LIBROS DE SANGRE [VOL. I, II, III] (2016) – Clive Barker

Autor: Clive Barker
Título: Libros de sangre [volúmenes I, II, III] (Books of Blood)
Editorial: Valdemar
Año: 2016 (1984-1985)
Páginas: 689
ISBN: 978-84-7702-830-7
Valoración: ★★★★★

 

¿Quién me iba a decir que la mejor lectura del año llegaría en sus postrimerías? Está claro que cualquier cosa que lleve el sello Valdemar (en su colección Gótica) es susceptible de ser muy grande y, por tanto, la sorpresa se debe considerar relativa. Además, este libro no es ninguna novedad y cualquiera que conozca un poco el mundo del terror (no únicamente en literatura, sino también en el medio audiovisual) sabe quién es Clive Barker. Uno de los grandes-más-grandes (Hellraiser, Razas de noche). Aún así, el nivel exhibido por buena parte de los relatos contenidos en esta antología, la diversidad de situaciones en que ambienta el autor sus cuentos, la proliferación de recursos narrativos, las mil y una caras del terror que nos muestra… lo hacen una pieza única, maravillosa y, posiblemente, irrepetible. Imperdible.

Este tomo con los volúmenes I, II y III de los Libros de sangre de Clive Barker comienza con una introducción de Jesús Palacios (titulada “Placeres oscuros”), que hace un repaso entusiasta a la vida y obra de Barker. No es inexcusable, pero sí tremendamente recomendable su lectura, ya que una de las gracias de esta cuidada edición es, precisamente, todo lo que acompaña a los relatos. Resulta esclarecedor, por ejemplo, cuanto a la historia de los propios libros (seis en total), ya que nos enteramos de su génesis: concebidos los tres primeros por el autor como un solo libro, se dividieron en tres por cuestiones editoriales y vieron la luz en Inglaterra en 1984. En España, aparecieron apenas un par de años después, editados por Planeta. Barker se dedicó a escribirlos de noche, en un frenesí literario casi enfermizo, mientras dedicaba las horas del día a escribir obras de teatro, en tan sólo 18 meses de trabajo agotador.

A continuación comienza propiamente el libro, con un Prólogo escrito en 1998 por el propio Barker. Ha llovido mucho desde aquel 1984, y Barker se presenta como una persona diferente, que observa con cierta nostalgia aquella época en que estaba en la cresta de la ola, literariamente y cinematográficamente. Las palabras rezuman un no sé qué de confesión, de autenticidad. Barker se desnuda:

Mi naturaleza se ha vuelto últimamente mucho más sumisa. Ya grité y toqué el tambor lo suficiente, ya perpetré mi catálogo de excesos y, finalmente, supongo, me cansé un poco de todo el show.

Muy recomendables para el lector que busca completar la experiencia del texto con el contexto. Seguidamente, podemos leer la Introducción de Rampsey Cambell. En unas pocas páginas hace un retrato de los rasgos definitorios del genio de Barker: visionario + truculento + irónico. Es una definición sucinta pero bastante acertada de lo que nos espera a lo largo de 16 relatos rellenos de sangre a borbotones, sexo explícito, terrores de la carne y crítica social. Sí, sí, he dicho crítica social. Resulta muy productivo intentar lograr una lectura metafórica, más profunda, en varios de sus relatos, para ver que el terror es para Barker la manera de acceder a análisis de la realidad mucho más profundos.

El primer relato, “Libro de sangre”, tiene un carácter prologar que va más allá del propio título. En la historia de casas embrujadas, médiums y fantasmas que nos propone Barker, se encuentran casi a un nivel metaliterario incluidos todos los otros relatos del libro. ¡Estamos en los dominios de la Nueva Carne, y el cuerpo humano puede ser, literalmente, un libro donde escribir con unas garras afiladas! ¿Que os recuerda al Necronomicon? Seguramente. Si el primer relato nos ha dejado con la boca abierta, seguiremos así en el segundo, uno de los más memorables de todo el libro. “El tren de carne de medianoche” es un relato asfixiante, brutal y estremecedor sobre unos asesinatos rituales en el metro de Nueva York. Lo que comienza como un thriller con asesino al uso, sin embargo, pronto toma tintes de historia sobrenatural. Además, la alternancia de puntos de vista dota al relato de una riqueza de recursos poco convencional en este tipo de literatura. La carne, nuevamente, será protagonista. Lovecraft no es uno de los referentes más cercanos a Barker, que prefiere a Poe, pero en este caso la presencia de aquellos Padres y el atavismo de la historia nos puede hacer pensar sin muchos problemas en él. El siguiente relato, “El charlatán y Jack”, debo confesar que me desconcertó bastante: se trata de una historia con sabor a cuento clásico (el hombre que logra engañar al demonio) y con moraleja al final. Aquí sí, Poe y su relato “El diablo de la botella” parecen ser la fuente de inspiración.

“El blues de la sangre de cerdo” ha sido posiblemente el relato que más me ha impresionado de todo el libro. En escasamente cuarenta páginas Barker teje una historia compleja, repleta de matices, con una excelente caracterización de los personajes (también psicológicamente) y de los ambientes. Situada en un centro de internamiento para jóvenes delincuentes, el autor consigue cotas insospechadas de placer morboso en el lector. No creía que la literatura pudiera provocar tanto horror como el que se oculta aquí. Estáis advertidos: si llegáis hasta el final de este cuento ya nunca podréis lo olvidar que ocurre en aquella cabaña y los gruñidos de aquellos cerdos os perseguirán siempre… “Sexo, muerte y brillo de estrellas” es otra aproximación a un tema clásico, en este caso a la historia de El fantasma de la ópera, a través de uno de los temas preferidos de Poe: el de la amada muerta que vuelve (pensemos en “Annabel Lee”). Claro que Poe no mostró el sexo de manera tan explícita, ni tenía tanto sentido del humor, ni la violencia de sus relatos era tan macabra como aquí. Precisamente este relato es un ejemplo de lo que comentaba más arriba: la capacidad metafórica. En este caso, es una vuelta de tuerca más a la idea de que los actores representan la vida, ya que aquí es, literalmente, eso. Un auténtico prodigio de disimulo y recursos para cerrar, de nuevo, con un clímax insuperable. El último relato del primer volumen “En las colinas, las ciudades”, representa un cambio de registro bastante radical. Está protagonizado por una pareja gay que, de viaje por Europa, descubren que no se soportan. Barker, homosexual declarado, introduce el tema de la condición sexual en varios de sus relatos. A riesgo de encontrar mensajes ocultos donde el autor no ha pretendido esconder nada, ¿sería exagerado ver en la extraña historia de estas dos ciudades que se enfrentan como si fueran un cuerpo gigantesco formado de múltiples cuerpos más pequeños (los habitantes de cada una, que casi han sido devorados por este ente suprapersonal) una metáfora del poder asimilador de la masa? Un mensaje crítico sobre su condición sexual y la necesidad de asimilarse al resto, de “normalizarse”, a ojos de la sociedad?

El segundo volumen empieza con el relato “Terror”. Barker, en la línea de Hitchcock en La soga, comienza enfrentando dos intelectuales con sus teorías. En este caso, sin embargo, el tema a debate no es la superioridad intelectual de unos sobre otros, como defendía Nietzsche en la figura de su Superhombre, sino la posibilidad de que sea cierta la aseveración de algunos que es posible no tener miedo. Evidentemente, el autor, por la vía empírica, nos demostrará que no es así. Nuevamente Poe, esta vez a través de su relato “El pozo y el péndulo”, sobrevuela estas páginas. Personalmente, he acusado un cierto descenso en este segundo volumen y el siguiente relato, “El acontecimiento del infierno”, me lo ha confirmado. Se trata de una refinada metáfora sobre la política británica a través de una esperpéntica carrera, donde resulta que compiten ángeles contra demonios. Resulta interesante, pero no alcanza el nivel de los otros relatos. “Jacqueline Ess: Sus Últimas voluntad y testamento”, aborda el tema de la mujer fatal que obliga a los hombres según su voluntad, pero desde las coordenadas de esta escuela que Barker inauguró con otros maestros del terror contemporáneo (como Cronenberg o Wes Craven), la Nueva Carne: no sólo tiene poder sobre su mente, también sobre su cuerpo. Literalmente.

“Las pieles de los padres” recuerda en su tesis los antiguos linchamientos que habían sufridos algunas mujeres en la América profunda, acusadas de brujería. Aquí, sin embargo, se sustituye la bruja por el monstruo, que ocupa el lugar del bueno injustamente perseguido. A los que hayan visto la película Razas de noche seguro que la escena de la confrontación con las fuerzas del orden y el discurso final les resultará familiar. Finalmente, “Los nuevos crímenes de la calle Morgue”, un indisimulado homenaje a su admirado Poe, cierra este segundo volumen, y lo hace con un relato de altura, quizás el mejor de este segundo acto. Barker parece imitar deliberadamente el estilo de Poe en algunos momentos, con una violencia mucho más contenida que en ocasiones anteriores. Pero el discurso entre la realidad y la ficción, el motor de todo el cuento, es, evidentemente, original suyo.

El volumen tercero comienza con “Hijo del celuloide”, un relato que parece profundizar en la idea iniciada en la historia anterior, la de la realidad y la ficción y la fina frontera que las separa. En la línea de un tema que el cine ha explotado ya en múltiples ocasiones, el autor nos plantea un lugar (una sala de cine) en que el mundo real y el del celuloide se mezclan. Pero Barker no se limita a lo conocido y va un paso más allá, hasta el final, que como siempre es una sorpresa mayúscula, aquí en forma de “gran boutade”. “Cabezacruda Rex”, en cambio, es un relato de planteamiento bastante más convencional, pero personalmente ha conseguido hacerme recuperar sensaciones que no había sentido desde el primer volumen. Reformulando desde la extrema violencia y el terror más brutal la figura clásica del hombre del saco, Barker nos invita a un baño de sangre y vísceras realmente escalofriante. “Confesiones de la mortaja (de un pornógrafo)” es todo lo contrario. Debido a la originalidad (hilaridad) de la historia, el autor se ve obligado a hacer gala de un atrevimiento y una proliferación de recursos que, no por haberla hecho notar ya antes, podemos dejar ahora de mencionarla. El relato juega la baza del humor más macabro y alocado, ya que se trata de la historia de una venganza protagonizada por la mortaja de un hombre al que se ha acusado falsamente de un crimen y que ha sido asesinado debido a ello. La pátina humorística, sin embargo, está sólo en los ojos del lector, ya que el escritor afronta la historia con toda la seriedad del mundo y no ahorra alguna de las escenas de violencia más orgánicas, gástricas y brutales de toda la antología.

“Chivos expiatorios” es otro de los relatos más memorables. La idea de la isla ha dado mucho juego en la literatura clásica de terror y, hasta ahora, en los múltiples escenarios en los que Barker había decidido situar sus horrores no había aparecido. Deuda saldada, pues. Esta vez nos encontramos con unos náufragos despreocupados, una isla misteriosa, unas tumbas antiguas, un sacrilegio cometido… Sorprende la capacidad de reformular clásicos trasnochados de Barker, ya que de una típica historia con guiris en bikini que follan a la primera de cambio y que se ve a la legua como acabarán, consigue hacer una historia que te atrapa y te sorprende en cada línea. Es en los cuentos de temática más simple donde se ve la grandeza de Brarker como narrador y la prolijidad de trucos que tiene en su chistera. ¿Poe? No, esta vez parece estar más cerca de los terrores acuáticos del Dagon de Lovecraft o de sus mitos de Cthulhu. Por último, “Restos humanos” es otra aproximación a un clásico, repleta de referencias muy bien ensambladas. Si el debate sobre la belleza y el arte nos acerca inevitablemente a El retrato de Dorian Gray de Wilde (otro de los clásicos inmortales de la literatura de terror), la momia protagonista de la historia lo hace al relato del mismo título del gran Arthur Conan Doyle y aquel doppleganger brutal y ávido de sangre nos puede inducir a rememorar sin mucho esfuerzo los crímenes del homúnculo de la leyenda judía de El Gòlem.

Però esto aún no es todo. El libro se cierra con dos apartados más: en primer lugar la reproducción de una serie de láminas con ilustraciones del propio Barker (varios borradores de Pinhead, entre otros) y, por último, un Epílogo a cargo de Antonio Trashorras. Si el prólogo se centraba en su faceta de escritor, este epílogo lo hace en la de director y guionista. Un digno colofón que hace justicia a estos tres primeros volúmenes de los Libros de sangre, sin duda una de las cimas de la carrera literaria de Clive Barker y un clásico del terror contemporáneo. En definitiva, pues, una antología que se merecía ser inmortalizada en una edición de culto como esta.

Pocas veces se puede juzgar una obra tan extensa y diversa de manera tan rotunda. Pero Libros de sangre es, sencillamente, una obra maestra.

Relatos contenidos en esta antología:
Vol. 1
El Libro de Sangre ★★★★★
El tren de carne de medianoche ★★★★★
El charlatán y Jack ★★★★★
El blues de la sangre de cerdo ★★★★★
Sexo, muerte y brillo de estrellas ★★★★★
En las colinas, las ciudades ★★★★
Vol. 2
Terror ★★★★
El acontecimiento del infierno ★★★
Jacqueline Ess: Sus últimas voluntades y testamento ★★★★
Las pieles de los padres ★★★★
Los nuevos crímenes de la calle Morgue ★★★★★
Vol. 3
Hijo del celuloide ★★★★
Cabezacruda Rex ★★★★★
Confesiones de la mortaja (de un pornógrafo) ★★★★
Chivos expiatorios ★★★★★
Restos humanos ★★★★★
Daniel Genís

Daniel Genís

Doctor en literatura. Profesor de lengua en secundaria. Culturalmente disperso. Es el fundador y conservador de esta web. También en @fantastik_cat

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2 thoughts on “LIBROS DE SANGRE [VOL. I, II, III] (2016) – Clive Barker

  • 14 Diciembre, 2016 at 10:52 am
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    Fascinante reseña. Llevo en mi wishlist un tiempo, este tiene que caer pronto, por que entre la edición y lo que me esta empezando a interesar el terror, creo que es casi obligado. Un abrazo^^

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    • Daniel Genís
      14 Diciembre, 2016 at 8:18 pm
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      Gracias Daniel. La verdad es que me dejé llevar un poco por la emoción y al final me salió un poco mnás larga de lo deseado, pero vaya, que el libro se lo merece 🙂

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