LEYES DE MERCADO (2004) – Richard Morgan

Autor: Richard Morgan
Título: Leyes de mercado (Market Forces)
Editorial: Gigamesh
Año: 2006 (2004)
Páginas: 426
ISBN: 9788496208360
Valoración: ★★★★

 

Crees que hemos tocado fondo, que la crisis económica que estamos atravesando es lo peor a lo que se puede llegar, que una sociedad no puede caer más bajo que cuando asiste impasible a la muerte de una vieja incinerada por una vela porque resulta que no se podía permitir pagar la electricidad, y entonces… ¡zas! lees esta novela y Richard Morgan te enseña que no, que hay un futuro aún peor. Leyes de mercado es una distopía brutal y sin concesiones que en tan sólo doce años (el tiempo que va de su publicación al día de hoy) ha perdido buena parte de su carga de anticipación para convertirse en testigo de las miserias de un sistema homicida (el nuestro, basado en el beneficio y el capital sin entrañas) que nos conduce sin frenos a un mundo de ultraviolencia interesada.

En este sentido, el prólogo es una clara manifestación de intenciones de por dónde irá la novela. Un auténtico tiro a la cabeza del lector. Breve, conciso, pero tremendamente efectivo. El mundo futuro no tiene piedad de quien olvida la tarjeta de crédito. Ricos y pobres, sin tierra de nadie en medio, es lo que nos espera. Casi nadie consigue atravesar estos dos universos que conviven literalmente en ciudades divididas con fronteras interiores, con torres de vigilancia y guardas armados. Es el caso de la Londres donde se sitúa la novela. Y una de estas excepciones es Chris Faulkner, el protagonista. Un zektiv revenido, un guerrero de la carretera y un samurai de los negocios. El hijo predilecto de un mundo desgarrado y sin ética, donde todo se mide por el beneficio. “Los negocios son la guerra”, reza un popular aforismo chino. Nunca como ahora esta sentencia ha sido tan tristemente cierta.

La novela arranca en el momento que Chris comienza un nuevo trabajo en Shorn Associates, la multinacional más importante y mejor del sector. Es decir, la que tiene menos ética. Su fama de tipo duro le precede: los conflictos laborales, la competencia, los ascensos, se solucionan en la carretera, compitiendo en carreras sanguinarias perfectamente legales y que suscitan el interés mediático, y Chris ha demostrado una habilidad casi innata en estas persecuciones mortales a pesar de sus reticencias. Precisamente por ello le destinan a Inversión en Conflictos, un departamento especialmente comprometido: se encargan literalmente de provocar conflictos bélicos en el mundo y evaluar su beneficio económico.

En Inversión en Conflictos de Shorn Associates sólo nos hacemos dos preguntas: ¿Ganarán? Y en tal caso, ¿pagarán?

Desde ese momento, Mike Bryant se convierte en su tutor y amigo en Shorn. Bryant representa lo peor del sistema. El individualismo, el egoísmo, la frivolidad. El hombre absolutamente carente de escrúpulos y de ética, al que la vida y la muerte de los otros (y sobre todo si son pobres) le parecen nimiedades. En la novela también aparece con fuerza el tema del racismo, hábilmente asociado por Morgan al discurso de la pobreza y la delincuencia. Bryant es la mano ejecutora, la mente pensante, el cuerpo que, como un homúnculo, concentra y mejor representa todas las directrices de nuestra sociedad capitalista. Es Londres, pero podría muy bien ser la América de Trump. O la Europa de los refugiados. O la China del hijo único. La vida es cuestión de números. Los que hacen unos tipos trajeados en unas oficinas elegantes vete a saber dónde.

Yo diría que cualquier economista que ejerza su profesión en el mercado libre tiene sangre en las manos; de lo contrario, no está realizando su trabajo adecuadamente.

Si Bryant es eso, Carla, la esposa de Chris, y su suegro, representan lo contrario. Son el particular Pepito Grillo que confronta el protagonista con todas sus contradicciones y se esfuerzan por hacerle ver que un mundo mejor es posible, y que él puede ayudar. Curiosamente, Carla y su padre son noruegos. Cuna de aquella bonita idea de la sociedad del bienestar, en el futuro distópico de Morgan el norte representa la Arcadia clásica. Allí todavía hay seguridad social, servicios mínimos garantizados para todos y respeto por la vida. Conciencia, vaya.

Las tensiones entre estas dos maneras de ver el mundo son el motor que hace avanzar la novela. Chris Faulkner no puede hacer lo que hace y seguir siendo como es. Cambia, y cambia su relación con la gente que tiene más cerca. Algunas de las mejores páginas de la novela son precisamente las que nos muestran el alejamiento progresivo que va sufriendo de su esposa. Morgan nos hace ser espectadores de lujo de la lucha interna de Chris Faulkner entre dos concepciones del mundo antagónicas, que le desgarran mientras no se acaba de decidir por ninguna. La capitalista y la socialista. La distópica y la utópica. Dos futuros excluyentes y que imposibilitan al otro. En el primero, Chris Faulkner tiene las manos sucias de sangre, pero es una auténtica estrella del rock (fama, sexo y drogas), porque se le da muy bien. En el segundo, no es nadie, pero tampoco tiene que lamentar nada.

Algunos han comparado esta novela a 1984 de Orwell o a Mercaderes del espacio de Frederik Pohl y C. M. Kornbluth. Todas son novelas con una clara intención política, que hablan de sociedades antiutópicas donde los gobiernos han sometido a la población. También todas se han convertido en fatalmente proféticas en algunas de sus peores predicciones. Aunque podríamos añadir otro título a esta lista, este mucho más reciente: Luna. Luna nueva, de Ian McDonald. Si las primeras han sido sobrepasadas ya y la de Morgan se parece mucho a nuestro presente, esta última puede ser la funesta predicción de lo que nos espera el día de mañana si seguimos por el mismo camino. Por la misma carretera sin asfaltar y con el velocímetro al límite.

A eso nos dedicamos aquí, Paco. Gestión comercial neoliberal. Caos internacional, muerte y destrucción por mando a distancia. Las leyes del mercado en acción. Si no te gusta…

Leyes de mercado es toda una lección sobre dónde puede acabarnos conduciendo el neoliberalismo salvaje. Sobre cómo puede terminar un mundo sin un proyecto sostenible y justo. Sin un proyecto de futuro. Sin futuro. Cualquier estudiante de ESADE o Economía de hoy en día debería leer esta novela. Debería ser lectura obligatoria en sus planes de estudios. Cualquiera, debería leer esta novela.

Daniel Genís

Daniel Genís

Doctor en literatura. Profesor de lengua en secundaria. Culturalmente disperso. Es el fundador y conservador de esta web. También en @fantastik_cat

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2 thoughts on “LEYES DE MERCADO (2004) – Richard Morgan

  • 22 noviembre, 2016 at 11:08 am
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    Hola 🙂 A mi realmente me engancho y me alucino por completo. Creo que Chris Faulkner es una especie de Walter White, nos va mostrando su decadencia, su inclinación hacia cierta balanza moral que lo convierten en lo que lo convierten al final. Y ademas de todo ello nos da un retrato de un mundo que solo se rige por el dinero, por las empresas, estas son quienes tienen el poder ¿y no es ya así aunque bajo las sombras? Cada vez parece que este es un futuro más que claro. Por supuesto ayuda a la novela ese componente sanguinario bajo esas carreras de gladiadores, que enganchan y sirven como motor de la historia. Reconozco que mis partes favoritas son cuando Chris maneja el contrato con el militar revolucionario y por supuesto el duelo final, brutal. Un abrazo^^

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    • Daniel Genís
      22 noviembre, 2016 at 4:17 pm
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      Buena analisis, Daniel. Ya me pasé en su momento por tu blog y eché un vistazo a la reseña. Como siempre, gracias por comentar.

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