LOS ÚLTIMOS DÍAS DE NUEVA PARÍS (2016) – China Miéville

Autor: China Miéville
Título: Los últimos días de Nueva París (The Last Days of New Paris)
Editorial: NOVA
Año: 2017 (2016)
Páginas: 235
ISBN: 978-84-666-6086-0
Valoración: ★★★

 

No tengo ni idea de por dónde empezar esta reseña. Y es que Los últimos días de Nueva París es una novela extraña. Realmente extraña. Extraña incluso para ser una novela de China Miéville, lo que es decir muy extraña. Cualquiera que haya leído algo del autor se habrá tenido que enfrentar, como lector, a varios retos. El más evidente, el que supone seguirle el juego, entrar en el mundo de imaginación prodigiosa que nos presenta y creérselo. Miéville desrealitza la realidad como pocos, si bien su prosa es de una belleza tan exquisita que a menudo nos dejamos llevar y acabamos inmersos en las realidades alternativas que nos propone. Sus novelas violentan la lógica del lector. Lo expulsan de su zona de confort para ponerlo frente a situaciones que desafían sus prejuicios. Esto siempre es así, pero aquí más. Así pues, vaya por delante que en esta novela los límites del lector son puestos a prueba y se le exigirá un acto de fe. Los últimos días de Nueva París es una extraordinaria novela, pero dirigida sólo a lectores capaces de leer sin complejos. A lectores extraordinarios. No hay zonas de confort.

Los últimos días de Nueva París es una novela dual. Es, otra vez, una novela sobre una ciudad, que en realidad no es una ciudad, sino que es dos. Esto no es nuevo en Miéville, que a cada nueva novela antropomorfiza de forma diferente las aglomeraciones urbanas y las analiza desde diversos e interesantísimos puntos de vista. No hay laboratorio mayor en la sociedad actual para analizar los comportamientos humanos que las ciudades, allí donde se acumulan mayor número de personas, caracteres y situaciones. Lo hemos visto desde La ciudad y la ciudad (2009) a Embassytown (2011). Lo volveremos a ver aquí. También son dos los momentos históricos en que pasa la acción: un momento se sitúa en el pasado y el otro en un futuro alternativo, dando lugar a la ucronía, el género en el que hay que insertar esta novela, si es que nos atrevemos a etiquetarla de alguna manera. Y también los personajes que transitan por estas dos ciudades en estos dos momentos son de dos tipos: junto a los históricos, encontramos los ficticios.

Si los demonios y el arte viviente no pueden evitarse, lucharán, de forma encarnizada. La carne de arte que gotea de la cara del demonio está fresca.

Unas veces estamos en Nueva París, el año 1950. La ciudad está sellada y ocupada por los nazis, y hay focos de resistencia surrealista. Literalmente. Imágenes, textos, manifiestos… han cobrado vida y sumergen la ciudad y sus habitantes en un caos inexplicable. El arte, si realmente es arte, no puede ser inofensivo, sino todo lo contrario, debe ser ofensivo, peligroso. El artista enragé, comprometido, es aquel que convierte todas sus manifestaciones artísticas en un atentado a los órdenes establecidos. Hay que armar ideológicamente a la gente, formarla en la resistencia al fascismo uniformador, unipensador, que representa el poder. Desde Gabriel Celaya a Joan Brossa los luchadores antifascistas de aquí nos han dicho lo mismo: El arte es un arma cargada de futuro. Más aún bajo el yugo de dictaduras, como la de esta ucronía.

Thibaut, un luchador antinazi, será el protagonista de estos capítulos, junto a la fotógrafa estadounidense Sam y a un personaje extraño, el Cadáver exquisito. Sam no lo sabe, pero ha fotografiado algo que los nazis anhelan y por eso la persiguen incansablemente. Resulta interesante este hermanamiento de la ética de los principios de los tres protagonistas y de la estética que mueve a Sam. Ella es el ojo que inmortaliza las ideas. Y hay muchísimas ideas, en esta breve novela, la mayoría únicamente apuntadas. De tal manera que el grado de profundización del lector dependerá inevitablemente del grado de conocimiento que tenga de arte vanguardista. ¿Un handicap? Un reto. Fondo y forma. Ética y estética. Precisamente el compromiso político que caracteriza siempre a China Miéville suele traducirse en sus obras en una fórmula similar, en la que no podemos menospreciar tampoco el compromiso estético: “Nulla estetica sine etica”.

Habían llegado a las calles codo con flanco con los nazis y sus aliados de Vichy, patrullando con oficiales especialistas en brujería, lanzando ataques conjuntos, con balas y bombas y la saliva y la sangre hirviendo del Infierno.

Otras veces estamos en la Vieja París, unos años antes, en 1941. Fue entonces cuando París, hasta ese momento la capital cultural del Viejo Continente, vio como los movimientos de Vanguardia entonaban su particular canto del cisne. En la historia real, es el instante justo después de la ocupación militar nazi de la mitad norte y oeste del país, y de la instauración en el resto de Francia del gobierno títere de Vichy. Un momento de Caos. En la ficticia, el gobierno de Vichy también existe, pero cuenta con la colaboración de demonios (fruto de las investigaciones paranormales de los nazis) y, además, existe la figura de un antipapa, símbolo de los colaboracionistas franceses y autor de toda una teología de la traición. El caos está presente también en este otro plano, y existe también la Resistencia, pero personalizada aquí en André Breton (el padre del Surrealismo) y los movimientos de Vanguardia, y en Jack Parsons, un ingeniero estadounidense que parece que ha encontrado la manera de canalizar la esperanza de los derrotados.

La esperanza, sin embargo, pasa por la aniquilación de la realidad. Para cambiarla en clave surrealista, ya que no es agradable. La explosión de una Bomba S (por surreal) en París, da entidad a los sueños y pesadillas de los surrealistas, que campan por todas partes, libremente, a partir de entonces. Para entender la Nueva París de los ’50, pues, hay que leer sobre la Vieja París de los ’40. Este es el juego al que nos invita el libro. Es difícil de imaginar que ninguna editorial potente hubiera apostado por una obra como ésta si la hubiera firmado un autor desconocido, novato, ya que es realmente arriesgada desde el punto de vista comercial. Afortunadamente, Miéville no es un autor desconocido, ni a quien guste la comodidad, y en cada nueva obra desafía la lógica de los mercados. Cada nueva novela que saca es en sí misma un desafío a las modas. Lo cual es una gran noticia. Si el libro es una declaración política, de amor y de intenciones, en la que el autor parece decirnos que el arte no debe comprenderse, sino que se ha de sentir (vivirlo, por las calles, en las plazas y en los mercados, literalmente), no queda sino hacer buena la lección y sentir, vivir, también este libro.

Daniel Genís

Daniel Genís

Doctor en literatura. Profesor de lengua en secundaria. Culturalmente disperso. Es el fundador y conservador de esta web. También en @fantastik_cat

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4 thoughts on “LOS ÚLTIMOS DÍAS DE NUEVA PARÍS (2016) – China Miéville

  • 25 Abril, 2017 at 11:04 am
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    Lo tengo en la pila de lectura y con ganas. Solo he leído Embassytown, pero Miéville me resulta un autor tan atractivo, tan diferente, que todo lo que saca me atrae, y como esta es cortita, que mejor que meterse con ella a fondo 🙂

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    • Daniel Genís
      25 Abril, 2017 at 2:01 pm
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      Pues yo no me he leído Embassytown, pero sí La ciudad y la ciudad, y me encantó. Ahora bien, esta me ha superado en muchos momentos y, aunque es cierto que es breve, tardé más de lo que pensaba en leerla, señal que es de digestión lenta. Pero vaya, que si te gusta la literatura “diferente” ya tardas 😉 ¡Leeré con ganas tu reseña luego!

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