EL GATO DEL BRASIL (1898) – Arthur Conan Doyle

Autor: Arthur Conan Doyle
Título: El gato de Brasil (The Brazilian Cat)
Editorial: Punto de Lectura
Año: 2006 (1898)
Páginas: 95
ISBN: 9788466368568
Valoración: ★★★

 

Dentro del conjunto de Cuentos de terror, destacan por méritos propios un par de relatos: “El embudo de cuero” y este. “El gato de Brasil” nos cuenta la historia de Marshall King, el heredero de la Casa Otswell. Marshall, sin embargo, no ve ni un penique de la fortuna de la familia al morir su padre y los vicios caros y las aficiones refinadas a que estaba acostumbrado se convierten para él en un auténtico problema, ya que

Ni mi tío [lord Southerton ] ni el estado se dieron por enterados de mi existencia, ni mostraron el más mínimo interés por mi suerte.

Así pues, poco a poco, el joven Marshall viendo como su tren de vida le aboca irremisiblemente hacia la ruina y la bancarrota.

Lo que más vivamente me recordaba mi pobreza era que, a parte de la gran riqueza de lord Southerton, todos mis parientes tenían una posición holgada.

Uno de estos parientes era Everard King, que había llevado durante unos años una vida aventurera en Brasil y luego había vuelto a Londres con una inmensa fortuna. Durante su primer año en Inglaterra le ignoró, al igual que su tío, pero después de este tiempo Marshall recibió una carta de Everard invitándole a visitar su estancia en Greylands Court. La mansión era enorme, digna de la fama de su propietario, y Everard se mostró cordial en todo momento.

En uno de los paseos de Marshall y Everard por Greylands Court, el millonario le habló de su afición a coleccionar animales, que había heredado de sus viajes. Más que de una afición, se trataba de una auténtica obsesión:

Allí estaban todos los pájaros, animales y hasta reptiles que él había importado. Algunos vivían en libertad, otros en jaulas y pocos, encerrados en el edificio.

Y entonces, en el interior del edificio, protegido en una sala cerrada, Everard enseñó a Marshall la joya de su colección: un felino enorme, todo negro, parecido a un tigre; un gato de Brasil.

No los hay más traidores y sanguinarios en toda la superficie de la tierra… La caza preferida de estos animales es el hombre. Este ejemplar mío no ha perdido todavía el gusto por la sangre caliente, pero si llega a hacerlo se convertirá en un animal espantoso. En la actualidad no tolera dentro de su madriguera a nadie sino a mí. Ni siquiera su cuidador, Baldwin, se atreve a acercarse. Pero yo soy para él la madre y el padre al mismo tiempo.

Al cabo de unos días, la visita de Marshall en casa de su primo llega a su fin. La noche antes de irse, finalmente se atreve a comentarle sus problemas económicos y Everard, haciendo gala de la generosidad que le ha demostrado durante los muchos días que ha pasado en su casa, promete hacerse cargo de él y ayudarle en lo que pueda. Marshall se siente satisfecho, por lo que acepta alegremente acompañar a Everard a ver cómo se encuentra su amada mascota, el gato de Brasil, que se inquieta siempre que hay tormenta.

¿No es verdad que da la impresión de un demonio negro?

Pregunta Everard retóricamente al llegar donde estaba el animal. Luego, pide a Marshall que le sostenga la linterna mientras sale un momento, y cuando atraviesa la puerta, clac! esta se cierra con un sonido metálico tras de sí.

Y de repente, entre el bramar de la tormenta, oí el chirrido y el gemir del manillar que daba vueltas y el traqueteo de la reja al pasar por la rendija del muro. Dios mío, estaba poniendo en libertad al gato del Brasil.

Resulta imposible no ver analogías entre esta escena y el final del cuento “La nueva catacumba” (1898): en ambos casos las víctimas avanzan por su propio pie, voluntariamente, hacia su muerte. Claro que no lo saben, porque también en ambos casos han sido engañados vilmente. La diferencia se encuentra sólo en la resolución del caso: mientras el Kennedy de “La nueva catacumba” muere a causa de sus crímenes, nuestro Marshall tendrá un futuro menos catastrófico. Se trata, no podía ser de otra manera en una personalidad de aquella época, de una particular lectura del castigo y el premio cristianos.

La descripción de la noche que Marshall permaneció encerrado en la jaula con la bestia es realmente antológica. Los silencios. La oscuridad rodeándolo. Sólo aquellos ojitos verdes que de vez en cuando podía vislumbrar entre la oscuridad (ya dijo Borges que el auténtico terror no es el que se ve, sino el que se nota). La espera de la luz de la mañana como única salida… El desenlace, después de varios párrafos sin la más mínima acción (todo parado en una angustiosa tensión dramática), se resuelve como un relámpago, con la agilidad de una fiera: Marshall consigue volver a abrir la reja de la jaula y protegerse al otro lado de los barrotes, pero no puede evitar que el animal le rasgue la pierna, dejándolo malherido. Horas más tarde, su primo Everard vuelve para ver el resultado de su trampa, y queda parado al ver la escena. Entonces se acerca a su amada mascota, pero esta ya no es la misma:

Aunque mi cerebro estaba como encantado, me vinieron súbitamente al recuerdo las palabras que me había dicho aquel hombre, que el regusto de sangre enfurecía al gato, convirtiéndolo en un demonio. Era mi sangre la que había saboreado, pero el dueño iba ahora a pagar su precio.

La escena final de este acto no tiene desperdicio:

Le oí caer, levantarse y volver a caer, con un ruido como de saco que se rasga. Sus chillidos se fueron debilitando hasta quedar ahogados por un gruñido punzante.

Y cuando ya parece que se ha terminado… la traca final! Pasados estos hechos aterradores, y una vez recuperado Marshall de las heridas terribles del animal, únicamente quedaba algo por esclarecer: qué motivos llevaron al cordial Everard King a querer asesinar tan cruelmente a su primo. Curiosamente, la solución a todo este lío se la dan a Marshall aquellos a quienes menos ganas tenía de ver: sus acreedores y abogados. Al final, tanto misterio surrealista tiene una explicación bien material.

Daniel Genís

Daniel Genís

Doctor en literatura. Profesor de lengua en secundaria. Culturalmente disperso. Es el fundador y conservador de esta web. También en @fantastik_cat

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