Artículo: Víctor Mora y la ciencia ficción

El reciente traspaso de Víctor Mora (1931-2016) ha sido una triste noticia que ha servido para reivindicar y recordar a un autor que sobresalió como guionista de tebeos, novelista y cuentista. De todos son conocidas las memorables series El Capitán Trueno, El Jabato o El Corsario de Hierro, verdaderos hitos en la historieta del país, especialmente la primera, quizás el tebeo -y el personaje- más popular durante decenios en nuestro país. Como novelista se ha hecho memoria de algún libro destacable, como Els plàtans de Barcelona (1966) o El tramvia blau (1984), y tal vez no se ha hecho suficiente mención de sus libros de cuentos donde destaca El cafè dels homes tristos, Premio Víctor Català 1965; en el campo de la literatura, el realismo fue el territorio donde se movió con más comodidad, ya que le permitía vehicular su fuerte compromiso político y social, una actitud que le llevó durante los años de la dictadura a militar en el PSUC, sufrir las cárceles franquistas o exiliarse en París a mediados de los años sesenta.

Esta vinculación al género de aventuras en el terreno de los tebeos y a la literatura realista de compromiso social, no puede hacernos olvidar que esto sólo fue una pequeña parte de la vasta producción de Mora; también fue un excelente traductor -él es el responsable de las magníficas primeras versiones en castellano y catalán de Astérix-, se acercó con una mirada renovadora al mundo del western o triunfó en Francia con proyectos posmodernos que habría que reivindicar como la magnífica Felina dibujada por Anne Goetzinger.

También se acercó a la ciencia ficción, y lo hizo con propuestas más que remarcables. En su condición de guionista, fue el autor de alguna serie notable; la primera de ellas, Al Dany (1953), con dibujos del gran Francisco Hidalgo. Una space-opera deudora de Flash Gordon que si bien no se convirtió en un gran éxito, sí mostró el interés del autor por el género, del que empezaba a ver las posibilidades.

 

 

Poco después de la interesante Galax El cosmonauta (1968), con dibujos de Fuentes Man, vio la luz una obra que ya podríamos calificar de madurez, Dani Futuro (1969), con dibujos de un joven Carlos Giménez. Surgida inicialmente en Gaceta Junior, con posterioridad se publicó en la legendaria revista belga Tintin. Dani Futuro supone una de las primeras series adultas de ciencia ficción en nuestro país, con claros componentes críticos y experimentaciones formales que la consolidaron como una obra de referencia.

 

Otras obras menores de los años setenta como Supernova o Astroman siguieron mostrando como Mora dominaba los mecanismos del género, pero es sin lugar a dudas Las crónicas del sin nombre (1973-1980), con dibujos de Luis García, la obra que le permite un mayor grado de madurez y compromiso a través de un personaje que, como el Mort Cinder de Oesterheld y Breccia, viaja por el tiempo y el espacio y vive la vida de varias personas; en el campo gráfico Garcia innova y arriesga, en el literario, Mora denuncia nuestro sistema y su escala de valores degradada.


Como homenaje al maestro, en el próximo número de la revista digital El Biblionauta hemos querido reeditar el cuento de Víctor Mora de ciencia ficción “Molta nit” [en catalán]. Lo podréis leer, junto con todo lo demás, a partir del próximo 23 de diciembre (como siempre, en nuestro quiosco virtual).

Queremos agradecer a la Fundación Víctor Mora el permiso y la buena disposición.

Joan Manuel Soldevilla

Joan Manuel Soldevilla

Catedrático de lengua y literatura españolas. Profesor en secundaria. Es autor, entre otros, de los ensayos Som i serem (tintinaires) y Àngel Puigmiquel. Una aventura gráfica.

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