ANIQUILACIÓN (2014) – Jeff VanderMeer

Autor: Jeff VanderMeer
Título: Aniquilación (Annihilation)
Editorial: Destino
Año: 2014
Páginas: 236
ISBN: 9788423348091
Valoración: ★★★★★

 

Inmersos en tantas distopías y fantasías épicas, se agradece un soplo de aire fresco en el panorama literario. Es el caso de esta novela, Aniquilación, del estadounidense Jeff VanderMeer. A pesar de haber sido galardonado con los prestigiosos premios World Fantasy y Nebula, y haber sido finalista del Hugo, quizás VanderMeer no sea uno de los nombres más conocidos por el gran público. Pero sin duda a partir de esta obra se habrá convertido en autor de cabecera de muchos fans del género fantástico. Y con razón. Aniquilación es el primer episodio de la denominada trilogía de Southern Reach (Autoridad y Aceptación la siguen), y es la prueba de que no hacen falta ochocientas páginas para hacer una gran novela. Escrita en una absorbente primera persona del singular, se sitúa en un futuro indeterminado y nos cuenta la peripecia de un grupo de cuatro científicas en la denominada Área X (nombre genérico pero de atávicas resonancias en nuestro imaginario colectivo). Son una bióloga, una antropóloga, una topógrafa y una psicóloga. El Área X es un lugar extraño, aunque hábilmente el autor no nos revela al principio en que radica esta rareza (únicamente sabemos que hace tiempo se produjo un desastre medioambiental), sino que nos va racionando la información magistralmente y percibimos únicamente impresiones, flashes, sensaciones. Todo muy vago.

Apenas comenzada la expedición se inician los fenómenos paranormales y las primeras bajas. Muchas cosas no tienen explicación en ese viaje. Partiendo ya del propio instante en que ponen los pies en el Área X, momento que ninguna de ellas recordará, porque no estaban conscientes mientras ocurría. 

A la hora de cruzar la frontera nos habían hipnotizado a todas para asegurarse de que mantuviéramos la calma.

Ni siquiera, pues, saben cómo han llegado. Ahora bien, por las peculiaridades del lugar da la impresión de que el Área X se encuentra fuera de nuestro mundo, en una especie de dimensión paralela o universo de lo imposible donde todo puede ocurrir y donde se han trasnmudado los valores tradicionales. Y dos elementos se manifiestan puntos cardinales de este misterio: una torre inversa, es decir, que en vez de ir hacia arriba se hunde en el suelo como un túnel, y un faro. No es una isla, pero la sensación de aislamiento es constante. Asfixiante. Sólo faltaba la presencia de un faro para imprimir mayor trascendencia al relato. Además, después de Lost (2010), nunca veremos los faros de la misma manera… También en La piel fría (2002) de Albert Sánchez Piñol había la presencia de un faro, de profundas connotaciones metafísicas, aunque quizás esta novela tenga más que ver con otra de las obras de Piñol, con aquella Pandora en el Congo (2005) y su mundo subterráneo. En Aniquilación lo más importante no ocurre a simple vista, sino dentro (de la tierra o de uno mismo).

Desconocemos exactamente las causas de las muertes, únicamente sabemos que ocurren. Percibimos motivos oscuros e inconfesables en los miembros de la expedición desde el principio. Odios, rencores, desconfianzas. De hecho, la psicóloga, que es la líder y tiene la misión de ayudar a las demás a sobreponerse a lo que puedan encontrarse merced a la sugestión psicológica, se convierte en el elemento más distorsionador, ya que manipula a su antojo las voluntades de las demás en beneficio propio. Se ha tachado Aniquilación de novela de terror psicológico, y ciertamente lo es. Unas cuantas palabras, dichas convenientemente, aseguran el sometimiento de todas las mujeres al dictado de la psicóloga. Como si fueran unos autómatas, o un golem. A través de lo que sabe y no sabe la bióloga, somos conscientes de que nuestra idea del relato es fragmentaria, que se nos escapan cosas, que Souther Reach, la agencia gubernamental que los envió allí, resulta que tal vez tenía motivos más oscuros que los que había confesado para iniciar todas las expediciones (muchas más de las que creían, mucho antes de lo que creían).

Cuando el equipo se adentra en la Torre, la realidad se desfigura y la propia percepción de las cosas cambia. Algo vivo parece ocultarse en aquel lugar que se adentra en las profundidades de la tierra, y de donde emana el misterio. Las explicaciones, sin embargo, se nos dan en cuentagotas, y siempre en el momento justo del clímax del relato. Nunca antes. Resultan de una belleza innegables las descripciones de aquella naturaleza orgánica, casi palpitante y fantasmagórica, que encuentran en las profundidades de aquel pozo, como si fuera en realidad las profundidades de un océano lleno de vida. Y aquí hay que felicitar no sólo al autor, sino también a la brillante tarea de traducción de Isabel Margelí, que ha sabido conservar el bello misterio de las palabras originales.

Fue como si ascendiéramos más ràpido de la cuenta de una inmersión en aguas profundas y los recuerdos de las criaturas observadas nos causaran descomprensión.

La bióloga, con sus conocimientos, será quien dará cuenta primero de aquella forma de vida palpitante que los rodea y crece, y su empuje la llevará a exponerse en exceso. A medida que explora y se adentra en ese ecosistema irá desgranando algunos de sus misterios insondables. Pero no todos. Había que dejar carnaza para las dos secuelas, claro. ¿Qué es esa bestia angustiosa, aquel pez de mirada demasiado humana que encuentra nadando y que le clava su ojo?

No me pareció de delfín, sino dolorosamente humano, casi familiar.

En más de una ocasión nos sentimos transportados a La isla del doctor Moreau (1896) de H.G. Wells, y a sus animales humanos. También al Solaris (1961) de Stanislaw Lem, aquel fabuloso planeta viviente que juega con la psique de los astronautas protagonistas. El cambio, la metamorfosis, la naturaleza abriéndose paso, los ecosistemas recuperando el espacio perdido, es también el tema de esta historia. Y para cualquier cambio es necesario un cierto grado de aniquilación.

Como en todas las grandes obras, el relato debe trascender a lo que se relata, y así ocurre aquí. Todo buen viaje es descubrimiento también de uno mismo, y así pasa en Aniquilación. La bióloga encuentra en ese lugar, en esa maldita Área X, más de lo que esperaba encontrar: encuentra una parte importante de su pasado y se encuentra a sí misma, metafórica y literalmente.

Y ahí, ante mí, estaba yo mismo.

Se ha comparado esta obra a los relatos angustiosos de Lovecraft. En cierto sentido es cierto que VanderMeer recuerda prodigiosamente el maestro de Providence. También a Jorge Luis Borges. El escritor argentino, otro admirador de Lovecraft, dedicó su relato “There are more things”, incluido en la recopilación El libro de arena (1975), a homenajearlo. La idea del misterio es análoga en ambos: 

Mis pies tocaban el penúltimo tramo de la escalera cuando sentí que algo ascendía por la rampa, opresivo y lento y plural. La curiosidad pudo más que el miedo y no cerré los ojos.

Escribe Borges.

Llegado aquel punto, me había convencido de que prefería morir sabiendo… algo, cualquier cosa. Crucé el umbral. Descendí a la luz.

Escribe VanderMeer.


Trilogía de Southern Reach:
Aniquilación ★★★★★
Autoridad ★★★
Aceptación ★★★
Daniel Genís

Daniel Genís

Doctor en literatura. Profesor de lengua en secundaria. Culturalmente disperso. Es el fundador y conservador de esta web. También en @CiFiCAT

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