LUNA: LUNA NUEVA (2015) – Ian McDonald

Autor: Ian McDonald
Título: Luna: Luna Nueva (Luna. New Moon)
Editorial: Nova / Ediciones B
Año: 2016 (2015)
Páginas: 428
ISBN: 978-84-666-5933-8
Valoración: ★★★★

 

Estamos en la segunda mitad del siglo XXI. Todo comienza con una animada fiesta de cumpleaños en Boa Vista, la increíble mansión lunar del clan Corta, y un intento de asesinato. El objetivo: Rafael Corta, el heredero de Corta Hélio, la empresa que fundó hace ya muchos años Adriana Corta y que desde el pequeño satélite se encarga de iluminar la Tierra. Una posición muy ventajosa que, claro, no gusta a sus competidores. En especial a Mackenzie Metals, los antagonistas de los Corta en esta historia. El resto de grandes empresas lunares (de grandes familias), los Asamoah, los Sun y los Vorontsov (y muchas otras más pequeñas), basculan interesadamente ahora hacia uno ahora hacia el otro según sus propios intereses. Son los cinco dragones, en una poco disimulada referencia a nuestros cuatro tigres asiáticos, cinco economías emergentes que han dado la vuelta a los mercados mundiales con sus tácticas comerciales agresivas y carentes de escrúpulos y ética. Con este referente, pronto nos queda claro que en la Luna de Ian McDonald todo es interés. Todo tiene un precio. Todo el mundo se puede comprar.

La faja del libro, por cuestiones de marketing, establece una analogía con Juego de tronos. Por lo de las relaciones familiares y las intrigas de poder, seguramente. Es cierto: son la base argumental de esta historia. Pero personalmente, y precisamente porque el comercio es el epicentro de la trama (ya desde el comienzo), me he sentido más cerca de la recreación cinematográfica que hizo Coppola del universo mafioso de Mario Puzo (y conviene recordar que, casualmente o no, El Padrino también empieza con una fiesta) o incluso de un Falcon Crest o de un Dinastía espaciales, que de la magna epopeya de George R.R. Martin. ¿Más referentes? Esta sociedad carente de leyes y donde absolutamente todo es negociable también me ha hecho pensar (¡como no!) en la novela de Frederick Pohl y C.M. Kornbluth Los mercaderes del espacio, uno de los grandes clásicos de la ciencia ficción de mitades del siglo XX. Incluso me ha dado la impresión de que resuenan ecos (¿tal vez sólo en mi cabeza?) a Asimov y Philip K. Dick. Cada lector puede aportar su particular referencia literaria o cinematográfica, por supuesto, dependiendo de su bagaje. En cualquier caso, hacen falta pocas páginas para ver que Luna: Luna Nueva no será una novela convencional.

La Luna no era un mundo; era un submarino. El exterior era la muerte. Estaría encerrada con esas personas. No había ley ni justicia; solo estaba la dirección de la empresa. La Luna era la frontera, pero lindaba con la nada. No había ningún sitio al que huir.

Los Corta habían conseguido mantenerse al margen de las triquiñuelas de la política lunar hasta ese momento, pero el intento de asesinato del jefe familiar precipita los acontecimientos y disgrega la familia. Todo esto lo leemos en un primer capítulo que funciona a modo de prólogo a todo el libro. Desde este punto de vista, Ian McDonald despliega una compleja trama de intrigas en varios planos, desde el más cercano al propio Rafael Corta, y que nos sirve para conocer la desconfianza hacia su propia mujer por el hecho de ser de otro clan, las rivalidades dentro del seno de la familia con su hermano Lucas, la especial consideración de su otro hermano Wagner, que se encargará de la investigación del intento de asesinato, o los anhelos de la matriarca Adriana, que se acerca ya al ocaso de su reinado con el temor de la sucesión, hasta el más lejano, que nos lleva a entrar en el seno del imperio de los Mackenzie, la familia rival de los Corta y quizás la más poderosa de la Luna (la más antigua de las grandes familias), sólo para ver que las cosas no son tan diferentes entre ellas. Las mismas intrigas, sospechas, miserias y ambiciones mueven a unos y a otros.

Poco a poco, también vamos conociendo más detalles de algunas asociaciones secretas que operan a la sombra de las grandes sociedades comerciales, con sus propios intereses. A las ya de por sí intrincadas intrigas políticas de los grandes clanes industriales, pues, hay que sumar (por si no era suficiente) las promovidas por un misterioso movimiento independentista, que está moviéndose bajo mano para cortar los hilos que unen la Luna con la Tierra, de la que aún dependen en una relación podríamos decir que paternalista. Paralelamente a “la Historia”, McDonald sabe introducir en la trama también “historias” enriquecedoras y convincentes. Personalmente me quedo, por encima de muchas otras, con la historia de la vida de Adriana Corta que nos cuenta ella misma, intercalada a lo largo de varios capítulos del libro. Se trata a la vez de una crónica personal y social del colapso terrestre, de cómo la corrupción, la represión, la crisis y las desigualdades llevaron a la desaparición de la clase media en la Tierra, en una brillante analogía con la actual sociedad brasileña. De hecho, el paradigma de la sociedad lunar no es el mundo anglosajón (el sempiterno espejo de la ciencia ficción contemporánea), sino Brasil, de donde son originarios los Corta. Así pues, los lusitanismos, la bossa nova y la promiscuidad sexual convivirán con aspectos muchos más convencionales de la literatura de género, como las naves espaciales o los phasers. Y sin chirriar, cabe decir.

Tengo una teoria sobre el motivo de la libertad sexual de la Luna: las etiquetas de hetero, homo, bi, poli o A no tienen importancia; lo importante es lo que quiera hacer cada uno. El sexo es un contrato entre el follador y el follado.

McDonald ha construido con habilidad todas y cada una de las tramas y los caracteres de los personajes de este libro, lo que en una obra con tantas tramas y voces no debe ser nada sencillo. Ahora bien, a veces ni siquiera la lista de personajes que nos brinda acertadamente la editorial al inicio es suficiente para evitar que nos perdamos con tanto nombre, tanta intriga y tanto lío familiar. El libro demuestra tener una ambición quizás mayor a las poco más de 400 páginas con las que cuenta, con lo que en algunos puntos la acción puede acusar una cierta precipitación, la historia un exceso de condensación y el lector un cierto hartazgo. Quizás unas extensión mayor habría jugado a favor de la claridad en la exposición de la historia. A veces podemos tener la sensación de estar saltando con demasiada alegría de una trama a otra, de avanzar a trompicones, dejando demasiados cabos sueltos o amarrando los mismos inesperadamente, y esto puede conducir a algún lector a una pérdida momentánea de interés. Lo que podríamos llamar “el efecto gaseosa”: el chorro vigoroso del inicio pierde intensidad progresivamente.

Nada definitivo, sin embargo. En la línea otra vez del mejor Puzo, el final es una traca de altura, que nos hará recuperar la efervescencia del comienzo de la historia y nos mantendrá con el culo pegado al sofá. A pesar de que McDonald da la impresión de dejarnos deliberadamente in albis de demasiadas cosas, en previsión de la inminente continuación (efectivamente, estamos ante otra trilogía), resulta inevitable no dar a este primer acto la valoración que se merece, ya que realmente estamos ante un libro notable. Ahora bien, en las trilogías, como en el cole, la valoración definitiva siempre tiene que venir al final.


Luna: Luna nueva ★★★★
[pendiente]
Daniel Genís

Daniel Genís

Doctor en literatura. Profesor de lengua en secundaria. Culturalmente disperso. Es el fundador y conservador de esta web. También en @fantastik_cat

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2 thoughts on “LUNA: LUNA NUEVA (2015) – Ian McDonald

  • 26 Septiembre, 2016 at 11:27 am
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    Hola 🙂 El padrino y Falcon Crest, que buenos referentes para hablar de la novela, muchísimo mejor que Juego de tronos. A mi en su momento de lectura me pareció que el parecido a Juego de Tronos venía dado por el juego entre familias y demás, pero El padrino me parece un referente mucho más acertado. Al principio de la novela también me costo meterme, demasiados personajes, demasiados términos nuevos, pero desde que pasas el centenar de páginas las historias de Lucasinho, Adriana y Lucas Corta empiezan a tener importancia hasta que se cruzan finalmente para dejarnos con ese cliffhanger final por el que caso mato a Ian Mcdonald cuando lo conocí en el Celsius este año XD Un abrazo^^

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    • Daniel Genís
      26 Septiembre, 2016 at 11:48 am
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      Sí, claro, en cuanto a las relaciones familiares y sobretodo por el acelerador inicial que disgrega la família se parece bastante a Juego de tronos. Aunque las relaciones comerciales pseudomafiosas me hicieron pensar mucho más en El Padrino. Celebro que te haya gustado la reseña. El libro me gustó, aunque esperaba más, la verdad. El final, no obstante, obliga a continuar leyendo.
      Vi tu foto en el Celsius, tratando de estrangular a Ian McDonald 😛

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