ESTRELLA DISTANTE (1996) – Roberto Bolaño

Autor: Roberto Bolaño
Título: Estrella distante
Editorial: Anagrama
Año: 2013 (1996)
Páginas: 157
ISBN: 978-84-339-6673-5
Valoración: ★★★★★

 

El escritor chileno Roberto Bolaño, una de las voces imprescindibles de la literatura en castellano de finales del siglo XX y comienzos del XXI, tuvo una estrecha relación con nuestra tierra. Desde 1977 se instaló en la Cataluña postfranquista huyendo del Chile de Pinochet y aquí se quedarà hasta su muerte. Primero en Barcelona, donde malvivirá en un piso de 25 m2 en la calle Tallers; a partir de 1980 en Girona, donde empezará a obtener renombre literario en concursos municipales y, finalmente, en Blanes, donde morirá. A lo largo de todos estos años en Europa, Bolaño estuvo en permanente contacto con otros autores americanos de habla hispana (Bruno Montané, A.G. Porta, Antonio di Benedetto y su apreciado Enrique Lihn, entre muchos otros) y se convirtió en uno de los grandes nombres de la literatura hispanoamericana, a la altura según muchos críticos de Jorge Luis Borges o Julio Cortázar, con el que a menudo se le compara. Autor de poesía, novela, cuentos, ensayos, etc. La fama, sobre todo, le sobrevino gracias a tres novelas: Los detectives salvajes (1998), 2666 (2004) y la breve Estrella distante (1996).

El protagonista de esta novela es Arturo Belano, el alter ego de Bolaño que unos años más tarde protagonizará también la famosa Los detectives salvajes. En el primer capítulo (que comienza en 1971 o 1972), Belano nos cuenta en primera persona el ambiente de los talleres literarios del Chile de Allende (el de Juan Stein por un lado y el de Diego Soto por otro), frecuentados por jóvenes idealistas de talante izquierdista con ínfulas de cambiar el mundo, como él mismo. Las hermanas Garmendia, Bibiano O’Ryan, la Gorda Posadas. Y Carlos Wieder, que entonces se hacía llamar Alberto Ruiz-Tagle. Ruiz-Tagle pasaba aquellos años de juventud por ser un escritor autodidacta, pero sus formas no lo eran y lo delataban a ojos de Belano y O’Ryan. No parecía sufrir la falta de plata de los estudiantes de la Facultad de Letras, no vivía la literatura con la pasión desbordante de los otros compañeros. Ni siquiera usaba su jerga pseudomarxista. De hecho, las únicas que parecían atraídas por Ruiz-Tagle (por su melancólica presencia) eran las hermanas Garmendia.

Verónica estaba enamorada de Ruiz-Tagle. E incluso puede que Angélica también estuviera enamorada de él.

El golpe de estado de Pinochet significó la desbandada para todos estos jóvenes escritores comprometidos y activos. Fue una maduración súbita, a sangre y fuego. No todos lo consiguieron. Muchos desaparecieron en la flor de la vida (y de su obra), algunos para siempre. Otros, como Angélica Garmendia, aparecerán años más tarde, en una fosa común. A partir del golpe, la figura de Ruiz-Tagle se esfuma y entra en escena la de Carlos Wieder. Explica Belano que después de la caída de la Unidad Popular fue detenido y que, encontrándose recluido en un estadio, vio, junto con el resto de presos, un acto extraño y maravilloso: un piloto escribió con su avión en el cielo un poema compuesto de fragmentos de textos bíblicos. Entonces Belano aún no lo sabía, pero el aviador era Carlos Wieder, antiguamente conocido como Alberto Ruiz-Tagle. Parece ser que la exhibición causó sensación entre círculos importantes del régimen y el piloto fue invitado a proseguir con su tarea.

En 1974 Wieder se encuentra en la cresta de la ola. Después de sus éxitos tempranos, las autoridades

Lo llamaron para que hiciera algo sonado en la capital, algo espectacular que demostrara al mundo que el nuevo régimen y el arte de vanguardia no estaban, ni mucho menos, reñidos.

Wieder se toma esta oportunidad de manera muy personal y programa una exhibición que dejará todo el mundo boquiabierto. Organiza una fiesta en su apartamento, donde invita a un selecto grupo de personas (entre los que está el teniente y escritor Julio César Muñoz Cano), al que quiere enseñar una exposición de fotografías que él mismo ha tomado.

Por fin, a las doce de la noche en punto, pidió silencio subido a una silla en medio del living y dijo (…) que ya era hora de empaparse un poco con el nuevo arte (…) Después se abrió paso hasta la puerta de su cuarto y fue dejando pasar a sus invitados uno por uno.

Lo que vieron no dejó a nadie indiferente. Algunos salían mareados de la habitación. Otros vomitaban por el pasillo. Otros no salían. Eran fotos de cuerpos desmembrados, destrozados. Como muñecas rotas.

Según Muñoz Cano, en algunas de las fotos reconoció a las hermanas Garmendia y a otros desaparecidos.

La profecía de la Gorda Posadas se había cumplido y efectivamente Ruiz-Tagle/Wieder había revolucionado, a su manera, la poesía chilena. Pero no de la manera que ella se imaginaba. El escándalo fue mayúsculo, pero efímero.

Duerman un poco y olviden todo lo de esta noche.

La amnesia de los regímenes totalitarios no es exclusiva de Chile, también en España hemos sufrido nuestra particular desmemoria. No todos, sin embargo, pudieron dormir. Menos aún olvidar. Y al llegar la transición democrática, se produce un despertar. Entonces comienza la segunda parte de la novela y aparece en escena el personaje de Abel Romero, uno de los policias más famosos de la época de Allende. Romero ha recibido el encargo de encontrar a Wieder y pasar cuentas. Y para encontrarlo se pone en contacto precisamente con Belano.

Para encontrar a un poeta necesitava la ayuda de otro poeta.

Se inicia de esta forma un relato de tipo detectivesco, muy en la línea también de Bolaño, que lleva al tándem Romero-Belano a seguir la pista de varios personajes (Juan Sauer, R.P. English) que parecen ser el mismo Wieder, hasta Barcelona, Blanes y Lloret, donde tiene lugar el acto final de esta tragedia.

Si bien no fue un escritor político, en obras como esta (basada en un caso real) se nota el compromiso de Bolaño:

Toda literatura, de alguna manera, es política. Quiero decir: es reflexión política y es planificación política.

La historia de Chile es una historia de terror, nos dice. No sólo la de Chile. Esta novela profundiza brillantemente en la conexión existente entre la vida y la literatura; no puede haber una sin la otra, no hay ética sin estética. El caso de Wieder es significativo, en este aspecto. Es un poeta y un asesino en serie, alguien con estética pero sin ética.

No parecía un ex oficial de la Fuerza Aérea Chilena. No parecía un asesino de leyenda. No parecía el tipo que había volado a la Antártida para escribir un poema en el aire.

Pero lo era. No era Ruiz-Tagle ni Wieder ni Sauer ni English. Era todos ellos. En palabras del autor, Estrella distantes es una aproximación  al mal absoluto. Y este está personificado en este poeta-homicida. O como escribió Robert Louis Stevenson en El misterioso caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde:

Todos los hombres del mundo son una mezcla del bien y del mal y Edward Hyde, solo, entre los hombres del mundo, era el puro mal.

Daniel Genís

Daniel Genís

Doctor en literatura. Profesor de lengua en secundaria. Culturalmente disperso. Es el fundador y conservador de esta web. También en @CiFiCAT

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