NARRACIONES EXTRAORDINARIAS (1832) – Edgar Allan Poe

Autor: Edgar Allan Poe
Título: Narraciones extraordinarias (Tales of Terror from Edgar Allan Poe)
Editorial: Òptima
Año: 2003 (1832)
Páginas: 432
ISBN: 9788489693012
Valoración: ★★★★★

 

El 6 de octubre de 1849 el vigilante del embarcadero de Baltimore vio llegar una extraña figura: era un pobre diablo vestido con unos harapos andrajosos y afectado de escalofríos y debilidad. Pretendía dejar su escaso equipaje en el embarcadero, ya que al día siguiente tenía que salir hacia Filadelfia. Después, el vigilante vio como aquella triste figura se decidía a entrar en una de las tabernas del puerto. Allí, seguramente encontró antiguas amistades que la entretuvieron. A la mañana siguiente, semi inconsciente y tendido en medio de la calle como un perro moribundo, el vigilante se encontró aquel viejo que apenas tenía cuarenta años. No llevaba documentación, ni dinero y todo el mundo ignoraba su nombre, por ello fue trasladado a un hospital. En medio de terribles delirios alcohólicos e incesantes imágenes de horror, murió, al día siguiente.

Así desapareció de este mundo uno de los mayores héroes de la literatura, el hombre de genio que había escrito, en El gato negro, estas fatídicas palabras: ¿Qué enfermedad hay comparable al alcohol?

Lo dijo Charles Baudelaire. El indigente era Edgar Allan Poe.

Poe vivió una vida tortuosa marcada por el dolor, dolor que nacía de su alma melancólica y depresiva que buscó refugio en las drogas y el alcohol. Todavía hoy se discuten las causas reales de su muerte: diabetes, alguna deficiencia enzimática, rabia, etc. Seguramente su cuerpo, y su mente, demasiado cansados para seguir adelante, simplemente dijeron basta y se rindieron a aquel enemigo que ya le había acosado otras veces: el delirium tremens. Poe fue un adicto al láudano -aparte del alcohol-, como Coleridge, su admirado maestro y, también, su modelo en psicopatología. Su tío, en el momento del sepelio, declaró:

Había conocido tanto dolor y tenía tan pocos motivos para sentirse satisfecho con la vida, que este cambio apenas si puede considerarse una desgracia.

Pese a lo que se pueda pensar, sin embargo, el alcohol no perjudicó su labor literaria. Al contrario, parece como si sus mejores obras -es el caso del poema El cuervo– siempre hubieran ido acompañadas de una crisis alcohólica. El alcohol era el alimento de su imaginación, el billete de ida a ese mundo de ultratumba que ilustran sus escritos. El camino más directo al infierno, sobre el que escribió. Jorge Luis Borges se refirió a la importancia de sus desórdenes neurológicos, provocados por los excesos, en la génesis de su obra:

La neurosis de Poe le habría servido para renovar el cuento fantástico, para multiplicar las formas literarias del horror. También cabría decir que Poe sacrificó la vida a la obra, el destino mortal al destino póstumo […] Sin la neurosis, el alcohol, la pobreza, la soledad irreparable, no existiría la obra de Poe. Este creó un mundo imaginario para eludir un mundo real; el mundo que soñó perdurará, el otro es casi un sueño.

Podemos considerar que Poe anticipó la narrativa de ficción contemporánea, muy especialmente los géneros de terror y policíaco. Lo vemos muy especialmente en estas Narraciones extraordinarias, recopilación de algunos de los mejores relatos del autor: “El escarabajo de oro”, por ejemplo, inicia una serie de cuentos que se resuelven mediante la lógica y que tienen en Los asesinatos de la calle morgue y el detective Dupin los precedentes más claros de la novela policíaca moderna en general y de las aventuras de Sherlock Holmes en particular. No en vano sir Arthur Conan Doyle dijo una vez que

Si cada autor de una historia en algo deudora de Poe pagase una décima parte de los honorarios que recibe por ella para un monumento al maestro, se podría hacer una pirámide tan alta como la de Keops en Egipto.

Más allá de la policíaca, sin embargo, la narrativa de terror ha sido la que ha dado a Poe más fama. El cine se ha hartado de hacer adaptaciones: desde la magnífica La caída de la casa Usher (1928), de Jean Epstein, hasta las despreciables versiones pseudoeróticas del último Roger Corman, pasando por Los crímenes de la calle Morgue (1932), Satanás (1934), El cuervo (1935), El péndulo de la muerte (1961), Historias de terror (1962) o La máscara de la muerte roja (1965), donde desfilan autores de la talla de Bela Lugosi, Boris Karloff, Vincent Price o Peter Lorre, entre otros. De entre todas ellas destaca por méritos propios La obsesión (1963) del primer -y mejor- Roger Corman, adaptación del relato de Poe El entierro prematuro. La obsesión trata una de las fijaciones en la literatura poeniana: el miedo a ser enterrado en vida.

El entierro en vida es sin duda el más aterrador de estos extremos que nunca ha golpeado la suerte de la mera mortalidad.

El gato emparedado en El gato negro o el pobre Fortunato de El barril de amontillado son buena muestra del interés por este tema.

Poe, que en palabras de Baudelaire bebía como llevando a cabo una misión homicida, como si hubiera en él algo que matar, caminaba entre los vivos, ciertamente, pero su alma alcoholizada deambulaba por mundos infernales de los que sólo emergía esporádicamente para traernos sus historias, pedazos de su tormento. Baudelaire nos estremece cuando afirma, lleno de razón:

Una parte de lo que hoy nos hace disfrutar fue lo que le mató.

Relatos contenidos en esta antología:
Berenice ★★★
Morella ★★★
Ladey Ligeia ★★★★★
La caída de la casa Usher ★★★★★
William Wilson ★★★★★
Los asesinatos en la rue Morgue ★★★★
El misterio de María Roget ★★★
Descenso dentro del “Maelstorm” ★★★★
El escarabajo de oro ★★★★★
La barrica de amontillado ★★★★
El enterramiento prematuro ★★★★★
Un hombre entre la multitud ★★★
El demonio de la perversidad ★★★
El corazón delator ★★★★★
El pozo y el péndulo ★★★★
La máscara de la muerte roja ★★★★★
El Rey Peste ★★★
Conservación con una momia ★★★
Sombra ★★★
Silencio ★★★
El retrato oval ★★★
Eleonora ★★★
Manuscrito hallado en una botella ★★★★
Metzengerstein ★★★
Los anteojos ★★★
La carta robada ★★★
Una historia de las montañas Raggued ★★★
El caso del señor Valdemar ★★★
La cita ★★★
El cajón oblongo ★★★
La esfinje de la calavera ★★★
El gato negro ★★★★★
El cuervo (poema) ★★★★★
A Helena (poema) ★★★
A… (poema) ★★★
Anabael Lee (poema) ★★★★★

Publicado originalmente en la revista Míra’m en noviembre de 2005 en la sección Històries del guardià de la cripta.
Daniel Genís

Daniel Genís

Doctor en literatura. Profesor de lengua en secundaria. Culturalmente disperso. Es el fundador y conservador de esta web. También en @CiFiCAT

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