AELITA (1922) – Aléksei N. Tólstoi

Autor: Aléksei Nikoláyevitx Tólstoi
Título: Aelita (Aelita) [1]
Editorial: Nevsky
Año: 2010 (1922)
Páginas: 281
ISBN: 978-84-937466-5-0
Valoración: ★★★★

 

La fascinación por Marte no es reciente. Los astrónomos antiguos ya la observaban con interés. En 1877, el astrónomo italiano Giovanni Schiaparelli vio unas líneas en la superficie marciana que muchos interpretaron como canales de agua hechos por seres inteligentes. La hipótesis de la vida marciana cogió entonces gran vuelo y autores de ciencia ficción como Herbert George Wells plasmaron este hecho en obras como La guerra de los mundos (1898) en la que unos seres parecidos a pulpos a bordo de inmensos vehículos mecanizados llegan a la Tierra y destruyen Londres hasta que las insignificantes bacterias terrestres acaban con ellos. La posibilidad de viajes humanos al espacio ya se había popularizado antes a través de escritores como Julio Verne y su obra De la Tierra a la Luna (1870). En la Rusia de principios del siglo XX, el investigador Konstantin E. Tsiolkovski (1857-1935), teorizador de los cohetes a reacción, ya afirmaba que algún día serían posibles los viajes tripulados al espacio y a otros cuerpos espaciales. El tiempo le dio la razón: en 1961 Yuri Gagarin se convirtió en el primer humano en el espacio y en 1969, Armstrong y Aldrin pisan la Luna. Por el momento el hombre no ha ido más lejos [2].

Si el éxito de Estrella roja (1908) de Alexander Bogdánov, la primera obra de ciencia ficción soviética que aborda la fascinación por Marte, fue bastante limitado, la obra que reseñamos hoy cabe decir que ha tenido mejor fortuna. Ya sea a causa de su autor, ya sea porque fue llevada al cine. Aelita, de Alekséi Nikoláyevich Tolstói ha pasado a la historia como una de las mejores novelas que hablan del viaje humano a Marte.

Su autor, Aleksei Tolstoi, fue uno de los mejores escritores rusos de la primera mitad del siglo XX. Cultivó tanto la poesía como el relato costumbrista, la novela histórica, la sátira o la ciencia ficción. Pariente del gran León Tolstoi, pertenecía a una de las familias nobles más importantes de Rusia (era conde) y se exilió durante la Revolución Rusa, pero al poco volvió a su país donde fue aceptado por el régimen comunista. Por este motivo fue conocido como el Aristócrata Rojo o el Camarada Conde. Gracias a su talento literario pudo sobrevivir a las purgas estalinistas.

El argumento es bastante más elaborado que la novela de Bogdanov. El ingeniero Los pone un anuncio en la puerta de un edificio abandonado (donde ha estado fabricando una nave) pidiendo voluntarios para un viaje a Marte. Gusev, un soldado desmovilizado y sin empleo, se interesa. El viaje, según Los, no debería durar más de ocho o nueve horas en un cohete de 8 metros y medio de altura (para los datos técnicos, Tolstoi se basó en los estudios del ya citado Konstantin Tsiolkovski). Preguntado sobre la posibilidad de encontrar vida en ese planeta, Los afirma que es posible, ya que algunos científicos terrestres han estado recibiendo señales procedentes de Marte en los últimos tiempos.

Cuando lanzan el cohete, éste coge una velocidad de 500 km por segundo y, efectivamente, en el tiempo predicho por Los aterrizan en la superficie marciana. Para saber si la atmósfera se respirable, dejan salir un ratón de la nave y ven que hay oxígeno. Marte es un planeta rojizo y semi árido poblado de cactus y fauna desértica. No tardan en encontrar el primer marciano, un ser muy similar a los humanos. Este, los invita a un brebaje parecido al vino. Continúan solos su exploración hasta que son rodeados por unos soldados marcianos y conducidos a la capital, Soatsera.

La capital no es precisamente una utopía. La clase alta vive en un estadio ultra moderno, mientras que la población resta esclavizada. Aelita, hija del dictador marciano Tuskub les cuenta que el planeta estaba poblado en la antigüedad por una raza de humanoides llamados aols. Un mal día, llegaron unas naves terrestres (Los y Gusev descubren que eran gente procedente de la Atlántida y su brillante civilización) y esclavizaron a los aols (parece que esto de ir esclavizando gente es una característica humana…). Los supervivientes se refugiaron en las montañas y desde hace siglos el planeta está dividido en castas sociales dirigidas por una especie de consejo supeditado al padre de Aelita.

Los marcianos, por tanto, son unos seres sumisos, mandados por un régimen despótico y como afirma la misma Aelita, desconocen el significado de la palabra “felicidad”. Gusev, ardiente revolucionario, no tardará en urdir una revolución para expulsar Tuskub del poder y liberar al pueblo marciano. Pero mientras tanto, el ingeniero Los y la princesa Aelita se enamoran…

Aelita fue llevada al cine en 1924 (un año después de la publicación del libro) por el cineasta soviético Iàkov Protazanov.

Si nos fijamos, dejando de lado los elementos fantásticos, Bogdanov y Tolstoi quisieron hacer una metáfora del sistema comunista. Para el primero, Marte era la sociedad utópica a conseguir. En cambio Tolstoi, con su Marte dividido en una clase alta y un pueblo miserable, quiso plasmar la realidad de una Rusia muy reciente, la del Antiguo Régimen bajo los zares. Marte les servirá como excusa para hacer literatura social.


[1] Tengo que agradecer al amigo y rusófilo Oriol Ribas que me haya permitido adaptar una entrada de su blog Rússia al cor para confeccionar estas reseñas especiales para El Biblionauta.

[2] Dado que en el artículo de Oriol Ribas tanto Estrella roja como Aelita están englobadas bajo un mismo epígrafe (“La fascinació pel planeta roig”), encabezamos sendas reseñas con la misma introducción.

Oriol Ribas

Oriol Ribas

Rusófilo. Estudioso de la Historia y la Filología Eslava. También escribe en @Historieseuropa.

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