PLUTONIA (1924) – Vladimir A. Obruchev

Autor: Vladimir A. Obruchev
Título: Plutonia (Плутония) [1]
Editorial: Raduga Publishers
Año: 1957 (1924)
Páginas: 405
ISBN: 9785050016911
Valoración: ★★★

 

Uno de los escritores rusos que mejor supo trasladar el espíritu de la ciencia ficción de finales del XIX principios del XX en el ámbito soviético fue Vladimir A. Obruchev. Este hombre de un talento excepcional era, además de escritor de novelas de ficción científica, un reputado geólogo y explorador de Siberia y Asia Central. Sus conocimientos posibilitaron el descubrimiento de nuevos yacimientos de metales preciosos en zonas hasta entonces no explotadas. Fue también uno de los científicos más galardonados por la Academia Soviética de Ciencias. Obruchev es el autor de dos novelas poco conocidas en Occidente y que beben directamente del Viaje al centro de la Tierra de Julio Verne y del Mundo Perdido de Arthur Conan Doyle. Para quien no recuerde el argumento, diremos que a grandes rasgos relataban el descubrimiento de un mundo paralelo (subterráneo en el caso de Verne y situado en medio de la jungla sudamericana en Doyle) donde convivían dinosaurios y homínidos prehistóricos. Estos relatos de evasión fueron los que utilizó Obruchev para hacer dos de sus obras: Plutonia (escrita en 1915 pero no publicada hasta 1924) y La tierra de Sannikov (1926) [2].

Plutonia (1924) es casi idéntica al Viaje al centro de la Tierra aunque las descripciones de la fauna y flora prehistóricas son más precisas que las de Verne (no en vano, como hemos dicho, Obruchev era un gran científico). La trama gira alrededor de una expedición comandada por Nikolai Trukhanov, en 1914, que se dirige hacia un punto desconocido del Ártico. Allí, al tocar tierra, el líder de la expedición les hace saber que en realidad el objetivo es encontrar una entrada hacia el centro del planeta donde, según él, existe un mundo perdido.

Efectivamente, al bajar por una profunda depresión descubren un entorno bañado por un sol interior y poblado por mamuts. Los científicos llaman a este Sol con el nombre de Plutón (el dios romano del inframundo. Como curiosidad, el planeta que lleva el mismo nombre no se descubrió hasta al cabo de pocos años, en 1930) y en esta tierra, Plutonia.

A medida que van avanzando, encuentran fauna y flora aún más primitiva que los mamuts, formada por dinosaurios y helechos prehistóricos; parece como si fueran más atrás en el tiempo. También descubren unas hormigas gigantes que se muestran hostiles y que llevarán muchos problemas a los expedicionarios… Finalmente consiguen salir al exterior, pero como el mundo se encontraba en Guerra (la I Guerra Mundial), muchos de los miembros de la expedición acaban muriendo en el frente y sólo uno guarda el relato de la expedición.

El objetivo de Obruchev era claro: mediante la ciencia ficción explicar la realidad de la fauna y floras prehistóricas para acercar este conocimiento al público. Pero también pone elementos fantásticos como las hormigas gigantes o el Sol interior. Se trataba, en definitiva, de hacer llegar a Darwin a las masas populares.


[1] Tengo que agradecer al amigo y “rusófilo” Oriol Ribas que me haya permitido adaptar una entrada de su blog Rússia en el cor para confeccionar estas reseñas especiales para El Biblionauta.
[2] Dado que en el artículo de Oriol Ribas tanto Plutonia como La tierra de Sannikov están englobadas bajo un epígrafe dedicado a su autor (“Els mons perduts de Vladimir A. Obrutxev”), encabezamos ambas reseñas con la misma introducción.
Oriol Ribas

Oriol Ribas

Rusófilo. Estudioso de la Historia y la Filología Eslava. También escribe en @Historieseuropa.

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