ACEPTACIÓN (2014) – Jeff VanderMeer

Autor: Jeff VanderMeer
Título: Aceptación (Acceptance)
Editorial: Destino
Año: 2014
Páginas: 427
ISBN: 9788423348602
Valoración: ★★★

 

Casi un año después de haber leído Aniquilación (2014), la primera parte de la Trilogía de Southern Reach, de Jeff VanderMeer, acabo de leer Aceptación, su conclusión. Debo decir que me declaré fan entusiasta de la primera incursión en este mundo maravilloso y lleno de resonancias lovecraftianas, y así dejé constancia en su momento. Pero al escribir la reseña de la segunda parte, Autoridad (2014), ya comenté que todo el entusiasmo que me había despertado el primer volumen se había desinflado como un souflé en la continuación y que, a pesar de querer esperar a leer la conclusión para emitir un juicio global de la trilogía, me daba la impresión de que por motivos extraliterarios había decidido sobredimensionarse la trama. Pues bien, después de leer esta tercera y última parte, me reafirmo en esta impresión.

Aceptación tenía la difícil misión de resolver convincentemente el cúmulo de interrogantes que el autor había ido esparciendo en los dos primeros volúmenes. La alteración topográfica, la torre, el faro, la isla, etc. En este sentido, ya no era necesaria la tarea dilatoria, de distracción, que parecía ser el motivo principal de la segunda parte: mucha letra para no decir nada. Aquí, VanderMeer ya podía ir al grano y rubricar un buen cierre. La elección de varios puntos de vista y voces narrativas diferentes creo que fue una buena elección, que auguraba una novela mejor. El farero, Saul; la Directora; Control y Pájaro Fantasma. Es mucho más atractiva esta elección que la del narrador en 3ª persona unipersonal de la segunda parte. Ahora bien, el principio del libro me ha resultado tremendamente confuso, liado. En mi opinión se sobreentienden demasiadas cosas, como si se diera por hecho que el lector acaba de leer la segunda parte y lo tiene todo fresco (nombres, hechos). Si no es así, habrá inevitablemente que coger de nuevo Autoridad y repasar quién y qué es cada cosa.

Como decía, este inicio me ha parecido tremendamente errático y no he empezado a encontrar interés en la historia y a atar cabos hasta después de 100 páginas, hasta el diario de la bióloga, con la que se inicia la segunda parte. Y hasta las últimas 100 páginas el interés no ha justificado (más o menos) la inversión en tiempo y en dinero para la novela. Vamos ¡que la cosa no arrancaba ni a la de tres! Es cierto que nos reencontramos con viejos y fascinantes fantasmas (el Área X, que parece expandirse; la naturaleza orgánica; el proceso de animalización de algunos humanos; el tema del doble), pero todo ya ha sido apuntado anteriormente y por lo tanto es reiterativo. Más de lo mismo.

Nunca tuve un país. No pude escoger, sino que nací en uno. Pero con el tiempo esta isla se ha convertido en mi país y ya no necesito otro. Nunca me planteé la manera de salir de aquí y regresar al mundo, y a medida que pasaban los años y nadie más llegaba a mi refugio isleño, empecé a pensar en si Southern Reach no habría dejado de existir o si tal vez no habría existido jamás. Quizá nunca había habido otro mundo ni se habían hecho expediciones, y yo habría sufrido algún trauma o vivía en un delirio. A lo mejor había perdido la memoria. Quién sabía si un día me despertaría recordando que, a resultas de un cataclismo, yo era la única superviviente y mi única compañía era un búho.

Ni siquiera los brillantes retratos psicológicos que nos ofrece el autor, ni la prosa poética, evocadora y maravillosamente hipnótica, pueden ocultar que a lo largo de la mayor parte de la novela no nos está diciendo nada. Nada nuevo, al menos. La tarea de escritor es una tarea de ocultación, muchas veces. El autor suele partir de una posible resolución y se esfuerza en ocultarnosla. Da la impresión de que VanderMeer ha actuado de esta manera, aquí. Pero la cosa se le ha ido de las manos y, al final, se ha pasado tres pueblos. Sí, yo también he encontrado que en términos generales la trilogía recuerda a lo mejor y a lo peor de la serie Lost. Y cuando lo peor es el final… ¿quién se acuerda del comienzo?

Me hubiera gustado poder preguntar al autor sobre el proceso de creación de esta trilogía. Y me hubiera gustado poder mirarlo a los ojos y creérmelo cuando me dijera que, desde el primer día, tenía previsto hacer una trilogía. Porque a mí me da la impresión de que la denominada Trilogía de Southern Reach es en realidad una única novela, de quinientas páginas, tal vez, que por razones editoriales se alargó a base de paja y se descuartizó en estas tres. Seguro que los números han sido mucho mayores, y que la editorial se frota las manos. Pero se ha desvirtuado una novela que, de otro modo, se habría podido convertir perfectamente en lo que se conoce como un “clásico contemporáneo”. Una pieza extraña, insólita, bella y perfecta. Tal y como ha quedado, sin embargo, no pasa de ser una historia interesante que, dentro de poco, ya habrá desaparecido de los puestos de honor en las librerías. Fagocitada por alguna otra trilogía sobredimensionada…

lectura patrocinada por:

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Trilogía de Southern Reach:
Aniquilación ★★★★★
Autoridad ★★★
Aceptación ★★★
Daniel Genís

Daniel Genís

Doctor en literatura. Profesor de lengua en secundaria. Culturalmente disperso. Es el fundador y conservador de esta web. También en @CiFiCAT

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