Artículo: La novela de zombis total

Homero Aridjis es uno de los principales poetas mexicanos del siglo XX y XXI. Es, también, uno de los últimos autores en el género de la novela zombi con su trabajo Ciudad de zombis (2014), una obra que combina todos los aspectos del género. En primer lugar, no hay una sola manifestación del monstruo en cuestión, sino una multitud de variantes. A su vez, desde el punto de vista narrativo nos pone en el lugar de una lectura zombi del texto. Finalmente, toca todos los lugares comunes que se han podido ver en el género desde que éste nació ya entrado el siglo XX. Aridjis consigue en Ciudad de zombis llevar al género un paso más allá sin desentonar con su carrera como escritor y político mexicano.

En Ciudad de zombis contamos con varias tradiciones del monstruo zombi en un solo texto. Contamos con la conexión con el folklore haitiano, tal y como puede verse en el dueño del mundo criminal de la ciudad imaginada de Misteca: el Señor de los Zombis llamado Carlos Bokor. Aquí, por supuesto, el término bokor hace referencia al tipo de sacerdote vudú implicado en el proceso de zombificación. También es una referencia clara al malvado que controla zombis y que podemos encontrar en las primeras representaciones fílmicas del género: White Zombie (1932), Ouanga (1936) y I Walked With a Zombie (1943).

No obstante, Aridjis también bebe de la influencia del modelo apocalíptico de zombi, según el cual las criaturas son altamente destructivas y aparecen no se sabe muy bien cómo. En la ciudad donde transcurre la acción estos monstruos se dividen, a su vez, en dos grupos: los muertos vivientes propiamente dichos y los vivos muertos. En el segundo grupo se encuentran el conjunto de delincuentes, prostitutas y drogadictos, entre otros, que aparecen como acólitos del Señor de los Zombis. La línea que separa un vivo muerto de un muerto viviente es delgada:

¿Cómo distingo a los muertos vivientes de los vivos muertos?

Se lo pregunta una de las niñas habitantes de Misteca. En cualquiera de los dos casos los zombis son objetos “cotidianos bañados de irrealidad” susceptibles de recibir todo tipo de violencia, tal y como se ve en la novela en múltiples ocasiones. Por todo ello, Aridjis no se casa con ninguna de las tradiciones del zombi en particular, sino que utiliza la que más le conviene para explicar los múltiples temas que aparecen en Ciudad de zombis.

La forma en la que la información se presenta ante nuestros ojos nos convierte a nosotros, los lectores, en un tipo de zombi. David Laraway lo llama una forma de hermenéutica a lo que considera una salida para un género agotado. Es algo que, para Laraway, aparece en Los vivos y los muertos de Edmundo Paz Soldán (2009) y, especialmente, en Zombie de Mike Wilson (2009). Nosotros, como lectores-consumidores, nos acercamos con una idea preconcebida de lo que es el producto de consumo: para el caso que nos ocupa, el zombi pensado como tal, pero también aquello que podemos leer como si fuésemos zombis.

La forma de narrar en Ciudad de zombis es parecida a la forma de narrar periodística. Eso es en parte por el hecho de que los protagonistas están realizando una crónica de lo que ocurre en Misteca, al mismo tiempo que ellos también ven, oyen o leen en la radio, la televisión, las redes sociales o en la prensa escrita. A menudo estas noticias tienen un tono telegráfico, como de cable de agencia de noticias. Esto, unido a los carteles, grafitis, mensajes de móvil y anuncios que van leyendo, aumenta la sensación de bombardeo informativo e información transmitida en pedazos.

Aunque no es solamente esa ambientación post-humana de las nuevas formas de la información lo que impulsa la narración tan entrecortada que conforma la novela de Aridjis. Otro de los factores que la promueve es el estilo poético del autor, casi se podría decir influenciado por los poemínimos de otro poeta mexicano: Efraín Huerta (1914–82). Por eso a veces aparecen poemas leídos por los protagonistas como auténticos minipoemas. Sirvan de ejemplo “Cuidado con las paredes si se caen mueres en el excusado” y “Todo encuentro es una amenaza. Patea al desconocido”.

Otro de los factores que contribuye al estilo narrativo de Ciudad de zombis es la influencia del cómic. La obra de Aridjis es una novela gráfica sin viñetas. Los secuaces, aliados o rivales del Señor de los Zombis son auténticos villanos de ese género. Aparecen descritos con poderes especiales y con formas grotescas, como el Amarillo, el Matagatos o la Malinche Negra, los cuales parecen sacados de Sin City, de Heavy Metal, de Silent Hill, o de un álbum de cromos. Es por eso que considero la forma de narrar en esta novela como lacónica, una forma de narrar un trauma a nivel colectivo, como si los lectores fueran una gran masa de zombis. El hecho de ser capaz de poner al lector en la situación de un muerto viviente (o un vivo muerto) dota a la novela de Aridjis de una profundidad inusual en el género.

Finalmente, Ciudad de zombis es una novela total en el sentido que aúna todos o casi todos los temas del género de zombis: el monstruo como símbolo, el monstruo como metáfora, la relación del género con la novela negra, la relación con la novela juvenil, con el mundo del cómic, la presencia del erotismo, la presencia del nazismo, las conexiones con el mundo haitiano, la antropología del zombi, el zombi generado por el hombre, por extraterrestres, por la naturaleza, el zombie master, el cliché de la mujer en apuros, la cuestión racial y todo aquello relacionado con el sexo, por citar los principales. También es una novela total desde el punto de vista que aúna todos los temas literarios propios del autor: la historia, la ecología, México, la capital mexicana, los ángeles, el crimen organizado y el poder.

Aridjis es un autor conocido por su independencia intelectual, su originalidad poética, y su creatividad literaria. Un producto cultural como Ciudad de zombis es un ejemplo magnífico del oficio de ese autor. Ha sido capaz de combinar múltiples formas del monstruo conocido como zombi o muerto viviente. Ha sido capaz de situar al lector ante un texto que a menudo sólo puede leerse como si uno mismo fuera un zombi. Y, para finalizar, ha sido capaz de tocar las diferentes dimensiones que suelen aparecer en productos culturales de ese tipo. A principios del siglo XXI la novela de zombis está alcanzando unas cotas de originalidad superior a su contrapartida cinematográfica, quizás por esa capacidad que tiene la literatura escrita de explicarse a sí misma, de mostrar sus contradicciones y sus influencias, de contar chistes que no todo el mundo va a entender.

Francesc Xavier Morales

Francesc Xavier Morales

Licenciado en Humanidades y Ciencias Sociales. Profesor instructor en la Universidad de Gainesville. Participa en varios medios digitales.

fmorales has 8 posts and counting.See all posts by fmorales

2 thoughts on “Artículo: La novela de zombis total

Deja un comentario