FRANKENSTEIN (1818) – Mary Shelley

Autor: Mary W. Shelley
Título: Frankenstein o el moderno Prometeo (Frankenstein or The Modern Prometheus)
Editorial: Valdemar
Año: 2013 (1818)
Páginas: 320
ISBN: 97884-7702-739-3
Valoración: ★★★★★

 

En la nómina de relatos de terror gótico tiene un lugar destacado Frankenstein o el moderno Prometeo (el más conocido de los hombres salvajes del Romanticismo) de Mary Shelley, la esposa del afamado poeta inglés Percey Shelley. Espléndida reflexión sobre la moral científica, la creación y la destrucción de la vida y la audacia de la humanidad en su relación con Dios (de ahí la analogía con Prometeo), la historia del sabio científico que da vida a un ser constituido con miembros de cadáveres se ha convertido en uno de los grandes clásicos de la literatura universal, y ha visto numerosas adaptaciones cinematográficas, algunas más fantasiosas y grotescas (como las dos de James Whale con Boris Karloff como monstruo y la de Terence Fisher con Christopher Lee) y otras más fieles al original (como la de Kenneth Brannagh con Robert de Niro).

Y si la historia del monstruo se ha convertido en mítica, no lo ha sido menos su gestación literaria. Según la propia Mary Shelley, la idea de la novela surgió durante una visita que ella y su marti hicieron, en el verano de 1816, a lord Byron, que vivía cerca de Ginebra, en la Villa Deodati, junto al lago Leman; una lluvia interminable los encerró muchos días en casa, y eso llevó a Byron a retarlos a una competición literaria: cada uno escribiría una historia de fantasmas. Es revelador el contexto romántico, alpino y rousseauniano, bajo el influjo del cual fue escrito el relato.

En la obra de la inglesa encontramos la crítica típicamente romántica al científico que emprende la tarea de fabricar un ser inteligente animado de vida a partir de la materia muerta. El monstruo gigantesco creado por el doctor Víctor Frankenstein en su laboratorio resulta ser originalmente bondadoso, cariñoso y sentimental, pero acabará actuando brutalmente. Solitario y de proporciones desmesuradas, será odiado y temido por todos. Repudiado y exiliado del mundo civilizado, matará por venganza el hermano y la prometida de su creador, que lo perseguirá hasta los océanos de hielo de las tierras árticas. Allí, Víctor será asesinado por su criatura, en un desenlace entre nietzscheano y freudiano. Y la criatura desaparecerá para no volver nunca más.

El monstruo es una creación artificial de un científico animado por el espíritu racionalista de la Ilustración. La historia del monstruo sigue un esquema esencialmente rousseauniano: es la sociedad la que vuelve maligna la criatura artificial. Pero esto ocurre de una manera que Rousseau no hubiera aprobado, ya que la malignidad del monstruo es provocada por la soledad a la que es condenado:

Mis vicios son criaturas de una soledad forzada que aborrezco.

Esta idea proviene del padre de Mary, el pensador libertario William Godwin, que pensaba que la soledad engendraba vicios y que la felicidad sólo podía surgir de objetivos de carácter social.

Cuando acabamos de leer Frankenstein nos sorprende que se le trate como un monstruo, cuando ha sido capaz de hablar de Goethe y leer Las desventuras del joven Werther. La criatura, en su primer diálogo con su creador, exalta este texto y llega a comparar su sufrimiento con el del joven Werther, llegando hasta el extremo de pedirle a su creador que le haga una compañera, para calmar su angustia y no llegar a cometer el suicidio de Werther por Carlota. Es aquí donde el monstruo nos enseña su parte humana. Él puede querer y llegar a ser querido. La novela de Goethe fue muy aclamada en su época, dando inicio al movimiento literario del Romanticismo. Este texto fue leído y releído por Mary Shelley, y es ella quien habla por boca del monstruo en este caso para exaltar a Goethe, tal y como hace el monstruo al final del texto, cuando ya sabe que matando a su creador, de alguna, también se está sacrificando a sí mismo.

Pero la sombra del alemán sobre el relato de Frankenstein no termina ahí. Diez años antes de la publicación de Frankenstein, Goethe había publicado el Fausto. El protagonista de este texto es un ser erudito e individualista, que vive al margen del dogma investigando el origen del mundo y sus fenómenos, como lo hace el doctor creado por Shelley. Fausto termina pagando su atrevimiento con infernales torturas, lo que también le pasa al doctor Víctor Frankenstein. En el texto de Shelley se plantea que Víctor ha encontrado la clave de la vida, pero nunca nos es revelada. Al igual que Fausto, Víctor Frankenstein parece hacer un pacto con una fuerza maligna del más allá que termina eliminándolo. Hasta cierto punto, podemos leer Frankenstein como una alegoría de la perversión unida al progreso científico. El monstruo creado por Víctor, en cierta forma, es la sombra destructiva que persigue el hombre de la Ilustración.


Publicado originalmente en la revista Mira’m en abril de 2007 en la sección Historias del guardián de la cripta.

Daniel Genís

Daniel Genís

Doctor en literatura. Profesor de lengua en secundaria. Culturalmente disperso. Es el fundador y conservador de esta web. También en @fantastik_cat

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4 thoughts on “FRANKENSTEIN (1818) – Mary Shelley

  • 17 Agosto, 2016 at 11:30 am
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    Hola 🙂 Soy un lector pecador que nunca se ha acercado a la historia mítica de Shelley por bastante miedo a que no me guste. Tengo la edición de Austral morada que me han regalado hace poco, pero esta de Valdermar tiene que ser una gozada. Espero leerlo para esta época de Halloween. Un abrazo^^

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    • Daniel Genís
      17 Agosto, 2016 at 1:46 pm
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      ¡Buenas! Un consejo: léelo, sin miedo. Es ciero que se trata de un tipo de terror alejado del actual, pero la densidad de lecturas simbólicas que emana es increible. En la misma medida que otros clásicos como Drácula. La edición de Valdemar, además, cuenta con un interesante estudi0 preliminar de Antonio José Navarro.

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  • 7 Septiembre, 2016 at 12:39 am
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    Yo acabo de leer la gran obra de Mary Shelley apenas hace un par de meses, aunque había pensado leerla desde hace muchos años, y fue todo un descubrimiento. Me pareció una historia fresca, llena de guiños a la sociedad de su época y erudita en cuanto a detalles científicos e históricos, incluso del nuevo mundo. Disfruté mucho con la lectura y me enojé muchas veces con Frankenstein por ser tan inconsciente de sus actos y con la criatura por echarle la culpa de todo al mundo exterior y dejar salir sus impulsos primitivos.

    Una obra imprescindible.

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    • Daniel Genís
      7 Septiembre, 2016 at 12:54 am
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      Me quedo con tus últimas palabras: imprescindible. El galvanismo o la teoría médica en qué se basó Shelley para dar la estructura científica a su obra era bien real y se estudiaba en las mejores facultades de medicina del centro de Europa en la Edad Moderna. Que hoy en día aún parezca plausible se debe no obstante al buen hacer de la autora, que viste con estos harapos una ficción extraordinariamente bien escrita, una metáfora del hombre moderno y de la búsqueda de lo trascendente que hay en nosotros. Vaya, lo que viene a ser un clásico de toda la vida. Gracias por comentar.

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