MATERIAL SENSIBLE (2015) – Neil Gaiman

Autor: Neil Gaiman
Título: Material sensible (Trigger Warning)
Editorial: Salamandra
Año: 2016 (2015)
Páginas: 400
ISBN: 978-84-9838-736-0
Valoración: ★★★

 

En el panorama de la fantasía contemporánea, Neil Gaiman se ha hecho un hueco por méritos propios. Algún día me lanzaré definitivamente a leer American Gods (ya no soporto más su mirada de resentimiento cada vez que miro la pila de libros pendientes). Algún día me decidiré a abrir Sandman (la novela gráfica, mi asignatura pendiente…). Pero de momento lo estoy disfrutando desde la vertiente de los relatos cortos, donde es uno de los grandes maestros vivos de nuestros días. Tal vez, como dice el autor, el cuento sea el hermano feo de la narrativa, pero personalmente siempre me he sentido muy a gusto, leyendo cuentos. En este sentido, la publicación de Material sensible era una parada inexcusable en el trayecto de esta nave.

Yo me crié amando y respetando los cuentos. Me parecía que eran las composiciones más puras y perfectas que podía crear un ser humano.

Material sensible comienza con una introducción del propio autor, seguida por veinticuatro cuentos. No siempre es necesario leer estas introducciones (de hecho, rara vez lo es), pero personalmente siempre suelo leerlas. Si el autor es Neil Gaiman, las razones son de peso, ya que sus opiniones sobre la tarea de escribir y sobre el género fantástico suelen ser valiosas. Para los que deseen saber qué se esconde detrás de cada cuento (detrás de cada máscara), pues, es inexcusable.

Todos llevamos máscara. Eso es lo que nos hace tan interesantes. Estas historias tratan sobre esas máscaras y sobre las personas que nos ocultamos tras ellas.

Y tras el propio título (“material sensible”), esta expresión cada vez más en uso y que pretende advertir a los espectadores/lectores que lo que están a punto de descubrir puede sacudirles la sensibilidad. Gaiman, inglés, y por tanto contaminado de ese fino humor británico tan poco valorado (porque se entiende más bien poco, seguramente) en otras latitudes, parece mostrarse poco amigo de etiquetas como esta. O de etiquetas, en general. Por ello, en un ejercicio autoparódico, dice que antes de que alguien decidiera etiquetar sus obras de “material sensible”, lo quiso hacer él mismo.

El resultado es esta antología, la tercera que escribe el autor. No todos los cuentos son, además, inéditos. Algunos ya habían aparecido en otras publicaciones (véanse los créditos al final del volumen para saber exactamente dónde). Más que otras, esta antología es una auténtica montaña rusa. Es comprensible: Gaiman es Gaiman, un autor total y con un fuerte tirón mediático, y seguramente por eso se le permiten algunas licencias. Así pues, el consejo que doy al lector es que procure separar rápidamente el grano de la paja. Pero tranquilos: en cualquier caso, lo bueno es muy bueno, y lo que no es tan bueno no llega nunca a ser malo. Repito: Gaiman es Gaiman.

Personalmente (toda elección, a pesar de todos los pesares, es siempre personal, digan lo que digan algunos), después de los prescindibles “Cómo montar una silla” y “Un laberinto lunar”, creo que vale la pena detenerse en “Lo que pasa con Casandra “. Una historia excelente sobre los límites de la vida y del arte, y la vieja discusión de quién imita a quién. El relato siguiente, “En la oscura profundidad del mar”, vale la pena en la medida en que no todos los relatos de una antología pueden ser obras maestras. En cambio, el quinto, “La verdad es una cueva en las montañas negras…” me ha parecido de lo mejor de la recopilación. Con un estilo cercano al del cuento oriental más clásico, Gaiman nos sitúa en una especie de cueva de Ali Babá y nos hace saber que, en la vida, todo tiene un precio. Inexcusable. No es casualidad que ganara los premios Shirley Jackson y Locus de novela corta.

“Mi última casera” es un destacable relato de terror. En cambio, “Una historia de aventuras” y “Naranja” cuentan con pocos alicientes. Si acaso, la referencia a Torremolinos en el primero de los dos. Que no es decir mucho, la verdad… Por el contrario, “Un calendario de cuentos”, a pesar de no haberme encantado, contiene aquellos elementos que son de agradecer cuando lees a Gaiman: originalidad, extrañamiento… Doce cuentos cortos con la excusa de los doce meses del año. Una antología en la propia antología. Por lo tanto, desiguales dentro de la desigualdad. Pero vale la pena. También vale la pena leer en la introducción a propósito de la gestación de estos doce cuentos, a través de un original proyecto en la red.

A continuación, vienen una serie de relatos que son los más interesantes de la recopilación: “El caso de la muerte y la miel” es una aproximación a los personajes de sir Arthur Conan Doyle Sherlock y Mycroft Holmes. Gaiman consigue el objetivo de emular las aventuras del ínclito detective siguiendo los parámetros de la prosa de Doyle, pero sin dejar de ser él mismo. Muy recomendable, sobre todo para los amantes de Holmes, que somos unos cuantos. “El hombre que olvidó a Ray Bradbury” es un relato excelente, a propósito del 90 aniversario del nacimiento del autor de Crónicas marcianas y Fahrenheit 451. La admiración de Gaiman hacia él no es ningún inconveniente, sino al contrario, una virtud en este relato sobre los límites de la memoria y la memoria como herramienta de preservación de la realidad.

A él nunca le interesó la ciencia, sino las personas, y por eso sus historias son tan buenas.

“Jerusalén”, sobre el denominado síndrome de Jerusalén, y “Clic-clac, el sonajero”, un relato de terror infantil bastante típico, resultan apreciables, pero menores. Mucho más destacable es “Un conjuro contra la curiosidad”, ganador del premio Locus. Un homenaje sui generis a otro de sus referentes, Jack Vance, a partir de su novela La tierra morbunda (1950). “Y llora, como Alejandro” no es el mejor cuento, pero contiene algunos de aquellos elementos que conforman la D.O. Gaiman: fantasía de lo cotidiano, motivos contemporáneos, ambientación londinense… Y sentido del humor. “Las nada en punto”, en cambio, sí que me ha parecido un relato muy destacable. Se trata de una incursión en el mundo del Dr. Who, al que no es ajeno Gaiman, aficionado desde pequeño e incluso autor de varios guiones de la serie (uno, incluso, ganador de un premio Hugo). Si a las típicas paradojas temporales de los libros de viajes en el tiempo sumamos la magia de los cuentos clásicos y un punto de terror, nos acercaremos a lo que es este relato.

“Diamantes y perlas: un cuento de hadas” es una típica reformulación gaimaniana en clave contemporánea de un cuento de hadas tradicional. En la misma línea, encontramos el relato siguiente, “El retorno del duque blanco”. El duque de este relato (referencia a David Bowie), como el hombre de hojalata de El mago de Oz busca un corazón. “Terminaciones femeninas” se ha acabado llevándo tres estrellas en mi valoración debido al final, que la eleva un punto, pero no me ha terminado de convencer. Demasiado digresivo, para mi gusto. “Ceñirse a las formalidades”, en forma de poema, pertenece al grupo de los experimentos literarios que comentaba antes, y que he de confesar que no son muy de mi gusto. Sobre “La joven durmiente y el huso“, publicada anteriormente y reseñada en este blog, no añadiré nada más. Bueno, sí, sólo una cosa: ¡leedlo!

“El oficio de bruja” sigue en la línea de la poesía, o de la prosa poética, o de algo parecido. En este caso sobre el oficio de bruja. Onírico y surrealista, me ha satisfecho más que los anteriores. Además, el interés por el mundo de los sueños puede que haga pensar a más de un lector en el universo de Sandman, lo que siempre es positivo. “En Relig Odhráin” es un relato-poema extraño, pero recomendable, sobre el misticismo (o fanatismo) religioso. Finalmente, la guinda del pastel es seguramente el último relato, “Black Dog”. Se trata de una historia protagonizada por Baldur “Sombra” Moon, el protagonista de American Gods. Es un relato largo y magníficamente escrito, donde notamos el regusto a mucha (y buena) literatura: desde el can paranormal de El perro de los Baskerville de Conan Doyle (Holmes, de nuevo Holmes) hasta los emparedados de Edgar Allan Poe. No es la primera vez que leemos de Sombra fuera de las páginas de American Gods: allí queda “El monarca de la cañada”. Y si hacemos caso de lo que dice el autor en la Introducción, tampoco será el último.

Por todo esto, Material sensible es un libro irregular, con algún relato memorable, muy buenos relatos y algunos experimentos que se habrían podido quedar en el tintero. Pero seguro que el editor creyó que alguien capaz de parir historias tan magníficas como “Las nada en punto” o “Black Dog”, debía tener bula para publicar lo que le diera la gana, también experimentos tan cuestionables como “Cómo montar una silla” o “Naranja”, por poner un par de ejemplos de lo mejor y de lo peor. No seremos nosotros quienes lo cuestionemos. En definitiva, un libro que seguramente no pasará a la historia. Pero el autor sí. Y ya sólo por eso es un libro recomendable. En contra de los que consideran que la novela es el género adulto y el relato breve es únicamente literatura de segunda, para explicar cuentos a los niños, hay que reivindicar el cuento de calidad, la cápsula breve, la dosis directa a la vena. Hay que leer a Neil Gaiman.

Relatos contenidos en esta antología:
Cómo montar una silla ★
Un laberinto lunar ★★
Lo que pasa con Casandra ★★★★
En la oscura profundidad del mar ★★★
“La verdad es una cueva en las montañas negras…” ★★★★
Mi última casera ★★★
Una historia de aventuras ★★
Naranja ★★
Un calendario de cuentos ★★★
El caso de la muerte y la miel ★★★
El hombre que olvidó a Ray Bradbury ★★★★
Jerusalén ★★★
Clic-Clac, el sonajero ★★★
Un conjuro contra la curiosidad ★★★★
“Y llora, como Alejandro” ★★★
Las nada en punto ★★★★
Diamantes y perlas: un cuento de hadas ★★★
El retorno del delgado duque blanco ★★★
Terminaciones femeninas ★★★
Ceñirse a las formalidades ★★
La joven durmiente y el huso ★★★★
El oficio de bruja ★★★
En Relig Odhráin ★★★
Black Dog ★★★★★
Daniel Genís

Daniel Genís

Doctor en literatura. Profesor de lengua en secundaria. Culturalmente disperso. Es el fundador y conservador de esta web. También en @fantastik_cat

dgenis has 203 posts and counting.See all posts by dgenis

4 thoughts on “MATERIAL SENSIBLE (2015) – Neil Gaiman

  • 20 junio, 2016 at 11:54 pm
    Permalink

    A mi las antologías de cuentos me encantan. Me permiten acceder a relatos cortos y entretenidos cuando tengo poco tiempo o cuando no me apetece leer nada demasiado intrincado.

    Me apunto este y te recomiendo Mapas en un espejo, de Orson Scott Card. Solo he leído unos cuantos pero la introducción del “Libro I” ya es brutal y de los pocos que leí, uno titulado “Criadero de gordos” me dejó asombrada.

    Y respecto a American Gods…cuando te lances con él, verás que habrá merecido la pena ^^

    Un saludo!!

    Reply
    • Daniel Genís
      21 junio, 2016 at 12:32 am
      Permalink

      Muchas gracias por comentar, Tamara. Me apunto tu recomendación, y te hago yo otra, para cuando termines con éste: Selected Stories (todos no están en un único volúmen en español, creo) de Philip K. Dick.

      Reply
  • 21 junio, 2016 at 10:52 am
    Permalink

    Hola 🙂 No soy un lector de antologías, lo reconozco, pero el maldito Tim Pratt y su Hit Sunc Dracones me ha hecho dar a torcer mi brazo este año y arrepentirme de ello. Tengo el libro en mi casa (como buen fanatico de Gaiman) y de momento solo leí Black dogs, por que adoro American Gods y sabía que era el relato de sombra (que me encanto). Espero leerlo pronto, Gaiman es Gaiman como dices, y nunca me decepciona. Un abrazo^^

    Reply
    • Daniel Genís
      21 junio, 2016 at 10:55 am
      Permalink

      Aunque no te lances a por todos, yo no dejaría pasar un par o tres imperdibles si eres gaimaníaco. Gracias, Dani, por pasarte por la nave.

      Reply

Deja un comentario