AUTORIDAD (2014) – Jeff VanderMeer

Autor: Jeff VanderMeer
Título: Autoridad (Authority)
Editorial: Destino
Año: 2014
Páginas: 445
ISBN: 9788423348480
Valoración: ★★★

 

En los propósitos lectores para este año me había marcado continuar con la trilogía de Southern Reach, de Jeff Vandermeer. La primera parte, Aniquilación (2014), me había dejado un sabor de boca inmejorable (de hecho fue una de las lecturas que más me sorprendió del año anterior y no me extraña que haya recibido recientemente el premio Locus) y quería comprobar si el autor había sido capaz de mantener el temple en las dos continuaciones, que se habían estrenado casi simultáneamente. Ya puedo avanzar, sin embargo, que no ha sido así, al menos en esta secuela que comentaré hoy, y que esta segunda parte representa en mi opinión un descenso considerable respecto a su predecesora.

Autoridad presenta diferencias notables, de fondo y de forma, respecto a la primera parte. Para empezar, el punto de vista narrativo. Si en la primera novela el autor usaba una absorbente primera persona del singular focalizada en la bióloga protagonista, en esta segunda prefiere un impersonal narrador en tercera persona, que toma el punto de vista narrativo de Control, alias (en el fondo bastante irónico, ya que el personaje se caracteriza por no controlar nada de nada) que oculta la identidad del protagonista, John Rodríguez. Control es el nuevo director de Southern Reach, el secretísimo emplazamiento que el gobierno estadounidense tiene en algún lugar inconcreto (la denominada Área X) donde tienen lugar extraños fenómenos paranormales. Para averiguar estos fenómenos, a lo largo de treinta años la agencia ha ido enviando expediciones al Área X, con la voluntad de recabar información. Los resultados, sin embargo, han sido desconcertantes. También los de la última (la que nos fue relatada en Aniquilación), que son los que tiene que analizar Control.

Podría haber sido un acierto este cambio de perspectiva, pero personalmente no me ha terminado de convencer. Buena parte de las virtudes de la primera novela desaparecen en esta segunda, y el problema creo que empieza ya en esta elección del punto de vista narrativo. El autor, sin embargo, trata de repetir fórmula alternando el relato de los hechos presentes en Southern Reach con episodios del pasado familiar del protagonista. Si en Aniquilación estos flashbacks nos llevaban a conocer la relación de la bióloga (aquí también nos la encontramos, en un rol mucho más secundario) con su marido, en Autoridad será entre Control y su madre, una espía de la agencia. Continuamos, pues, con el elemento psicológico de trasfondo. Como en la primera parte, al final vemos que una historia y otra no están tan desligadas como podíamos pensar al principio, y todo encaja. No está mal, pero ya no es original.

Si a este hecho le sumamos el escenario, que ha pasado de ser la propia Área X (con sus misteriosos elementos icónicos: la frontera, la anomalía topográfica, el faro, etc.) a ser las dependencias de la agencia y el pueblo cercano, tenemos que admitir que algo se ha perdido. La atmósfera de angustioso misterio lovecraftiano que impregnaba magistralmente la primera parte se ha evaporado. Esfumado. El intento de racionalizar el fenómeno no ayuda, tampoco: esta segunda parte parece obedecer a la voluntad de dar respuesta a algunos de los misterios que se habían ido tejiendo a lo largo de la primera, una necesidad que, personalmente, no entiendo. Los misterios sencillamente lo son. Y punto. No es necesario explicarlos. Paralelamente, se crean nuevos misterios, tal vez demasiados, que hacen pensar si al final el autor será capaz de desenvolverse satisfactoriamente o caerá en una especie de efecto Lost.

Es cierto que la novela va de menos a más, y que al final redescubrimos viejas sensaciones que justifican parcialmente el tiempo y el dinero invertidos en el libro. Fantásticas las descripciones de aquella naturaleza orgánica que nos lleva de nuevo al Pozo de la primera novela, pasando por los terrores de Lovecraft.

El cuerpo que dominaba el mural -o la pintura o la palabra que mejor se ajuste a aquello- representaba una figura cuya forma era una mezcla de un jabalí gigante y una babosa, su pálida piel salpicada de lo que pretendía ser una especie de musgo sarnoso de color verde claro (…) Entonces se encontró a sí mismo. Sin acabar (…) Alrededor, Whitby había dispuesto la silueta de un monstruo marino de color azul grisáceo: un leviatán con forma de ballena que creaba olas violetas a su paso, con un enorme ojo circular que salía de su rostro como una espécie de túnel y lo convertía en un cíclope.

Personalmente el estilo y el lenguaje de Vandermeer me han compensado la decepción por una trama que me ha parecido que flojeaba en más de una ocasión y que me ha hecho cuestionarme la verdadera necesidad de esta segunda novela en la arquitectura de la historia en general. Cada día desconfío más de las trilogías… Como lectores deberíamos preguntarnos hasta qué punto una historia necesita de tres libros para ser contada. No se trata de pereza lectora, es sencillamente que hay historias que dan para lo que dan y, cuando se alargan demasiado, decaen.

Aceptación, la conclusión de la trilogía, se enfrenta al reto de cerrar satisfactoriamente todos los frentes que se han ido abriendo (con maestría en la primera parte y de manera más acumulativa y menos brillante en esta segunda) hasta ahora. Sólo entonces, al final, podremos juzgar si todo ha valido la pena y si son justificados tres libros para contarnos esta historia.

lectura patrocinada por:
logo_LLC_color

Trilogía de Southern Reach:
Aniquilación ★★★★★
Autoridad ★★★
Aceptación ★★★
Daniel Genís

Daniel Genís

Doctor en literatura. Profesor de lengua en secundaria. Culturalmente disperso. Es el fundador y conservador de esta web. También en @CiFiCAT

dgenis has 206 posts and counting.See all posts by dgenis

Deja un comentario