DUNE (1965) – Frank Herbert

Autor: Frank Herbert
Título: Dune (Dune)
Editorial: Factoría de Ideas
Año: 2010 (1965)
Páginas: 544
ISBN: 9788498006117
Valoración: ★★★★★

 

En 1964 el periodista y fotógrafo Frank Herbert publica el relato corto “Mundo de dunas”. Poco después aparece, aprovechando su eco, “El profeta de Dune”. De la fusión de estos relatos surgirá, un año más tarde, una de las historias de ciencia ficción más impresionantes y complejas que se han escrito nunca: Dune, crónica del planeta Arrakis y de su profeta Muad’Dib. Inmediatamente, el libro causa una fuerte conmoción y, el mismo año, es galardonado con los prestigiosos premios Hugo y Nébula, además del Premio Internacional de Fantasía, ex aequo con El señor de las moscas, de William Golding. Como consecuencia de este éxito, Herbert ultima cinco partes más de la historia, con suerte desigual: El mesías de Dune (1967), Hijos de Dune (1969), Dios emperador de Dune (1971), Herejes de Dune (1974) y Casa capitular: Dune (1976).

El resultado es una obra épica de dimensiones auténticamente colosales, comparable a muy pocas otras novelas. Quizá únicamente al ciclo de historias que Asimov dedicó a La Fundación y (siguiendo el criterio de Arthur C. Clarke) El señor de los anillos de Tolkien, darían una impresión aproximada de la magnitud de los eventos que podemos encontrar narrados en Dune. Y es que podemos afirmar que Herbert, al igual que Asimov y Tolkien, consigue dar a su relato la verosimilitud de las crónicas históricas. Dune es, como las propias historias de amor y de guerra que canta el poeta-soldado Gurney Halleck, un auténtico cantar de gesta. Pero Herbert, a diferencia de otros autores de ciencia ficción (como el propio Asimov), no nos habla de un futuro robotizado, tecnificado y controlado por nuestros avances tecnológicos. En el futuro de Herbert la evolución ha corrido por otros senderos: después de la Yihad Butleriana (la revuelta que acabó con la tiranía de las máquinas) la fabricación de artilugios mecánicos está muy restringida; no en vano en la Biblia Católica Naranja leemos:

No construirás una máquina a semejanza de la mente del hombre.

Si en este futuro que nos propone Herbert la evolución no ha sido, pues, tecnológica, sí ha existido, en cambio, una evolución mental, representada sobre todo por la figura mísitca de las brujas Bene Gesserit y la profecía del Kwisatz Haderach.

En realidad la historia de Dune es muchas historias en una sola. Es la historia de Paul Atreides y su viaje iniciático desde su planeta natal, Caladan (un lugar bello y con grandes océanos y tormentas) hasta Arrakis (el terrible planeta desierto conocido como Dune). Arrakis es el único lugar de la galaxia donde se produce la especie, el combustible del futuro, el preciado mineral de efectos geriátricos que tanto codicia la Cofradía de Navegantes, porque es la única manera de realizar los viajes interplanetarios. Quien controle Arrakis, pues, controlará la especie y, de rebote, la economía de la galaxia (una metáfora muy clara de la situación en Oriente Próximo).

Dune es también la historia de Paul Muad’Dib, la versión futurista de Lawrence de Arabia, el valeroso extranjero que consigue erigirse en el caudillo del pueblo Fremen (los misteriosos nómadas del desierto de Arrakis) y levantarlos contra la opresión de los Harkkonen y el emperador Shadam IV. Y Dune es, todavía, la historia del Lisan al-Gaiba, la Voz del Otro Mundo, el líder místico que, en la superstición arrakena, deberá conducir a los Fremen, convertidos en legiones fanáticas de guerreros suicidas, hasta el paraíso después de la yihad. Dune es, en definitiva, la historia de un niño, Paul, hasta que se convierte en un dios, el Kwisatz Haderach.

Consideraciones místicas o filosóficas aparte, Dune representa también una tentativa muy temprana para discutir sobre sostenibiliat y ecología. Herbert, que a medida que pasaban los años se iba sintiendo más y más preocupado por el estudio de la ecología y de las energías alternativas (como lo demuestran sus numerosos artículos y libros sobre el tema), decide situar la acción de su novela en un planeta desierto donde no cae ni una gota de agua, como los desiertos de Arabia. Esto ha llevado a los Fremen (como a los tuaregs de Mauritania) a considerar el agua el bien más preciado de todos. Reza el kalima 467:

El agua es el inicio de toda vida.

Así pues, no resulta extraño que una de las manifestaciones de dolor más sentida sea aquella mediante la cual, en los rituales Fremen, se derrama la propia agua corporal, es decir, las lágrimas. Dune es, en síntesis, un escenario radical: a la tiránica opresión de los Harkonnen hay que sumar la hostilidad del medio. Dice muy apropiadamente un aforismo Fremen:

Dios creó Arrakis para probar a los fieles. 

Es lógico, pues, que en un escenario desolador como este la única esperanza que hay sea la de la venida de un mesías salvador, el Lisan al-Gaiba (recordemos que fue precisamente bajo la opresión del ejército romano invasor, en las dunas del desierto de Palestina, donde se desarrolló el movimiento mesiánico más importante de nuestro mundo). El universo de Frank Herbert, pues, no está tan alejado del nuestro. Dune es, en muchos aspectos, nuestra propia historia, o para decirlo a la manera de los mantras, Dune son historias dentro de historias de las historias de las historias…


(*) Publicado originalmente en la revista Míra’m en diciembre de 2004 en la sección La masmorra de l’androide / Traducción castellana online en SdCF desde marzo de 2005.

Daniel Genís

Daniel Genís

Doctor en literatura. Profesor de lengua en secundaria. Culturalmente disperso. Es el fundador y conservador de esta web. También en @fantastik_cat

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