LA VIDA INTERIOR DE LAS PLANTAS DE INTERIOR (2013) – Patricio Pron

Autor: Patricio Pron
Título: La vida interior de las plantas de interior
Editorial: Mondadori
Año: 2013
Páginas: 144
ISBN: 978-84-397-2654-8
Valoración: ★★★★

 

Las listas (de libros, películas) tienen el valor que tienen, o que nosotros queramos darles, y nos son útiles en algunos momentos, especialmente aquellos en los que coinciden con nuestro gusto y nos dan la razón. Es el caso de la lista de la revista inglesa Granta, que escogía en 2010 Patricio Pron como uno de los veintidós mejores escritores jóvenes en lengua castellana. Las buenas críticas de sus novelas El Comienzo de la primavera (2008) y El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia (2011), y del libro de relatos El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan (2010 ), despertaron la atención del mundo literario para este joven escritor. De hecho, algunos críticos no muy críticos, en un claro ejemplo de hipérbole no han esperado ni que cumpliera los cuarenta años para arrogarle a Pron el papel de reinventor de la narrativa en castellano (casi nada); otros, en cambio, tal vez como reacción igual de desmedida pero en el sentido inversamente contrario, la han considerado poco más que un escritor ingenioso.

La vida interior de las plantas de interior es su último libro, una recopilación de 13 relatos cortos muy en la línea de la cuentística argentina, aunque Pron lleva viviendo en la capital de España desde hace años, y eso se nota, tanto en la ambientación de los relatos como en el tuétano de su prosa. De hecho, Pron ha sido desde siempre un vagabundo: nacido en Argentina, visitó Europa, el norte de África y Turquía en 2000 en calidad de periodista del diario La Capital, antes de instalarse, primero, en Göttingen, Alemania, donde se doctoró en filología románica y, después, en Madrid. En cuanto a sus fuentes, no se esconde, al contrario, las exhibe con cierta socarronería, como podemos leer en el cuento “Algunas palabras sobre el ciclo vital de las ranas”, protagonizado por un joven aprendiz de escritor que descubre que vive literalmente en el piso de abajo de su ídolo literario, un no especificado escritor argentino vivo más importante.

El humor, la ironía, el ingenio y la vocación de jugar con el lector (en el doble sentido de hacerlo participar y de extraviarle a posta) lo hacen un digno heredero de toda la rica tradición de cuentistas argentinos e hispanoamericanos, desde el todo momento mencionado Borges, hasta Cortázar, Onetti, Quiroga o el propio Juan Villoro. Este animus jocandi de Pron lo podemos ver ya en el mismo título de la recopilación. El libro se inicia con una cita de Marcel Vogel, controvertido químico estadounidense que defendía que las plantas podían tener percepciones extrasensoriales, en The Secret Life of plants (1973), un libro sobre el comportamiento de las plantas escrito por Peter Tompkins y Christopher Bird. Literalmente, la cita nos descoloca (la única aproximación a las plantas en todo el libro es el maravilloso relato “El nuevo orden de la última lluvia” donde, por cierto, las plantas son sólo una excusa para hablar de la vida humana). Pero interpretando el título en clave irónica cobra sentido. La mágica teatralidad de este título esperpéntico le sirve a Pron para preocuparse del comportamiento y la vida interior de otro tipo de fauna, sus personajes. Tristes, solitarios, inseguros, amargados, marcados. La aproximación a través de la comicidad del título resulta menos trágica. Animus jocandi, como decíamos. Un espíritu que también podemos encontrar tanto en la forma como en el contenido de algunos de los relatos. Así, por ejemplo, “El cerco” o “La explicación” (una especie de short cuts de historias interrelacionadas a partir del elemento más insignificante que nos podamos imaginar) o “Como una cabeza enloquecida vaciada de su contenido” (donde el lector hace una especie de travelling inverso, del final de la historia hacia el comienzo, hasta llegar nada menos que a la época prehistórica), son ejercicios de estilo (más o menos redondos y conseguidos) que en el fondo tienen mucho de lenguaje cinematográfico, y en estos casos el juego sería eminentemente estético.

En cambio, en “Diez mil hombres”, posiblemente uno de los mejores relatos de la recopilación, el juego no es retórico sino con el propio lector, que es empujado hasta los límites de su credulidad para aceptar o no (allá cada cual con su tolerancia) una realidad increíble: que un personaje de ficción haya cobrado vida, en la mejor tradición “nivolesca” de Unamuno.

Siempre había pensado, decía, que los personajes que resultan fascinantes para el lector son tan reales como la identidad del autor que los ha creado, y que éste no debería arrebatar al lector su derecho a creer en la existencia de aquellos y en la posibilidad de encontrárselos algún día.

En el fondo se trata de una magnífica excusa para hablar de literatura desde la propia literatura, uno de los temas preferidos de Pron (¿es necesario decir que también de Borges?), y la paternidad de los personajes de ficción y de la apropiación indebida o no que hacen de ellos los lectores. De hecho, el elemento metaliterario es uno de los más habitual en los relatos de esta recopilación. El oficio de escritor está muy presente (el otro oficio que parece preocupar más a Pron, al menos si nos basamos en el protagonismo que le da, es el de actor pornográfico). Desde “Un jodido día perfecto sobre la tierra” a “Trofeos de amantes que han partido”, pasando por el ya mencionado “Algunas palabras sobre el ciclo vital de las ranas”, el escritor novel, el escritor indeciso, el escritor frustrado, toman la palabra (nos toman la palabra, tal vez deberíamos decir), y más que estar leyendo parece que nos estemos leyendo, boquiabiertos, absortos, recorriendo ávidamente las líneas de nuestro escritor preferido y pensando con estupefacción y un punto de envidia: cuán bueno y cuántos buenos momentos nos hace pasar.

Los escritores que amamos nos sirven de consuelo y de ejemplo a menudo sin que ellos mismos lo sepan siquiera.

Para muchos, Pron ya está en este punto. Para otros, no llegará nunca. Quizás lo más sensato sea leerlo todavía un poquito más y esperar a que la fruta caiga, madura, por su propio peso. O no.

Relatos contenidos en esta antología:
El cerco ★★★
Un jodido día perfecto sobre la Tierra ★★★
Cincuenta y cuatro veces ★★★
Como una cabeza enloquecida vaciada de su contenido ★★★
En tránsito ★★★
Diez mil hombres ★★★★
El Nuevo Orden de la Última Lluvia ★★★★
Trofeos de amantes que han partido ★★★★
La explicación ★★★
Algo de nosotros quiere ser salvado ★★★
Rododendro, tradescantia, tillandsia, bromelia ★★★
Algunas palabras sobre el ciclo vital de las ranas ★★★★
La cosecha ★★★
Daniel Genís

Daniel Genís

Doctor en literatura. Profesor de lengua en secundaria. Culturalmente disperso. Es el fundador y conservador de esta web. También en @fantastik_cat

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