EL SUNSET LIMITED (2006) – Cormac McCarthy

Autor: Cormac McCarthy
Título: El Sunset Limited (The Sunset Limited)
Editorial: DeBolsillo
Año: 2013 (2006)
ISBN: 9788439725022
Valoración: ★★★★★

 

El mismo año 2006 en que Cormac McCarthy publicaba su obra más famosa, La carretera -ganadora del Premio Pulitzer-, daba al público un texto desconcertante, breve, conciso y minimalista. De hecho, no se puede considerar una novela propiamente, y el mismo autor la definió muy acertadamente como una novela en forma dramática. Quizá por eso al poco comenzó a subir a los escenarios en varias versiones teatrales, e incluso unos años más tarde fue trasladada a la pantalla grande con reparto de lujo. A propósito de esta adaptación, hace unos meses publiqué un artículo [1] sobre el Sunset Limited cinematográfico y sus semejanzas con otro clásico que tiene por tema también la desesperanza y el suicidio, pero desde una óptica muy diferente. Dado que nos encontramos en las fechas que nos encontramos, me ha parecido que era acertado aprovechar esta ocasión para copiar un fragmento a continuación, ya que se ajusta perfectamente al espíritu de esta reseña:

Por casualidad, un buen día, vi en la TV una película titulada Sunset Limited (Tommy Lee Jones, 2011), adaptación de una obra de teatro del grande-muy-grande Cormac McCarthy (The Sunset Limited, 2006), que me recordó una de mis películas favoritas de la infancia, Qué bello es vivir! (Frank Capra, 1946). De hecho, a primera vista lo único que parecían tener en común era el tema del suicidio, ya que a diferencia de la macroproducción de la Paramount, The Sunset Limited era cine de pequeño formato. Tan pequeño que el apartado intérpretes ocupaba sólo dos nombres: el de Tommy Lee y el de Samuel L. Jackson. Como escenario: un agujero en un apartamento maloliente, de un barrio aún más maloliente, de -efectivamente- la maloliente y abrumadora NY. Como tema, sólo uno: el suicidio y el sentido de la vida, o de la muerte, que viene a ser lo mismo. El personaje de Tommy Lee, del que desconocemos el nombre y que en la obra previa de McCarthy aparecía identificado sólo por su color de piel (BLANCO), es un frustrado profesor de universidad que ha intentado suicidarse arrojándose al metro, este Sunset Limited del título.

Las formas del suicidio son muchas y variadas. En El dios salvaje: El duro oficio de vivir (Planeta, 2003) Al Álvarez nos dice que

Siempre hay razones particulares para que alguien prefiera morir de una manera y no de otra.

En la antigüedad, la espada tenía connotaciones de muerte honorable, en cambio la horca -quizás por culpa del traidor Judas, que se suicidó colgándose- era considerada una muerte indecorosa. La predilección por lanzarse de un puente o a las vías del tren, parecen en cambio algo de la modernidad. Es entonces, con el pie suspendido ya en el aire, cuando se le aparece a BLANCO el buen samaritano de Samuel L. Jackson (NEGRO), un ex convicto, exalcohólico y exdrogadicto con una vida marcada por la violencia que en el peor momento encontró a Dios y se reconcilió, para arrancarlo de las garras de la muerte y obligarle a vivir. Cuesta no ver en él a Clarence, el ángel de la guarda de la película de Capra.

En su piso de mierda y con su ejemplo de mierda de preso que ha encontrado a Dios en el culo del mundo, NEGRO trata de convencer a BLANCO de las bondades de vivir en este mundo. Se inicia así un prodigioso juego dialéctico donde BLANCO, que lo ve todo negro, no se deja engañar. Él sabe que la vida no vale nada y las personas menos. Lo dice sin resentimiento, no ha sufrido ningún daño radical. Sencillamente está al cabo de la calle donde la ha llevado una existencia de reflexión y conocimiento. Andrés Hurtado en El árbol de la ciencia (1911) también se quitaba la vida porque el conocimiento no le permitía ser feliz. Los argumentos son balas en boca de los dos hombres. Al final, sin embargo, el personaje interpretado por Tommy Lee prefiere ahogarse antes que agarrarse a este salvavidas -a este auténtico clavo ardiente- que es la fe salvadora de Cristo que le ofrece el otro hombre. El ángel negro no se ganará en este caso sus alas. No habrá final feliz. El pobre NEGRO, que ha salvado su cuerpo, no podrá salvar su alma, y BLANCO abandonará el agujero prometiendo volver a intentarlo. Cada 20 minutos pasa un Sunset Limited.

La pieza es McCarthy concentrado. McCarthy en estado puro.

Sobre cada alegría humana pende la sombra del hacha […] La luz está en todas partes, lo que pasa es que usted no ve más que sombra alrededor. Y la sombra es usted. Usted hace la sombra.

El diálogo, en suma, una de las mejores bazas del americano, sobresale como nunca en esta pequeña joya de gran profundidad. Y es que la pieza, de escasamente un centenar de páginas, es de una profunda belleza. Una belleza que no tiene que ver con ningún mensaje de redención y falsa esperanza -McCarthy no engaña, no manipula, los caminos de los dos hombres están trazados de antemano y únicamente exponen sus puntos de vista-, sino con la genuina filosofía de vida que exhalan sus relatos, ya sean en el salvaje Oeste americano, en un futuro desolado y sin mañana, o bien entre las cuatro paredes de un apartamento de Nueva York. Sunset Limited es simplemente el relato de dos hombres que sostienen la conversación más trascendente del mundo. Tan vieja como la vida. Nada más que eso. Tan poco. Tanto.


[1] El texto marcado es un extracto adaptado del artículo  “George Bailey i el suïcidi del Pare Noel. Un altre conte de Nadal” publicado en Encesa-Digital empordanès el 9 de diciembre de 2013.
Daniel Genís

Daniel Genís

Doctor en literatura. Profesor de lengua en secundaria. Culturalmente disperso. Es el fundador y conservador de esta web. También en @CiFiCAT

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