FANTASMA (2015) – Laura Lee Bahr

Autor: Laura Lee Bahr
Título: Fantasma (Haunt)
Editorial: Orciny Press
Año: 2015 (2011)
Páginas: 292
ISBN: 978-84-943181-6-0
Valoración: ★★★★

 

Acabas de leer Fantasma y tienes dos opciones: lo guardas en la estantería y te olvidas de él o bien pruebas de darle orden y hacer una reseña. Esta fue la primera decisión que tuve que tomar una vez  terminado el libro. Estás leyendo la reseña, así que no hace falta decir qué opción escogí. Este es, más o menos, el funcionamiento del penúltimo producto de la factoría Orciny Press, que ya empieza a tener un perfil bien marcado y definido en lo que podríamos llamar “las otras letras”, la literatura especulativa y no convencional. De hecho, con esta peculiar novela de la joven Laura Lee Bahr (también actriz, guionista y directora independiente) el editor Hugo Camacho inaugura la colección Midian, y da la bienvenida al género bizarro a nuestro país. Tres páginas, al final del libro, intentan definir esta idea. Si miramos de condensar su sentido en una única palabra, seguramente la que más se ajuste sea “extraño”.

Y sí, Fantasma es una novela tremendamente extraña. Seguramente sea un buen consejo decir que cualquier lector debería leer antes de la novela la introducción de Tamara Romero. Son poco más de 3 páginas, pero resultan más útiles para encarar esta peculiar aventura que todas las reseñas que se han hecho hasta ahora. Contando ésta. Fantasma fue concebida originariamente como una novela del tipo “elige tu propia aventura”. Ya saben, esas novelas en las que, llegado a una cierta página, el lector se enfrenta a una decisión: ir hacia aquí o bien tirar hacia allí. Según si elige una opción u otra, tendrá que saltar a una página u a otra, de tal modo que, en vez de ser un simple espectador pasivo, se busca que el lector sea protagonista activo del relato. Ahora bien, la autora acabó transformando el embrión original en un producto diferente, que no era un “elige tu propia aventura”, pero tampoco era una novela convencional. El resultado terminó siendo espléndidamente extraño. Bizarro.

A diferencia de otras historias, esta está explicada como si pudieras ver qué habría pasado si, en lugar de haber hecho tal cosa, hubieras hecho esa otra.

Fantasma es una prodigiosa fusión de fondo y forma. En cuanto al fondo, la historia combina aspectos de la novela negra y de detectives con la mejor tradición de la literatura de fantasmas. En cuanto a la forma, al peculiar mecanismo narrativo que hemos comentado antes hay que sumar el hecho de que el estilo de Laura Lee Bahr es ágil cuando tiene que serlo y reflexivo cuando conviene (una mención especial llegados aquí para la excelente labor de traducción de Hugo Camacho). En su prosa está el sabor de aquel realismo sucio tan propio de los autores americanos de los años ’70, y que ha perdurado en el estilo de algunos ilustres escritores de las generaciones posteriores. Personajes vulgares, vidas convencionales. Lenguaje underground. Duro muchas veces, minimalista casi siempre. Importancia del contexto. La autora parece dominar perfectamente en cada momento el ritmo del relato y llevarnos por los senderos que más le interesan. La ilusión de elegir nos hace sentir protagonistas, pero no lo somos.

¿Preguntáis por el argumento? Fantasma se ha tratado de explicar de muchas formas. Quizás una de las más originales (y cercana a mi experiencia lectora) sea aquella que la equipara a una película de David Lynch. Si no conocéis a David Lynch, quizás el mejor consejo sea que veáis una de sus películas antes de empezar esta novela y juzguéis si os interesa. Y es que Fantasma no gustará a todos. La novela puede incomodar a los lectores que se sientan a gusto en su zona de confort, en el relato conocido sobre hechos conocidos y con final convencional. La trama nos presenta tres personajes principales, con los que interactuamos. En primer lugar Sarah While. Ella es el fantasma del título de la novela. Murió en extrañas circunstancias en su piso, y se supuso que había sido un suicidio. Luego está Simon. Simon es un periodista de cierto renombre, que siente la necesidad de empezar a investigar la muerte de Sarah. En tercer lugar está Richard. Richard viene a representar el propio lector y su ambigüedad resultará sospechosa desde el principio. A partir de estos elementos esenciales, la autora ordena, reordena y vuelve sobre sus pasos para confeccionar una historia desconcertante, donde el tiempo es violado con asiduidad. La historia, da la impresión, se va reescribiendo a medida que la leemos.

Debo confesar que a diferencia de otras ocasiones, esta vez he tenido que parar a media lectura para hechar un vistazo a lo que decían otros blogs. Sinceramente: no estaba entendiendo nada de nada. Creo que no he sido el único. La dificultad y extrañeza del libro incluso ha llevado algún reseñador poco honesto a plagiar su reseña de la de algún otro colega. No diré nombres. Pero feo, muy feo… Ahora bien, no entenderla no me hizo pensar en dejar de leerla. Me gustaba, a pesar del desconcierto. Sí, allí vi las orejas al lobo: Lynch. ¿O sería Amenábar?

Ya lo entenderás al final, ya verás que sí. Abre los ojos

Con esta idea, de terminarlo entendiendo todo, seguí leyendo hasta el final. Hay libros que te acompañan cogiéndote de la mano para que no te pierdas y libros como éste, en que eres tú quien tienes que encontrar el camino. No se si al final lo entendí poco o mucho, pero sé que me gustó. No soy de la opinión de que sólo nos pueda gustar lo que entendemos. Menos aún cuando hablamos de libros. La literatura se la puede valorar simplemente por las emociones que nos suscita. Y las emociones no se asimilan en el cerebro. Lo hacen en el corazón y en la entrepierna. Fantasma, en mi caso al menos, me emocionó, sin tener el convencimiento de que la había entendido. Al menos no del todo. Borges, en su cuento “El jardín de los senderos que se bifurcan” nos mostraba, como si se tratara de caminos que se ramifican infinitamente, las infinitas posibilidades que se abren ante nosotros a cada nueva elección que tomamos. La vida. La literatura. Este momento. Son eso.

Pero al final, la elección de leer o no Fantasma es únicamente tuya. ¿Qué escojes? 

lectura patrocinada porLogo-Orciny (1)
Daniel Genís

Daniel Genís

Doctor en literatura. Profesor de lengua en secundaria. Culturalmente disperso. Es el fundador y conservador de esta web. También en @fantastik_cat

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