MORIR EN PRIMAVERA (2015) – Ralf Rothmann

Autor: Ralf Rothmann
Título: Morir en primavera (Im Frühling Sterben)
Editorial: Libros del Asteroide
Año: 2016 (2015)
Páginas: 240
ISBN: 9788416213849
Valoración: ★★★

 

Después de que hace unos meses reseñamos Un repas en hiver del francés Humbert Mingarelli, ahora es el turno a Morir en primavera, que como la anterior es una aproximación a los soldados alemanes durante la II Guerra Mundial y de nuevo con un enfoque que los humaniza y los aleja de la crueldad de los dirigentes que llevaron a la guerra y que planificaron aquel horror. Escrita por Ralf Rothmann, ha sido traducida por Carles Andreu para Libros del Asteroide.

El punto de partida se sitúa en un momento que un alter ego del autor visita su padre enfermo terminal en el hospital y pide que le cuente como fue la guerra, como la vivió, lo que ha sido un tabú durante toda la vida, aunque ha sido siempre un silencio presente en casa. De nuevo, el padre se niega a hablar de aquellos últimos días de la guerra, en la primavera de 1945 cuando fue movilizado. Y es así como se inicia la historia, el padre no explicará nada, pero lo recordará y el lector será conocedor, no la familia.

El padre, Walter Urban, era un ordeñador en una granja del norte de Alemania demasiado joven para ser movilizado hasta que en la primavera de 1945 un pelotón de las SS llega al pueblo con el objetivo de hacer una fiesta, pero no es una fiesta con final feliz, ya que obligan a todos los jóvenes de más de diecisiete años a alistarse y convertirse así en soldados. Des esta forma, aquellos simples ordeñadores que creían que tenían un papel importante en el desarrollo de la guerra, son movilizados, mientras Walter piensa que con su padre en el frente, su familia ya ha contribuido suficientemente al esfuerzo bélico. Antes de partir, Walter recibirá una despedida especial y que le servirá para tener un referente durante su experiencia militar y un supuesto punto de retorno cuando se acabe.

Así pues, él y su amigo Fiete marchan, primero a hacer un mes escaso de instrucción y luego a participar en la defensa del frente de Hungría, atacado constantemente por los partisanos de Tito y el ejército Rojo. Ellos tendrán suerte, estarán asignados a tareas de intendencia y por tanto, los combates serán lejos y prácticamente harán la guerra sin tener que disparar. Walter se acomoda a la situación e intenta capear el temporal mientras espera un final de la guerra que se avecina, junto con la derrota de Alemania. En las primeras operaciones tiene la fortuna de ayudar a un soldado casi de casualidad que resulta ser el hijo de un alto oficial de su unidad y esto le conlleva ciertos privilegios. Por su parte, Fiete es incapaz de soportar la presión, para él la guerra es un castigo de donde tiene que escapar a toda costa y aquí será donde vendrán los problemas para ambos:

¿Es que tú no lo harías ? ¿Prefieres morir en el barro del campo de batalla poco antes de que esto se acabe?

En un permiso concedido de manera excepcional, Walter se acerca al lugar donde había escrito a su padre por última vez para encontrar la tumba, porque con las informaciones que le llegan intuye que ya está muerto; será un viaje infructuoso y donde constará la crueldad irracional de la guerra y podrá contemplar la destrucción y la tristeza en el paisaje:

Los cadáveres de los dos chicos de las juventudes hitlerianas yacían encima de los sembrados tempranos mientras las cornejas lo miraban desde las ramas de los árboles.

Walter, como buen soldado, retorna a su unidad. Por su parte, Fiete, que

Siempre había creído que en el frente lo peor que te podía pasar era morir.

Ha desertado y no tardará en ser capturado y las consecuencias serán nefastas, para él, obviamente, pero también para Walter que se verá abocado a un acto que nunca se hubiera imaginado que tendría que llevar a cabo y que le comportará unas tristes secuelas para su futuro. En este momento entendemos porque no quería hablar del conflicto bélico con su hijo, que se enfadara profundamente cuando él insistía en pedirle al respecto.

La derrota de Alemania será una liberación para Walter que no la vivirá con tristeza, sino más bien con la alegría de saber que todo aquel horror ha acabado y puede volver a casa. Ahora bien, lo que primero es una alegría, luego se transforma en una realidad diferente, la de la Alemania que está destruida y agotada, y constata que en los pocos meses que ha estado fuera, todo ha cambiado. Visita primero su madre y su hermana, donde ve que ya no tiene lugar, y luego en la granja del norte donde cree que mucha gente lo espera. Nada más lejos de la realidad, nadie le espera, o más bien, todo el mundo lo rechaza, ya no interesa, su trabajo, su compañía. La guerra no sólo le ha destrozado el presente, sino que también le está pasando factura en el futuro que se le debería abrir delante y eso que él estuvo poco tiempo, pero suficiente como para dejarle una cicatriz en el alma.

Con todo, conseguirá rehacer el presente con un trabajo en otra granja, sólo que le piden que esté casado. Es en este momento que Walter encuentra una Biblia que será la de la familia y subraya un pasaje del Antiguo Testamento:

Cuando trabajes la tierra, ya no te dará sus frutos. Irás por el mundo errante y fugitivo.

Un poco lo mismo que le ha pasado al protagonista de la historia, ha trabajado la tierra, pero no le ha dado frutos para él y le ha tocado errar por el mundo del final de la guerra. Esta cita, que Walter marca con la uña del dedo, será la que descubrirá Walter al principio de la novela y que le llevará a pensar en cómo serían los días de su padre en la guerra.

La novela se cierra con un duro epílogo situado en el tiempo presente, en un momento que Walter visita la tumba de sus padres mientras piensa si continuar pagando su alquiler o no. No lo tiene fácil porque hay un temporal de nieve que no le permite ver nada de nada, hasta que constata que no es capaz de encontrarla, una evidencia de la fragilidad de los recuerdos, que una vez los protagonistas han desaparecido, estos desaparecen con ellos aunque haya gente que los intenta apuntalar con las referencias que pueda encontrar.

Enric Bassegoda

Enric Bassegoda

Doctor en Filología. Profesor de lengua catalana en secundaria. Ha publicado varios relatos y ha ganado el Premi Ictineu 2016 a mejor cuento fantástico en catalán.

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