¿SUEÑAN LOS ANDROIDES CON OVEJAS ELÉCTRICAS? (1968) – Philip K. Dick

Autor: Philip K. Dick
Título: ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (Do Androids Dream of Electric Sheeps?)
Editorial: Minotauro
Año: 2012 (1968)
Páginas: 272
ISBN: 9788445000205
Valoración: ★★★★★

 

A pesar de que la etiqueta de literatura de “ciencia ficción” pueda inducir a pensar que estamos ante algo intrascendente, irreal o despreciable, lo cierto es que la buena literatura de ciencia ficción tiene mucho de ciencia y muy poco de ficción. No deja de ser, podríamos decir, una mirada al mañana con los ojos de hoy. Como decía Jorge Gorostiza, una obra de ciencia ficción expresa más aspectos de su propio presente que del futuro. El escritor se aleja un paso hacia adelante para que el lector pueda ver más y mejor. Sólo cabe recordar Un mundo feliz (1932) de Huxley y 1984 (1948) de Orwell para convencerse de ello.

Philip K. Dick, el autor de ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, novela que inspiró el film de Ridley Scott Blade Runner (1982), todavía iba más lejos y afirmaba que la ciencia ficción no nos habla del futuro, sino del presente continuo y aún del futuro pasado, de tal manera como si recordara aquellas célebres palabras de cuento infantil que situaban el futuro en el pasado y que nos decían que hacía mucho tiempo, en una galaxia lejana, muy lejana… Hacer verosímil al lector lo que lógicamente no puede serlo es el trabajo del escritor de ciencia ficción; es convertir en verdadero lo que no lo es, lo que sólo existe en su mente y que, por obra y gracia de su talento (en caso que lo tenga), contagiará a los lectores y los hará partícipes de su alucinación, convirtiéndose, en algunos casos realmente mágicos, en una alucinación colectiva.

A esto se refería Jorge Luis Borges cuando escribía, en su cuento El libro de arena, que afirmar que es verídico es ahora una convención de todo relato fantástico. ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? también es un relato verídico o, al menos, algún día podría llegar a serlo. Philip K. Dick sitúa la acción de su novela en una San Francisco medio despoblada tras un cataclismo nuclear. En esta nueva sociedad donde muchas formas de vida se han extinguido el hecho de poder disponer de un animal de compañía vivo (y no de una réplica artificial) es un lujo y un signo de importancia social; por eso Deckard, el cazador de recompensas retirado, el ex-blade runner, ve en el premio a la “retirada” de unos androides ilegales (unos replicantes, en el lenguaje cinematográfico) la oportunidad de sustituir su vieja oveja eléctrica por cualquier animal real que satisfaga la vanidad de su esposa.

Decía K. Dick:

El universo de mi novela es el mismo en el que vivo o en lo que me parece vivir.

El Deckard original y el del celuloide, sin embargo, viven en universos muy alejados: ante el Deckard materialista de K. Dick encontramos el Deckard existencialista de Scott; ante los androides del libro, los ángeles caídos de la película; ante el happy end hollywoodiense, el angustioso interrogante del final de la novela: ¿es en realidad el propio Deckard, el cazador de androides, el androide que sueña ovejas eléctricas? El cazador cazado, pensaríamos nosotros; el sueño soñado, que diría Borges.

Confesaba Ridley Scott:

Nunca he leído un libro de Philip K. Dick. ¡Evidentemente, sabía que era un escritor! Una vez empecé uno de sus libros, pero me pareció que era muy complicado.

Sin conocer el universo de K. Dick, Ridley Scott consiguió construir un universo más grande, un universo con una bóveda más alta, un universo que hace mucho más la sensación de ser el universo en que quizá despertaremos mañana, el universo de nuestros pesadillas de hoy. Muchas veces los dioses son caprichosos e incluso permiten, de vez en cuando, que, por un azar desgraciado, un idiota pueda concebir las obras más bellas…


Publicado originalmente en la revista Míra’m en febrero de 2004 en la sección La masmorra de l’androide / Traducción castellana on-line en SdCF desde junio de 2004.
Daniel Genís

Daniel Genís

Doctor en literatura. Profesor de lengua en secundaria. Culturalmente disperso. Es el fundador y conservador de esta web. También en @CiFiCAT

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