LA FORTALEZA DE LAS MIL MENTES (2015) – David Sandó

Título: La fortaleza de las mil mentes (Libro 1 de las Crónicas de las guerras coloniales)
Autor: David Sandó
Editorial: Círculo Rojo
Año: 2015
Páginas: 608
ISBN: 978-84-9126-425-5
Valoración: ★★★★

 

Hay cosas que se pueden afirmar sin miedo a equivocarse, una de ellas es que las historias de metafísica y parapsicología, historias sobre telépatas, telequinesia, ladrones de mentes, borrado de recuerdos… ¡se tienen que leer! Estaréis de acuerdo conmigo que, en una película, ver por ejemplo al Doctor Xavier (tutor de los X-Men) tocándose la frente con dos dedos y cara de concentración, o al mítico Darth Vader amenazándote con su garra para estrangularte con el poder de la fuerza, no es muy espectacular (quizás por eso al primero le añadieron un grupo de súper mutantes que podían volar, lanzar rayos por los ojos o atravesarte con sus garras a lo Freddy Krueger, y al otro le añadieron su icónica espada laser con la que podía pasearse por la galaxia cortando vigas de acero como si fueran de mantequilla).

Eso ocurre porque los efectos paranormales no se suelen ver, se tienen que sentir y para poder sentirlos la única forma que hay hoy por hoy, es leyendo sobre ello. La novela es el formato perfecto para conjurar todos aquellos efectos especiales que por suerte el cine todavía no puede mostrar.

La fortaleza de las mil mentes de David Sandó consigue exactamente eso. Si pudiéramos ver la novela en el cine veríamos interminables escenas de gente ceñuda señalándose con los dedos. Pero como por suerte podemos leerla (cosa que os aconsejo ya desde el principio de esta reseña), podemos disfrutar de batallas épicas en el Tabernáculo.

El Tabernáculo funciona de forma similar a como lo hace un sistema de almacenamiento en la nube, en el que la información no se almacena en un lugar físico, sino que está repartida por el ciberespacio, y cualquiera puede acceder sin importar el lugar físico en el que se encuentre.

Con esta primera entrega de más de 600 páginas se ha iniciado una saga en formato space opera de proporciones épicas, y podemos prever una historia que tendrá una extensión formidable cuando esté acabada. David Sandó nos ha prometido cuatro volúmenes. Esperemos que no sea el tipo de proyecto que te lleva una vida terminarlo. Porque me gustaría leer la continuación del primer volumen.

La fortaleza de las mil mentes se inicia como una novela policiaca. Este género siempre ha sido una puerta de entrada al imaginario colectivo. Los mejores clásicos de la ciencia ficción empiezan así. Recordemos por ejemplo Las Bóvedas de Acero de Issac Asimov. O ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? de Philip K. Dick.

Aquí Neikos, jefe de seguridad del crucero intercolonial “Tormenta Estelar”, es un telépata exiliado de su mundo natal, que tiene que enfrentarse a un caso de asesinato. Las circunstancias de la muerte y que la víctima sea alguien de su pasado harán que Neikos tenga que luchar entre su profesionalidad y sus emociones.

—¿Qué ocurre? –me pregunta Munro.
—Creo que tenemos a un Quimera muerto en una de las bodegas de carga —le explico, antes de compartir con ella las imágenes que acabo de extraer de la cabeza de Chrétien.
—Mierda —repite ella. Y, en su mente, se desata una tormenta de ideas.
Me pregunto cómo reaccionaría si le dijera que creo saber de quién se trata.

Lo cierto es que el autor aprovecha esta primera parte para iniciarnos en su particular visión del futuro, un universo donde las multinacionales, aquí llamadas “El Sinodo”, son la única forma de gobierno. Con las consecuencias que eso conlleva: no importan las personas, importan los beneficios empresariales. Las corporaciones son capaces de todo por un buen balance trimestral, pudiendo llegar incluso al genocidio.

En el lado opuesto están “Los Quimeras”, personas con mutaciones o poderes paranormales. El crecimiento exponencial de nuevos nacimientos de mutantes en el planeta natal de Neikos lleva a su equivalente en la fobia hacia ellos y en su discriminación racial, incluso dentro de la misma especie Mutantes que se han desentendido del “triunvirato”, el consejo supremo de los mutantes, por descuerdo con sus políticas de ocultamiento de los poderes de los Quimeras.

A pesar de esta mezcla, consigue no convertir la novela en una distopía, porque añade elementos utópicos, como la normalización de la libertad de sexo. En esta sociedad se considera anormal que solo quieras tener relaciones con personas del sexo opuesto.

Y esto es algo novedoso, porque esta falta de definición que parece que va a dar al traste con la novela en la primera parte, consigue remontarse en la segunda y en la tercera, cuando estalla el conflicto y las batallas entre mutantes.

La novela nos presenta un entorno bien construido. Hay muchas cosas que explicar y se hace de forma metódica, haciendo que en algunos momentos la trama sea un poco lenta, pero a medida que avanza y las escenas se vuelven más complejas el lector agradecerá esta introducción, porque nos sumergiremos en una sociedad completamente vinculada a la telepatía con la complejidad que eso supone.

Muchos autores ya han intentado esto con mayor o menor éxito. La novedad en La fortaleza de las mil mentes es que no se ha limitado al clásico telépata capaz de leer la mente e influir en las decisiones de los demás. Ha creado una comunidad completa y variada de mutantes paranormales como telequineticos, sanadores, anuladores de la telepatía, suplantadores de personalidad y una larga lista de personas con los poderes más variopintos. La relación entre ellos y sus dilemas, políticos, religiosos, sentimentales, son la base para un nuevo panorama en las historias sobre telépatas.

Entre todos estos personajes destaca la familia del protagonista: tres hermanos, con poderes temibles capaces de hacer cambiar el curso de la historia de las Colonias alienadas. ¿Hay un poco de Frank Herbert y Dune aquí? Posiblemente; quien esté libre de influencias, que tire el primer bolígrafo. La historia de estas tres personas es el eje central de la novela. A través de sus ojos conocemos todos los acontecimientos que van sucediendo, con una narrativa un poco arriesgada a mi parecer, pues cada capítulo es narrado desde el punto de vista de uno de los tres hermanos. No es uno de los formatos que más me apasionan, porque esto conlleva por fuerza repetir las escenas, pero como decía antes: las historias de telépatas son para leerlas, no para verlas. En este tipo de historias, uno podría pensar que los protagonistas lo saben todo uno de los otros, pero un clásico de este tipo de argumentos son los “muros mentales”, protecciones que se usan para esconder los pensamientos de las intrusiones de otros telépatas. Este es el resquicio que se aprovecha para poder dar puntos de vista diferentes de la trama según el personaje que lo está viviendo, aportando u ocultando detalles que hacen que la historia tenga más ritmo.

En conclusión. La fortaleza de las mil mentes es una novela… ¿negra? ¿épica? ¿saga galáctica? ¿crítica social Hum… me veo incapaz de definirla adecuadamente, cosa que me suele pasar cuando algo me gusta. Lo que sí puedo hacer es deciros que la leáis y vosotros mismos decidáis.

Carlos Acedo

Carlos Acedo

Aficionado a la programación informática. Culturalmente disperso. Le apasionan los géneros fantásticos. Él es también @Tendenciaweb y Girona Fictícia.

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