EL PLANETA DE LOS SIMIOS (1963) – Pierre Boulle

Autor: Pierre Boulle
Título: El planeta de los simios (La planète des singes)
Editorial: Minotauro
Año: 2012 (1963)
Páginas: 208
ISBN: 9788445078730
Valoración: ★★★★

 

El mismo año en que Stanley Kubrick estrenaba su épica 2001: Una odisea espacial (1968), Franklin Schaffner hacía lo propio con El planeta de los simios, a partir de la novela homónima del francés Pierre Boulle. Las cintas parten de intenciones muy diferentes y si lo que buscaba Kubrick era una reflexión más de tipo existencialista, la cinta de Schaffner, que en algunos aspectos arrastra la simplicidad de la novela de Boulle, se queda en poco más que en una superficial especulación sobre la naturaleza humana y su maldad inherente. Algo, sin embargo, las asimila a ambas: en los dos casos las versiones cinematográficas son innegablemente superiores a los originales en papel.

Pierre Boulle fue un escritor tardío: decidió escoger una vida aventurera que le llevó por la Indochina francesa, donde terminó enrolado en el ejército y luchando en el marco de la Segunda Guerra Mundial. Fruto de ello tuvo que sufrir un penoso cautiverio que le dispensaría, sin duda, los materiales con los que escribir uno de sus éxitos más sonados El puente sobre el río Kwai, llevado más tarde al cine por David Lean. Su primera novela, El sacrílego malayo (1951), apareció cuando Boulle ya tenía 39 años. A estas primeras novelas, siempre situadas en un ambiente oriental y exótico, sigue una tentativa para explorar nuevos géneros: E = mc2 (1957), irónica visión del hombre moderno. El éxito definitivo, a la vez que la mayor sorpresa para aquellos que conocían su obra, fue El planeta de los simios (1963), un relato de ciencia ficción.

El planeta de los simios debe ser englobada entre las fantasías distópicas, antiutópicas, que tan de moda estuvieron a lo largo del siglo XX (pensemos en Un mundo feliz de Huxley) y sobre todo a partir de la Segunda Guerra Mundial (como es el caso de 1984, de Orwell). En su novela, Boulle nos presentaba una realidad monstruosa, con un mundo futuro donde los humanos somos gobernados por simios (en una especie de mundo al revés), irónica alegoría sobre nuestra absurda manía por dominar el planeta y la imposibilidad de hacerlo. También buscaba, la cinta, a partir de este intercambio de papeles entre simios y humanos, concienciar a la gente del trato cruel que a menudo dispensamos a los animales. Pero la lectura quizás más interesante es aquella que nos lleva a hablar de la discriminación racial a partir de la diferenciación por castas que hay en la propia sociedad de los simios. Así pues, en esta jerarquía simiesca, encontramos que el escalafón más elevado está dominado por los gorilas, representantes del brazo militar; por debajo encontraríamos los chimpancés, de talante inquieto y más dotados para la ciencia y las actividades intelectuales y, finalmente, encontraríamos los orangutanes, que representan la casta sacerdotal y son los guardianes de la escalofriante verdad del planeta de los simios. Por debajo de todos ellos, como auténticos parias, los humanos.

Este es Soror, el planeta al que llega Ulises Mérou (el Taylor de la versión cinematográfica) después de un aterrizaje de emergencia con su nave espacial. Soror es un planeta bello como la Tierra, pero aquí la especie dominante son los simios y los hombres se convierten en poco más que en mano de obra. Ulises, que a diferencia de los otros humanos de Soror tiene la facultad de hablar, se convertirá sin proponérselo en la evidencia de que pueden existir humanos inteligentes capaces de articular palabras y tener pensamientos, lo que entra en contradicción con los dogmas de fe predicados por Zaius, representante de los orangutanes. Únicamente Zyra y Cornelius, dos chimpancés, dos investigadores que tratan de llegar hasta las raíces de su propio pasado (de establecer cuál es su escala evolutiva), estarán del lado de Ulises. De hecho Cornelius, supervisor de los trabajos arqueológicos que se llevan a cabo en los vestigios de una misteriosa ciudad medio enterrada en el desierto (la denominada “Zona Prohibida”), es el único que intuye la solución al misterio de su pasado: el eslabón perdido en la escala evolutiva de su especie no es otro que los humanos, antiguos pobladores del planeta de los simios y, por lo tanto, antepasados suyos. Zyra y Cornelius ayudarán primero a Ulises a ser aceptado en aquella sociedad tremendamente simiocéntrica y humanofóbica y, después, cuando su propia existencia se convierte en la prueba viviente del desacierto científico de los gorilas, le facilitarán la fuga, junto a su mujer Nova y a su hijo recién nacido.

Ulises y su familia se embarcan de nuevo en una nave espacial dirección a la Tierra. Sin embargo, cuando llegan comprenden la magnitud de todo, y que las sospechas de Cornelius no eran sino la punta del iceberg: no sólo los humanos son los antepasados de los simios, sus hermanos, sino que Soror (que suena casi como soeur en francés, es decir, hermana), no es otro planeta, sino que es la propia Tierra, dos mil años después de haberse marchado Ulises Mérou. El viaje de nuestro Ulises, a diferencia del del héroe homérico, no fue en el espacio, sino en el tiempo. De esta manera se remacha el clavo de la historia y lo que nos daba la impresión de ser una novela de aventuras en un marco de ficción, se convierte en una reflexión pesimista sobre la naturaleza autodestructiva de los hombres y el odio a sí mismos: un cataclismo atómico puso punto y final a la era del hombre en la Tierra y comienza así la era del mono en Soror. Ballard ya decía que

Homero, Shakespeare y Milton inventaron otros mundos para hablar del nuestro.

Al final brilla, sin embargo, una chispa de esperanza: Ulises y Nova, como Adán y Eva (como Alba en el Mecanoscrito del segundo origen), deberán buscar una nueva Tierra para volver a empezar y aprender a vivir con tolerancia.


Publicado originalmente en la revista Míra’m en diciembre de 2004 en la sección La masmorra de l’androide / Traducción castellana online en SdCF desde febrero de 2005.
Daniel Genís

Daniel Genís

Doctor en literatura. Profesor de lengua en secundaria. Culturalmente disperso. Es el fundador y conservador de esta web. También en @fantastik_cat

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2 thoughts on “EL PLANETA DE LOS SIMIOS (1963) – Pierre Boulle

  • 16 Febrero, 2015 at 3:23 pm
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    Otro ejemplo de que los libros son como Dorian Grey y que son los lectores los que realmente envejecen.

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    • Daniel Genís
      16 Febrero, 2015 at 3:59 pm
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      Por eso también podemos releerlos y tener la impresión que son distintos!

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