AMERICAN GODS (2001) – Neil Gaiman

Autor: Neil Gaiman
Título: American Gods
Editorial: Roca
Año: 2011 (2001)
Páginas: 559
ISBN: 9788415729204
Valoración: ★★★★

 

Hacía tiempo que tenía pendiente esta novela, aunque las aproximaciones que he ido haciendo a Neil Gaiman siempre han sido terriblemente positivas. Y es que no resulta fácil enfrentarse a una novela que ya tiene un buen número de años, de la que se ha hablado por doquier y que es reconocida por la mayoría como una especie de “clásico contemporáneo”. Ganadora en 2002 de los Premios Hugo, Nébula, Locus y Bram Stoker, ni más ni menos. Ante reconocimientos tan hiperbólicos, ¿qué más se puede decir? Pretendía ser una pregunta retórica, pero la verdad es que como queda claro por los párrafos que siguen me he propuesto contestarla. Seguramente el estreno inminente de su adaptación para la pequeña pantalla me terminó de decidir a leerla y a hacer esta reseña, con mis impresiones de su lectura. Pero vaya, también os digo que si deseáis evitar malgastar cinco minutos de vuestra vida, podéis hacer caso únicamente a este consejo: leed American Gods!

En la edición que he leído yo, que es la de Roca en celebración del décimo aniversario (y que reproduce la edición inglesa ampliada), el libro se inicia con una Introducción del autor. Resulta interesante (aunque no imprescindible), como casi siempre que un autor habla de su obra. Gaiman nos hace saber del origen del libro, casi una revelación, y de los caminos (literalmente las carreteras) que compartieron él y el protagonista de su novela, Sombra Moon. La novela comienza cuando Sombra acaba de salir de la cárcel, después de haber estado encerrado varios años. La liberación, sin embargo, se ha precipitado unos días, ya que su esposa ha muerto en un accidente de coche. A partir del momento que Sombra pone los pies en la calle, pero, todo se vuelve muy extraño. Es exactamente como si la realidad se encontrara cautiva entre los muros de la cárcel y que, al otro lado, gobernara el imperio de lo imposible. Desde el principio, Sombra se encuentra con Wednesday, un personaje que pasa de ser un simple comparsa a convertirse en uno de los ejes sobre los que pivota toda la acción de la novela. Wednesday es extraño, sabe cosas que nadie más sabe, lo conoce de una manera profunda y mágica.

Es Wednesday quien le introduce en un mundo desconocido y lleno de fantasía, el de la América de los mitos. Gaiman ha comentado en varias ocasiones que el proceso de creación de este libro fue peculiar, ya que antes de escribirlo ya tenía el título. Primero, no debía ser el definitivo, pero a medida que pensaba en ello, no se le ocurría una alternativa mejor. American Gods refleja una temática muy estadounidense: la preocupación por las raíces, por la identidad, por los orígenes. Lo cual, en el caso de Estados Unidos, nos lleva inevitablemente a hablar del resto del mundo. Leprechauns, valquirias, Ifrits… Del mismo modo que los tonos de piel, las lenguas y las costumbres diversas, las diversas religiones (los antiguos dioses y sus cultos) conformaron en su momento el sustrato de Norteamérica, a partir de las procedencias de los colonos. A la voluntad de mostrar precisamente esto responden los capítulo intercalados al relato de Sombra y Wednesday, y donde se encuentran episodios históricos de la llegada al Nuevo Continente de los viejos dioses. Es en estos episodios intercalados, donde se deja notar la pasión de Gaiman por los cuentos, aunque el tono no sea esta vez el que nos tiene acostumbrados en sus relatos para lectores más jóvenes.

Cuando la gente vino a América nos trajeron con ellos. Me trajeron a mi, a Loki y a Thor, a Anansi y al Dios León, a los leprechauns, a los Cluracans y a las Banshees, a Kubera y a la Madre Nieve, y a Ashtaroth, y también a vosotros. Llegamos aquí en su pensamiento, y echamos raíces. Viajamos con los colonos a las nuevas tierras más allá del océano (…) Somos viejos dioses en este nuevo mundo sin dioses.

Los dioses y los seres mitológicos de antaño viven anónimamente por los Estados Unidos y lo pasan mal, porque los americanos ya no los recuerdan. Los llevan a la muerte por olvido. En vez de a ellos, los americanos ahora veneran a los nuevos dioses: la tecnología, el negocio. Son los signos de los tiempos. La incredulidad es el peor enemigo para la fantasía, habíamos aprendido ya con Michael Ende. Evidentemente, Gaiman también juega esta baza metafórica (que si el hombre moderno ha olvidado de donde viene, que si no sabe donde va), pero resulta igualmente maravillosa la lectura literal del libro, en la que encontramos dioses que se suicidan, son asesinados, tienen problemas con las drogas, han perdido el juicio… la sucesión de tópicos que remiten a la novela genuinamente americana no la debemos considerar casual, claro. Es un homenaje. Desde la novela de carretera hasta el género negro traspasan el relato de arriba abajo, escrito en una lengua soberbia y en un estilo magnífico. Poético cuando tiene que serlo. Duro y explícito cuando es necesario.

El choque entre estos dos panteones, el nuevo y el viejo, es uno de los motores de la novela. Sombra, sin saber muy bien cómo, se encuentra de la noche a la mañana inmerso en el trabajo de reclutar antiguos dioses para una guerra de dimensiones épicas que está a punto de estallar, como una tormenta. El otro motor sería la muerte de su mujer, que por una broma del destino resulta que no está muerta del todo: El azar, simbolizado por una moneda lanzada al aire, es el culpable de ello. Sombra intentará aprovechar sus nuevas amistades para devolverla a la vida, si es que se puede. Si es que quiere.

El libro es en el fondo un viaje de conocimiento (una nueva aproximación, muy sui generis claro, el tema clásico del “homo viator”). De hecho, el enigmático apodo del protagonista remite a su manera al clásico “Nadie” de Ulises en la caverna de Polifemo. Mientras el monstruo de un solo ojo (como Odín, por otra parte) carece de profundidad y de perspectiva, Ulises ve más allá. Sombra, que carece también de un nombre consistente y auténtico (su propia mujer lo acusa de no parecer tener sangre en las venas, de no estar vivo. ¡Ella que está muerta!), Acabará viendo qué se oculta tras la cortina de humo que le han parado y conseguirá descubrirse a sí mismo. Gnosce te ipsum (conócete a ti mismo), estaba inscrito en el oráculo de Delfos. Pero lo que acabamos sabiendo no tiene porque gustarnos, necesariamente. Ya se sabe: la verdad nos hará libres, pero no se dice en ninguna parte que nos tenga que hacer felices. Este es el viaje de Sombra: un viaje de dolor y sufrimiento que lo llevará al centro del mundo, al corazón de América y al epicentro de sí mismo. Y al final, como en todo buen cuento de hadas, todos los secretos le serán revelados.

Si tenéis ocasión de conseguir la edición de Roca, no dejéis pasar la oportunidad de leer los apéndices y epílogos al final. Sobre todo aquel capítulo añadido donde Gaiman incluye el material que había escrito (pero que finalmente deshechó) sobre el encuentro de Sombra con Jesucristo. Irreverente y magnífico.

Daniel Genís

Daniel Genís

Doctor en literatura. Profesor de lengua en secundaria. Culturalmente disperso. Es el fundador y conservador de esta web. También en @fantastik_cat

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3 thoughts on “AMERICAN GODS (2001) – Neil Gaiman

  • 30 Enero, 2017 at 11:12 am
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    Me gusta el consejo del principio: LEED AMERICAN GODS. Es de mi mejor lectura de hace un par de años y mi favorito absoluto Gaiman. Es fascinante ir viviendo el viaje de Sombra, descubrir esos interludios y a que aluden, toda la parte mitológica que rodea la obra. Increíble. Muchas ganas de la serie, cada vez que veo el trailer la escena de Mr. Wednesday me pone los pelos de punta. Un abrazo^^

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    • Daniel Genís
      30 Enero, 2017 at 5:22 pm
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      Leí tú reseña en su momento, y percibí el entusiasmo. Tal vez no lo he disfrutado tanmto como tú, pero cabe decir que ha sido una lectura tremendamente recomendable. Con Gaiman ya me pasó también en su último libro de relatos: casi disfruto más de la Introducción y los apéndices dónde habla de su obra que de su obra en sí. Me encanta cuando habla sobre la literatura y el hecho de escribir género fantástico. ¿Así que ya ha salido el tráiler? Lo desconocía. Me voy volando a verlo. ¡Gracias por pasarte, crack! Un abrazo.

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