UN MONSTRUO VIENE A VERME (2011) – Patrick Ness

Autor: Patrick Ness
A partir de una idea de: Siobhan Dowd
Ilustraciones: Jim Kay
Título: Un monstruo viene a verme (A Monster Calls)
Editorial: DeBolsillo
Año: 2014 (2011)
Páginas: 128
ISBN:9788499898902
Valoración: ★★★★★

 

La escritora norirlandesa Siobhan Dowd murió de cáncer en 2007. A lo largo de su vida destacó como autora de cuatro novelas, dirigidas primordialmente a un público infantil, desgraciadamente de poco eco en nuestro país. Dos, las pudo publicar en vida. Dos más, aparecieron después de su muerte prematura. De una quinta novela pudo escribir únicamente el comienzo, aunque ya tenía una idea general y sabía de qué tenía que ir (así como la caracterización de los personajes principales). De este final es de donde nació la novela de Patrick Ness Un monstruo viene a verme. Y ahora, la editorial DeBolsillo nos la acerca, por primera vez en castellano. Para que la podamos disfrutar. Para que la podamos sufrir.

En la introducción (magnífica y necesaria) que inicia el libro, Ness nos pone en antecedentes. Nos cuenta las circunstancias peculiares que lo precedieron y se sincera diciéndonos que no conoció personalmente a Siobhan Dowd. La meta que se propone, pues, no es escribir el libro que no pudo escribir Siobhan, sino escribir (dice) el libro que le parece que le hubiera gustado leer. Es difícil de decir si es eso lo que habría escrito la autora. Es difícil de decir si le hubiera gustado. Lo que sí puedo decir es que yo leí este libro de un tirón (me era imposible dejarlo a medias), como aguantando la respiración. Y casi me ahogo. Y eso que me provocó una inenarrable sensación de desasosiego desde la primera página y hasta el final. Como si una manaza oscura y enorme me estuviera estrangulando.

Un monstruo viene a verme es una obra sobre la pérdida. El protagonista, el pequeño Connor O’Malley, tiene la madre enferma. No se menciona en ningún momento, pero da la impresión de sufrir el mismo mal que se llevó a Siobhan, un cáncer de mama. Desde el momento en que lo sabe, Connor comienza a tener una pesadilla (la pesadilla) que se le va repitiendo, y donde recibe la visita de un monstruo. Y también desde entonces, cada tarde, siete minutos después de medianoche, suele recibir la visita de otro monstruo. Un monstruo que toma la apariencia del gran tejo que hay plantado en el jardín. Si el primero lo terroriza de forma que no se atreve ni a confesarse a sí mismo, este segundo no le da ningún miedo. Hablan, discuten y el monstruo le cuenta tres historias. Tres cuentos extraños y maravillosos que, de alguna manera, dotarán a Connor de nuevas esperanzas y del valor necesario para encarar la realidad de su día a día. El otro monstruo.

De hecho, este otro monstruo, este tejo curativo, se revela como una presencia beatífica que ha venido a echarle una mano.

-Me dijiste que eras un árbol que curaba -dijo Conor-. ¡Y yo necesito que cures! «Y lo haré», dijo el monstruo.

No me atrevería a decir que Un monstruo viene a verme sea una novela de terror. Pero tampoco me atrevería a decir que no lo es. La experiencia radical que se nos narra, con toda la crueldad, es una historia mucho más terrorífica que cualquier otro relato de terror tradicional. Porque es real. Que el lector no espere monstruos con navajas en vez de dedos ni tentáculos por piernas. Los monstruos de este libro son de otro tipo. Mucho peores. La experiencia de la muerte, de la enfermedad, del dolor, no nos pueden ser ajenas. El dolor de Conor es nuestro dolor. Nosotros somos él. ¿Quién es el valiente que no teme a la realidad? Como siempre, los peores monstruos son los que sabemos que nos esperan cuando cerremos el libro.

La historia está contada en una tercera persona impecable, aséptica. Pero no desprovista de emoción. Y digo emoción, no ramplonería. A diferencia de otras aproximaciones más frívolas y tramposas al tema de la enfermedad y la muerte, Un monstruo viene a verme es un libro sincero, valiente y cruel. La prosa maravillosamente sencilla, etérea, sugerente de Patrick Ness, tiene la habilidad de tocar cuerdas dentro de nosotros que nos hacen estremecer. Inevitablemente, cada lector reaccionará de una manera diferente al tacto de estas cuerdas. Pero inevitablemente también, nadie puede permanecer impertérrito, leyendo esta pequeña maravilla.

En todo esto tienen mucho que ver las extraordinarias ilustraciones que Jim Kay ha hecho para acompañar el relato. A veces resultan más protagonistas los dibujos (en blanco y negro, inquietantes, espectrales, desasosegados) que el propio texto. Pero que nadie se confunda: este no es un libro para niños. O no exclusivamente. Un monstruo viene a verme es la autopsia metafórica de un mundo que todos llevamos muy adentro, muy protegido en nuestro subconsciente. El más virginal y paradisíaco. El de cuando éramos niños. En Un monstruo viene a verme asistimos con el corazón en un puño a su destrucción, al destripamiento emocional de un niño. Vemos como este monstruo que es la vida le clava las garras en el pecho y hurga en la herida, se recrea salvajemente. Hace sangre.

Me había prometido escribir esta reseña cuando me hubiera recuperado de la lectura. Ahora entiendo que esto no ocurrirá nunca. “Hacerse mayor”, lo llaman algunos. “La vida”, dicen otros. Una putada es lo que es, una putada.

Daniel Genís

Daniel Genís

Doctor en literatura. Profesor de lengua en secundaria. Culturalmente disperso. Es el fundador y conservador de esta web. También en @fantastik_cat

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