como es el caso de la mofeta.

En estas primeras partes asistiremos a más violencia, animal, instintiva, que se contrapone a la violencia humana, que es elegida:

Todos somos asesinos, pero los hay que lo son por elección.

Debch dentro de la reserva entrará en contacto con el crimen organizado, mientras sigue el rastro de Rooney con quien, ya en territorio de Estados Unidos, acabará teniendo un encuentro inesperado en un momento en que todavía no estaba preparado.

Ahora bien, momentos antes de este encuentro se ha ido abriendo una nueva línea narrativa que ya se había esbozado desde los inicios y es la búsqueda personal del protagonista, de su pasado y en cierto modo también del pasado del asesino. En las confluencias de los ríos Mississippi y Ohio, Debch conoce unos franceses que están de visita para ver el lugar donde sus antepasados lucharon en la Guerra de Secesión Norteamericana. A partir de sus reflexiones y revelaciones, y sobre todo de muchas sospechas que hay en el poso familiar de Debch, éste comienza a reconstruir su pasado. Aquí la voz narrativa cambia, ya no es coral, será simplemente la de un lobo, de nombre Mason-Dixon Line, un animal temible que es el símbolo de la crueldad que el protagonista lleva dentro, aunque es él mismo quien lo aserena.

Con el lobo, Debch, debería volver hacia Canadá, pero reconduce su viaje por los Estados Unidos más rurales y desérticos, hacia una búsqueda personal: Debch siempre había creído que su padre adoptivo era un enfermero que lo salvó de la matanza de Sabra y Chatila, pero poco a poco y a través de diferentes testimonios, descubre un nuevo pasado, una nueva historia personal. Estos descubrimientos los hace en paralelo a nuevas situaciones de violencia, al tiempo que describe los hechos históricos de la Guerra del Líbano y como se llevaron a cabo las matanzas, hechos también cargados de imágenes de extrema crueldad.

La última parte, la más convencional de la novela, es la clausura y solución a la mentira que ha descubierto en este viaje desértico. El narrador, en este caso, es el policía que había llevado a cabo las primeras investigaciones sobre el asesinato de Léonide, que ya se ha jubilado.

El papel de los narradores es uno de los aspectos más interesantes de la novela, como también lo es el uso de los idiomas, los animales hablan francés, que es la parte traducida, mientras que hay personajes que hablan en inglés y no se han traducido, con buen criterio (con un nivel bajo se puede seguir bien lo que dicen). Y no sólo los idiomas son efectivos, también lo es la lengua, muy trabajada y ajustada al tipo de narrador: ingenua en el caso de algunos animales simples, como los insectos, compleja en mamíferos, al tiempo que en algunos momentos es muy poética, muy descriptiva del medio.

Enric Bassegoda

Enric Bassegoda

Doctor en Filología. Profesor de lengua catalana en secundaria. Ha publicado varios relatos y ha ganado el Premi Ictineu 2016 a mejor cuento fantástico en catalán.

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